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Los apostantes se rebelan contra las casas de juego online – William Hill, Bwin, Codere y Bet365-, por sus abusos, mientras el Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro mira a otra parte: limitan ganancias, bloquean cuentas y cambian cuotas para ganar siempre

Mayo 2, 2017

Este sistema de apuestas supera los 11.000 millones de euros anuales en facturación y los 110 millones en publicidad.

apuestas online

Real Madrid y Atlético de Madrid se juegan esta noche buena parte de sus opciones para que uno de ellos llegue a su tercera final de Champions League en cuatro años. Uno de los partidos más importantes del año en el que se estima que se moverán unos 100 millones de euros en apuestas (en el clásico Real MadridFC Barcelona se superaron los 255 millones). La previa del partido y el descanso estará plagada de promoción de las casas de juego online, que acaparan buena parte de los espacios publicitarios de los programas deportivos: un 90% en las emisiones de los partidos de pago, un 55% en las retransmisiones de las radios y un 30% en las tertulias posteriores. Las cifras son mareantes. Si en 2015 ya se gastaban 90 millones de euros en publicidad, en la actualidad ya superan los 110 millones de euros anuales. Todo ello para seguir creciendo a un ritmo imparable.

Según la Memoria Anual de 2015 realizada por la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), organismo dependiente del Ministerio de Hacienda que regenta Cristóbal Montoro, el mercado del azar movió 33.396 millones de euros, alrededor del 2,5% del PIB nacional y un 11,5% más que los datos estimados del año anterior. El grueso del negocio está representado por el canal presencial (Loterías y Apuestas del Estado, ONCE, casinos, bingos, salones de juego), con unos ingresos de más de 25.000 millones de euros, el 73,5%, mientras que los ingresos en el juego online ascendieron a más de 8.500 millones de euros, el 26,5% restante. Este es el segmento que más crece y ha impulsado el aumento espectacular. Los 8.500 millones de euros de ese canal, supuso un aumento de un 30% respecto al ejercicio anterior, una tasa que se estima que se ha mantenido en 2016 y, ha espera de datos definitivos, elevaría la cantidad jugada en estas plataformas hasta los 11.000 millones de euros repartidos en: 6.300 millones en apuestas deportivas, 2.800 millones en póker online y 1.900 euros en Casinos por Internet.

El depósito medio por jugador activo al mes se sitúa en 168 euros y el número de los jugadores registrados en portales de juego online se ha duplicado en los cuatro últimos años. Ya superan los 2,2 millones, aunque los usuarios activos son menos de la mitad, unos 900.000, compuestos principalmente por hombres de entre 20 y 35 años.

Las casas nunca pierden y cuando lo hacen… te expulsan

Las posibilidades de juego son casi infinitas. Los escándalos de amaños no han afectado las oportunidades de elegir apuestas en cualquier deporte y categoría, incluyendo algunas como la Tercera División de Fútbol o los Torneos de Promesas de Tenis en los que se han detectados arreglos y sobornos. La razón es clara: aunque existan estos riesgos, las casas de apuestas siempre ganan.

Además de los ya mencionados 110 millones en publicidad, el segundo gran gasto del sector son los bonos promocionales o de bienvenida a los que en 2016. Aquí empieza el primer “truco” de las empresas de juego online. Las normas las ponen ellos, y la primera es limitar el uso de estos bonos y la ganancia que puede obtener. El objetivo es claro: captar a un usuario pero que este no obtenga ganancias.

Los usuarios se rebelan

El mayor control se hace con los usuarios ganadores. Se analiza a la perfección su trayectoria y -llegado un momento-, o se limita sus ganancias o sencillamente, se le expulsa. Por estas razones, la Plataforma de Usuarios de Casas de Apuestas (Muebete), ya ha interpuesto una demanda colectiva a Bet365, la empresa líder del mercado, que ha sido admitida a trámite, y prepara otras dos contra William Hill y Bwin. Estas demandas se basan en la existencia de cláusulas abusivas para el cliente (algo parecido a lo que ha ocurrido con las cláusulas suelos de las hipotecas), que favorecen en la mayoría de los casos a la casa de apuesta.

Con estas cláusulas se permite, entre otras cosas, el cierre de cuentas a jugadores que ganan y la modificación unilateral de cuotas durante o incluso después de un partido. Ante este comportamiento, se han dirigido numerosas quejas a la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), pero el organismo dependiente del Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro no ha querido entrar en el asunto y se ha limitado a decir que su competencia es verificar el cumplimiento de las condiciones firmadas no valorar si la cláusula es abusiva.

Las críticas a la Ley del Juego de 2011 y a la Dirección General del Juego son constantes por parte de los jugadores, que les acusan de sólo preocuparse de recaudar impuestos y no hacer nada en defensa del jugador. Mientras, las casas, casi todas residentes en Gibraltar o Malta, aunque tengan filiales en España, invierten cada vez más dinero en publicidad, captan más usuarios y van haciéndose con una masa de jugadores, especialmente los más jóvenes, perdedores en potencia. Lo único que importa es que las webs de apuestas online ganen pero también que lo haga Hacienda.