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Los “antecedentes” financieros de doña Pilar de Borbón: los Papeles de Panamá, un nuevo varapalo para la casa real

Abril 7, 2016
pilar borbon

Con el proceso del Caso Nóos, todavía en marcha y una nueva encuesta del CIS que otorga un suspenso del 4,4 a la monarquía en España, la filtración de los denominados Papeles de Panamá vuelve a golpear con fuerza la imagen pública de la familia real cuando, tras dos años de reinado de Felipe VI, ya se percibía una tendencia al alza en la valoración pública de la familia real y de la institución. Una encuesta, la del CIS, llevada a cabo antes de la aparición de la cuestión de Panamá y según la cual solamente don Felipe, con un 52,8%, y su madre doña Sofía, con un 50,8%, se salvan de la quema tras el claro deterioro de la imagen de doña Letizia después de la filtración de sus mensajes de apoyo al imputado Javier López Madrid. Cuestión aparte es el 30,9% que recibe don Juan Carlos, que es sin duda el más afectado por la mención del nombre de su hermana la infanta Pilar en los listados de españoles con empresas radicadas en Panamá.

A nadie se le pasa por alto que doña Pilar fundó su empresa panameña en 1974 en vísperas del comienzo del reinado de su hermano y que la clausuró en las fechas en las que don Felipe VI llegó al trono, lo cual manifiesta una vez más el deseo del nuevo rey de terminar con el laissez faire del reinado de su padre, al que Iñaki Urdangarin se ha acogido como argumento exculpatorio al afirmar que era la propia casa real quien en la distancia siempre tuteló las actividades del Instituto Nóos. Es bien cierto, sin embargo, que doña Pilar no es miembro de facto de la familia real, puesto que forma parte de ese ambiguo grupo denominado “familia del rey” y que, a pesar de que el decreto de 1987 le reconoció su estatus de infanta de España, su nivel de representación de la familia real siempre estuvo teñido de ambigüedad a pesar de que ella y su esposo, el duque de Badajoz, representaron al rey don Juan Carlos en numerosos actos oficiales como la entronización de la reina Beatriz de Holanda.

Los “antecedentes” de la familia de Pilar de Borbón

Por tanto, en un sentido estricto la familia real no sería responsable de las acciones de un pariente que ahora la salpican, pero, como hermana y tía de reyes, doña Pilar debería de haber sido mucho más cauta en el manejo de su hacienda. En su descargo cabe recordar que ella, viuda desde 1991, ha tenido que ocuparse del futuro de sus cinco hijos y que nunca tuvo grandes bienes propios -teniendo en cuenta su estatus-, hasta percibir su parte alícuota de la herencia de sus padres a partir de mediados de los años 90.  De ahí que ella haya estado siempre mucho más activa en el ámbito empresarial que su hermana doña Margarita, quien -a través de la Fundación Duques de Soria-, que preside, ha manifestado en todo momento un perfil económico más bajo y una mayor inclinación por otras actividades de ámbito cultural granjeándose con ello una opinión pública más favorable.

La imagen de la hermana mayor de don Juan Carlos ya quedó empañada en 2008 cuando su hijo Bruno Gómez-Acebo y su sobrino Marcos Gómez-Acebo se vieron conminados por la Justicia a devolver la comisión de 1,5 millones de euros (un 55,5% sobre el valor real),  por la venta en 2002 de Villa Giralda, antigua residencia de los condes de Barcelona en la Urbanización Puerta de Hierro en Madrid, que gestionó la compañía Gómez-Acebo Consultores Inmobiliarios S.L. La casa fue vendida por 2,7 millones de euros, por los que se debió de tributar en España, repartiéndose los dividendos entre los tres hijos de don Juan de Borbón que percibieron 901.518,16 euros cada uno, y fue adquirida por la empresa Comercializadora Peninsular de Viviendas que era una sociedad que terminó implicada en una gran estafa inmobiliaria que afectó a más de 1.200 personas. Así mismo, Bruno fue quien en 2006 se convirtió en tesorero de la sociedad panameña familiar hasta su disolución en junio de 2014, y también cabe recordar que  entre 2000 y 2013 doña Pilar presidió la Sicav Labiernag 2000 en la que también participaban sus cinco hijos (Simoneta, Juan, Beltrán, Bruno y Fernando), que finalmente todos abandonaron en diciembre del 2012 después de que en 2009 la Comisión Nacional del Mercado de Valores forzase a estas sociedades a ser más transparentes comenzando a publicarse los nombres de sus propietarios. Movimientos que no contribuyen a la buena imagen pública de la infanta, de cuyas acciones se desmarca claramente el palacio de la Zarzuela que se desentiende de estas cuestiones haciendo un rotundo mutis amparado en que  la Infanta Pilar no es miembro de la Familia Real, ni siquiera de la familia directa del Reyy dando con ella por zanjada la cuestión.

Los Papeles de Panamá hacen saltar las alarmas en la Casa Real

La línea divisoria está clara, y en ese sentido llama la atención que, a la reciente boda de Beltrán Gómez-Acebo con Andrea Pascual Vicens, celebrada en casa de doña Pilar, solo asistiese el rey don Juan Carlos echándose de menos tanto a don Felipe y doña Letizia como a doña Sofía, que en 2004 no faltaron a la primera boda de él con la modelo Laura Ponte. Mucho han cambiado los tiempos en los años transcurridos desde entonces, pero a pesar de la marcada política de pulcritud de don Felipe, que vuelve a manifestarse en la declaración pública de los regalos recibidos por los reyes que se publicó en vísperas de la filtración de los Papeles de Panamá, todo cuanto afecta a la familia Borbón se suma a la imagen pública de la familia real y de la monarquía.

Así, el efecto en cascada que han generado los Papeles de Panamá vuelve a poner sobre la mesa el polémico asunto de la herencia de don Juan de Borbón, que era una cuestión que desde casa real se consideraba ya como cerrada tras afirmar en 2013 que existía la convicciónde que los derechos sucesorios de aquellos bienes habían sido satisfechos en su momento ante la hacienda española y que no podría ser de otro modo puesto que la testamentaría fue tramitada en España, aunque esos documentos no pudieron nunca encontrarse. Entre tanto, doña Sofía, que continúa siendo la segunda figura más valorada del restringido círculo de la familia real, se prodiga mucho en estos días dejándose ver en Córdoba para la conmemoración de los 40 años del Hospital que lleva su nombre, y visitando este jueves las instalaciones del Banco de Alimentos en Valladolid.

Ricardo Mateos