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La ex de Julián Muñoz acaba de abrir un restaurante en Marbella

Los 33.000 euros de Maite Zaldivar

Julio 23, 2008

Tras su participación en diversos programas de televisión, Maite Zaldivar acaba de inaugurar en Marbella un restaurante. Sin embargo, una de sus empresas tiene grandes deudas…

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Con la melena recién calcinada y pulserones de brillante bisutería anudados a las muñecas, Maite Zaldivar, antaño contertuliana de viperina apariencia, se ha puesto el traje de restauradora profesional para inaugurar una especie de chiringuito playero marbellí en el que vende gambón rallado, almejitas al vapor y jamón del país. Un local algo cutre y desaliñado en el que, en la puerta, cuelga una pizarra anunciadora de ofertas y menús. Allí se arrejuntan hombretones de ortopédicos andares y amigos de la empresaria con cierto afán de notoriedad. Resulta desternillante, incluso grotesco, ver a la Zaldivar, enjoyada hasta las trancas, cocinando uno de esos potajes andaluces con los que enamoró a su nuevo acompañante. Nadie sabe y todos quieren saber qué ocurrirá el día en el que un cliente saleroso se encuentre un anillo entre las patatas. Podría ser ciertamente divertido. De momento, a la espera de nuevos proyectos televisivos que no llegan, Maite parece dispuesta a saldar las deudas que la sociedad de la que es administradora mancomunada tiene contraídas con la Seguridad Social, a base de cortar tomates y abrir botellines de cerveza. Un sacrificado trabajo con el que, en opinión de afamados marbellís, está provocando al gentío que vio como su marido se apropiaba, supuestamente, de dinero de las arcas municipales.
 
Cerca de seis millones de pesetas
 
Dieciséis incidencias con la Seguridad Social (alguna de ellas con notificación de requerimiento de bienes) ponen en entredicho la seriedad pagadora de la sociedad Butua SL, de la que Maite es administradora mancomunada junto a Alfonso Ondarra. Dicha empresa, constituida a principios del año 2005 para la compra-venta y arrendamiento de toda clase de fincas, tanto rusticas como urbanas, presenta impagos que ascienden a más de 33.000 euros por no estar al corriente con sus obligaciones. Sorprende tanto ajetreo económico. Qué barbaridad.
 
Por Saúl Ortiz