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Los 5.000 millones de euros que mueven las apuestas deportivas en España dependen, en gran parte, de los fallos o aciertos arbitrales

Marzo 6, 2017

Los regalos de los clubes a los árbitros han desatado de nuevo la polémica. La falta de recursos tecnológicos en nuestra Liga hace que los errores sean casi continuos. Un español gasta una media de 243 euros al año.

apuestas deportivas

Es una de las campañas publicitarias más agresivas de la historia. De hecho, es tan agresiva que ya hemos interiorizado como normal el continuo bombardeo de anuncios de casas de apuestas. Hombres con rictus de solemnidad nos aseguran que apostar es lo mejor que podemos hacer con nuestro dinero. Algunos recurren al factor sentimental, otros a la tradición. Y cada vez les hacemos más caso. Apostar se ha convertido en un hábito de la población masculina de entre 18 y 45 años. Las historias de anónimos que han podido dejar su trabajo en la Oficina para dedicarse, simplemente, a apostar, son auténtica dinamita en espíritus aventureros sin fortuna laboral. Leyenda o realidad, lo cierto es que el de las apuestas deportivas es uno de los negocios que más dinero mueven en el mundo y España no es una excepción.

Un español gasta una media de 243 euros al año

Los guarismos que maneja la Dirección General de Ordenación del Juego son contundentes: en el pasado 2016 las apuestas deportivas movieron más de 5.000 millones de euros en nuestro país. Esto quiere decir que un español, de media, gasta aproximadamente una media de 243 euros anuales -la cantidad jugada total por los españoles supera los 88 millones de euros-, en este concepto. Para que nos hagamos una idea del calibre de estas cifras, la pasada Super Bowl movió alrededor de 4.700 millones. En nuestro país nos acercamos al evento deportivo más importante del planeta.

Resulta prácticamente imposible saber qué parte de este dinero ha sido destinada a apuestas relacionadas con la Liga Española. Sí que sabemos que el 70 % del dinero generado por las apuestas en el último año corresponden al fútbol. La Premier, el Calcio, la Bundesliga y, por supuesto, LaLiga. Se da la circunstancia de que, entre los grandes campeonatos europeos, el nuestro es el único que aún no se está ayudando de la tecnología para arbitrar los partidos. El ojo de halcón, como ya hemos comentado en Extraconfidencial.com, es un recurso que todavía va a tardar en llegar en nuestro fútbol. Esto convierte, de alguna manera, a las apuestas deportivas en apuestas de azar o, lo que es peor, en autopistas hacia la trampa. El factor humano cuenta y el poder que tiene el árbitro va más allá de lo meramente deportivo. En cada fuera de juego mal señalado o en cada gol fantasma que no ha subido al marcador hay mucho dinero en juego.

Sin tecnología hay más sospechas

No está siendo un buen inicio de año para los árbitros españoles. El gol fantasma no concedido al Barcelona en el Benito Villamarín quizás ha sido la jugada polémica más mediática (por lo evidente) de la temporada. Pero cada jornada hay más. Por actualizarlo con las últimas: el penalti por mano de Bruno pitado al Villarreal frente al Real Madrid, la expulsión por un codazo que no lo pareció de Lejeune en el Real Sociedad-Éibar o los tantos anulados -algunos mal anulados- por fuera de juego a Morata en el último choque del Madrid ante Las Palmas. Los fallos no cesan. En un engranaje tan amplio como el de las apuestas, en el que todo es susceptible de ser apostado (córner, faltas a favor o en contra, amarillas), cada fallo humano puede hacer ganar o perder mucho dinero y, por tanto, levantar sospechas.

Sin siquiera entrar en el mundo de los amaños en Segunda B y Tercera (varios reportajes de investigación dibujan una situación realmente alarmante) y otorgándoles a los colegiados toda la buena voluntad imaginable, resulta incomprensible que el fútbol español siga huérfano de tecnología. Ni siquiera las jugadas completamente objetivas (fueras de juego, goles fantasmas) están aseguradas con este sistema.

Es decir, dando por hecho que los árbitros no quieran equivocarse, el escenario actual asemeja un partido de fútbol a una jugada en la ruleta para el apostante. Eso siendo bien pensados. Porque en juego están 5.000 millones de euros. Poca broma.

Lo último: Los regalos de los clubes a los árbitros

El duelo entre Villarreal y Real Madrid dio para mucho en el aspecto arbitral. Presa de la indignación a causa de la mano de Bruno, el presidente del cuadro castellonense soltó la liebre: “He visto a Gil Manzano salir del estadio con bolsas del Real Madrid. Eso no está bien”. Por supuesto que no lo está, aunque posiblemente Fernando Roig no hubiese dicho nada si su equipo no hubiese perdido el partido en esas circunstancias.

La realidad es que esos regalos son algo habitual en el mundo del fútbol de Primera División (con lo que no queremos ni imaginar cómo serán las cosas de Segunda para abajo). Son obsequios sin valor que se supone sirven al destinatario como recuerdo. El más sensato al analizar el tema fue el técnico del Villarreal, Fran Escribá, que dijo que no cree que eso condicione a los árbitros pero que es algo completamente evitable. Al menos, llegados a este punto, que no lo muestren con tal descaro.

Lo que queda claro es que los regalos existen e incluso desde algunos sectores se ha tratado de normalizar esta conducta. Casi todos los clubes lo hacen. Lo que nos faltaba.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99