Menú Portada
Tranquilidad en Zarzuela ante la catarsis

Los antecedentes judiciales de los Borbones de España: en 1907, los hijos extra matrimoniales de Alfonso XII con la cantante Elena Sanz consiguieron hacer declarar a la reina regente María Cristina

Febrero 14, 2014

Faltaban 24 horas para la esperada llegada de la infanta Cristina a los juzgados de Palma, y desde el gabinete de prensa del palacio de la Zarzuela nuestro amable interlocutor nos transmitía un mensaje de tranquilidad ante la esperada catarsis pública. Una catarsis necesaria y de fuerte carga simbólica para los Borbones de España, que traía al imaginario colectivo esas otras históricas de María Antonieta llegando al cadalso o de Carlos I de Inglaterra apareciendo ante el verdugo. Todo el país pendiente e interpretaciones para todos los gustos cosa que, curiosamente, nos da la medida de la importancia de las personas reales incluso para quienes nunca se consideraron monárquicos. Porque todos hemos opinado y allí donde unos hubieran esperado un paseíllo a lo Carmen la de Ronda con una infanta vestida de goyesca, otros hubieran preferido ver a una infanta públicamente abucheada caminando sola por la famosa rampa, o a una mujer avergonzada y cobarde llegando a los juzgados oculta entre una nube de personas de seguridad.

Un sin fin de imágenes posibles para encontrarnos, finalmente, con grupos de indignados por distintas causas que necesitaban airear sus protestas y que se fueron dispersando a lo largo del día y con una doña Cristina capaz de esbozar una amplia sonrisa que parecía una infanta llegando a presidir un acto público. Ningún gesto de humillación o de vergüenza en su rostro, y una apariencia de seguridad, falsa o verdadera, que no facilitó la catarsis pública tan esperada aunque ni Bárcenas, ni Blesa, ni Julián Muñoz o Isabel Pantoja, con acusaciones mucho más graves a sus espaldas, consiguieron despertar una cuota de expectación tan alta como la infanta ni despertaron las manifestaciones populares de interés, de crítica, y de ácida protesta que pudimos ver el sábado a las puertas de los juzgados de Palma.
 
Antecedentes judiciales borbónicos
 
Digna Borbón de España doña Cristina se parapetó incólume tras su “Yo confiaba en mi marido”, aludiendo a una historia de amor para muchos todavía creíble y recordando con ello aquella otra única oportunidad en la que otros miembros de la familia real española fueron llamados a testificar ante la justicia. Aquella ocasión en 1907 en la que los hijos extra matrimoniales de Alfonso XII con la cantante lírica Elena Sanz quisieron llevar a la reina regente María Cristina ante los tribunales, para reclamarle una importante suma de dinero que ella había pactado previamente con la ex amante de su esposo. Sorprendentemente los demandantes consiguieron que las autoridades tomasen declaración a la propia reina en palacio real y a la infanta Isabel en su palacete de la calle de Quintana, aunque el caso quedó finalmente sobreseído quedando los Sanz en la estacada.
 
Como ya sucedió entonces la declaración de la infanta Cristina no ha dado para mucho, y si bien ya ha sido juzgada en casi todos los foros cabe con toda probabilidad esperar que también en esta ocasión las cosas queden en nada aunque todos quedamos aguardando la conclusión de esta larga instrucción tan desgastante. La familia real ya ha quedado finalmente expuesta a la visión pública sin que hayan rodado cabezas, pero a nadie se le oculta que la expectativa de todos es que los Borbones de España paguen de alguna forma por sus pecados y, al hacerlo, también por los pecados públicos como familia que en su momento asumió el compromiso de acompañar a un pueblo.
 
Nada será igual a partir de ahora, pero aún se siguen echando en falta algunas palabras de doña Cristina ante la opinión pública que pudieran dulcificar el fuerte daño hecho a la corona. Y cabe preguntarnos si al llegar la infanta el sábado por la noche al palacio de la Zarzuela a su padre don Juan Carlos no le vino a la cabeza aquella otra conversación terrible que en 1969 tuvo que mantener con su propio padre, don Juan de Borbón, para anunciarle que el general Franco había decidido designarle príncipe de España eligiendo al hijo y descartando al padre.
 

Ausencia de la casa real española en los Juegos Olímpicos de Invierno

 
Y mientras todos en España teníamos la atención puesta en Cristina de Borbón, ese mismo día en Sochi un muy nutrido grupo de la realeza europea se congregaba para la inauguración de los Juegos Olímpicos de invierno: los reyes Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda, el gran duque Enrique de Luxemburgo, los príncipes Alberto y Charlene de Mónaco, la princesa Ana de Inglaterra, el príncipe heredero Federico de Dinamarca, la princesa Nora de Liechtenstein y hasta los hermanos de los reyes de España, los ex reyes Constantino y Ana María de Grecia.
Una ceremonia en la que se echó de menos la presencia de alguna representación de la familia real española, tan históricamente vinculada con el movimiento olímpico, y unos actos en los que en días próximos también se espera a los reyes Harald y Sonia de Noruega con su hijo Haakon y Carlos Gustavo y Silvia de Suecia. Lo complejo de la situación en España ha provocado que nuestra casa real haya quedado en esta ocasión excluida del encuentro olímpico en Rusia, pues según nos informan en Zarzuela por el momento no hay previsión alguna de presencia allí de los Borbones de España en los próximos días, y ni siquiera se ha visto por allí a la infanta doña Pilar cuyos viajes y actividades, nos dicen en palacio, no se gestionan ni se conocen allí.
Ricardo Mateos
ricardomateos@extraconfidencial.com