Menú Portada

Los “ajustes” de Ana Patricia Botín (Santander), han empezado por el eslabón más débil: decenas de trabajadores subcontratados fueron despedidos el viernes 1 de abril

Abril 4, 2016
ana p botin

ERE encubierto. Así han definido los sindicatos del Banco Santander el cierre de 450 oficinas y la disminución de plantilla que afectará hasta 2.500 trabajadores del Banco presidido por Ana Patricia Botín. Y es que aunque la entidad financiera cerró el 2015 con un beneficio de 5.966 millones de euros, un 2,3% más que en el año anterior, la certeza de que actualmente es un “gigante con pies de barro” se ha acrecentado según avanzan las semanas. Y lo peor, es que esta debilidad tiene muchos nombres.

Brasil va a ser el quebradero de cabeza principal de los próximos años. El coctel es más que explosivo. A la crisis económica y financiera, que llevaba pronosticándose desde hace años, se ha unido la política, lo cuál puede llevar al país a una recesión profunda y prolongada. Brasil ha sido el principal “granero” para el Banco Santander. Le ha hecho ganar miles de millones de euros, pero la situación ya no era tan idílica en 2014 cuando decidió comprar el 25% de su filial en el país carioca que no poseía. La compra, financiada con acciones del Banco matriz, una de las últimas decisiones de Emilio Botín, no sólo va a tardar muchos años en amortizarse; todo lo contrario, será un coste más a corto plazo.

Una banca sin rumbo en España

En España la situación tampoco pinta bien y por ello se centrará aquí esta dura reestructuración. La fusión de Banesto, que conllevó ya el cierre de muchas Oficinas, no ha cumplido objetivos. Los hipotéticos y sobrevalorados ahorros de costes no han compensado la pérdida de ingresos, especialmente en el segmento de Pymes y Autónomos donde Banesto siempre fue muy fuerte. La racionalización de productos con el lanzamiento de la Cuenta 1 2 3, tampoco funciona. Hoy mismo se empezará a comercializar el enésimo intento de hacer rentable a este producto: la Cuenta 1 2 3 Mini, destinada al segmento infantil y que busca que ayude con ella más clientes adultos y con una mayor vinculación. Por todo ello, si no llegan los ingresos y faltan fórmulas para que esto se consiga, toca cortar gastos y se va a hacer con el cierre de 450 oficinas.

El recuerdo de lo que ha pasado con el cierre de Banesto no es halagüeño. Aunque se hable de trasladar personal de las oficinas cerradas a oficinas de mayor tamaño, estos traslados no son completos; es decir, si se clausura una Oficina con 3 trabajadores, no van todos a la Sucursal que absorba los clientes de la cerrada, van 1 o a lo sumo 2, con lo que lo que el cliente percibe es una mayor masificación y pérdida de calidad.

El disparate del alquiler de la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte

Pero no sólo con el recorte de personal en oficinas es suficiente, también toca hacerlo en los servicios centrales y los gastos inmobiliarios es un partida principal. El “postureo” de tener una Sede vanguardista con campo de golf y olivos millonarios ya no se puede permitir, al menos al mismo ritmo. Banco Santander vendió hace años su Sede y consiguió unos fondos que ahora le hacen sudar sangre en forma de alquileres. El metro cuadrado de las Oficinas de Boadilla vale “oro”, tanto por el canon fijo como principalmente por lo que paga por ocupación. La solución: cerrar metros cuadrados de Oficina, edificios enteros y apretar a lo máximo al personal a la antigua sede de Banesto en la calle Mesena cerca de Arturo Soria una de las áreas de Madrid con el metro cuadrado más caro. La idea inicial, hacer caja vendiendo la Sede, ya era difícil de conseguir estando Ana Botella como alcaldesa de Madrid. Ahora con Manuela Carmena es imposible. No sólo hay que recalificar áreas de Oficinas, también hay que hacerlo con otras de uso deportivo. Por todo ello, hay que aprovechar lo no vendible y dejar Boadilla con lo mínimo indispensable.

Todo esto tarda un tiempo y hay mucha prisa por disminuir los costes. Por todo ello los primeros movimientos no tardaron en llegar. Lo hicieron el viernes 1 de abril, escasas horas después del anuncio del cierre de Oficinas. Las víctimas fueron el eslabón más débil del Banco Santander, los empleados subcontratados que realizan trabajos para la entidad financiera pero que pertenecen a otras empresas. El Banco Santander sólo tiene que decir que prescinde de sus servicios y se ahorra su coste desde el primer momento. Es la empresa que les contrata quien asume el coste del despido.

Este tipo de trabajadores abundan en la entidad de Ana Patricia Botín: Tesorería, Contabilidad y, especialmente, Informática donde las empresas filiales del Santander (ISBAN y PRODUBAN), tienen más de la mitad de la plantilla con este estatus. Desde el pasado viernes a primera hora los teléfonos de parte de este personal no dejaron de recibir llamadas de sus empresas para comunicar su despido. Se calcula que unos 300 trabajadores externos de todas las áreas serán víctimas del primer tijeretazo de Ana Patricia Botín. Todo un aviso a navegantes de lo que puede suceder al resto de personal en los próximos meses.