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Por su primera entrevista

Los 60.000 que rechazó la Trapote

Enero 11, 2011

A pesar de los pesares, me insisten en que la rodean le han aconsejado que se muestre con total naturalidad ante las cámaras. Que no oculte su dolor ni su tristeza ante los embistes de la traición. Que se postule, por fin, como la víctima de un asunto mediático. Pero parece que no quiere. Beatriz sigue ensimismada en seguir manteniendo una posición desagradable y altivo ante todos los que le preguntan.

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Está en el ojo del huracán. Beatriz Trapote sigue siendo la comidilla en todos los corrillos televisivos. Hablan de su estado anímico desde que Rocío Agua, una supuesta amante de su novio, compareciera en televisión. Aducen que está tristona, pero sigue manteniendo misma postura y posición. Es excesiva su soberbia, quizás su mayor defecto en una personalidad exagerada y aumentada por y para la televisión. La Trapote parece estar hinchando un globo que puede explotarle en su propia cara. Demasiada tensión. Sin embargo, escama sobremanera que Beatriz decidiera no aceptar los sesenta mil euros que le ofrecían por romper su silencio en un programa de televisión. Me cuentan que la oferta, realmente interesante, no conmovió ni un solo instante a la contertuliana que la rechazó desde el primer momento. No se entiende, sin embargo, que en sus últimas colaboraciones televisivas, Beatriz no haya desechado la posibilidad de sentarse en un plató de televisión para explicar, con total minuciosidad, todo cuanto ha ocurrido desde que se airearon las presuntas infidelidades del matador. Quién sabe dónde se sentará para lavar esos trapos sucios que ahora intenta ocultar.
A pesar de los pesares, me insisten en que la rodean le han aconsejado que se muestre con total naturalidad ante las cámaras. Que no oculte su dolor ni su tristeza ante los embistes de la traición. Que se postule, por fin, como la víctima de un asunto mediático. Pero parece que no quiere. Beatriz sigue ensimismada en seguir manteniendo una posición desagradable y altivo ante todos los que le preguntan. No tiene sentido, sobre todo porque parece no haberse dado cuenta de que su presencia en los medios no se debe a su buen hacer profesional, ni a las exclusivas que la respaldan, sino a que es la polémica novia de Víctor Janeiro y la cuñada respingona de María José Campanario. Ya nada queda de la verdadera Beatriz Trapote que ayudaba a sus compañeros, se mostraba frágil ante las incertidumbres y pedía auxilio cuando lo necesitaba. Poderoso caballero es Don Dinero. Emulando a María José Campanario: por dinero baila el perro. Qué pena.