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Consecuencias que Villar y los suyos no han debido tener en cuenta a la hora de cambiar sus estatutos

Lo que pasaría si el fútbol consiguiera no depender de la legislación española

Marzo 5, 2008

Si la Federación Española de Fútbol (RFEF) consigue su propósito de no depender del ordenamiento jurídico español y por tanto no rendir cuentas a la Administración deportiva española, la subsistencia de la propia Federación no podría ir más allá de un año. Lo que tardase en agotar los ingresos de que ahora mismo dispone. Que por cierto, no son demasiados. En estas páginas dispondrán de las cuentas aprobadas en la asamblea en los próximos días. Eso sí, analizadas y comparadas.

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Angel María Villar, presidente de la RFEF, lanzó un órdago en la pasada asamblea con la intención de seguir en el cargo cuatro años más. Y para conseguirlo literalmente se buscó un enfrentamiento con la Administración, que le llevó a modificar los estatutos federativos, posiblemente sin tener en cuenta las consecuencias que ello podría suponer en el caso de salirse con la suya.
Analicemos la situación, dando por sentado que los cambios generados en la asamblea del día 3 de marzo se confirman. Lo primero será que el Consejo Superior de Deportes (CSD) le retiraría la subvención estatal. Según Villar, ni lo notarían porque sólo representa el 6 por ciento del presupuesto de 84 millones de euros. Además, el CSD le tiene retenidas las subvenciones desde 2004 porque aún está pendiente de devolución por parte de la RFEF de medio millón de euros debido a la resolución del Tribunal de Cuentas por la mala justificación. Más de 18 millones de euros pendientes de ingresar son los que hay que cobrar, o mejor dicho, ya no lo cobrarían.
La segunda consecuencia, y más importante, es que la Federación ya no podría gestionar la selección española de fútbol, monopolio que tiene concedido por la Ley del Deporte. O sea, la selección que gestionara la RFEF no sería la de España y en consecuencia no podría utilizar ni el nombre de España, ni el himno español, ni el escudo español. En estos momentos los ingresos de la Federación llegan en más de un 80 por ciento procedentes de la selección española, vía retransmisiones televisivas y patrocinios. ¿Cree Villar que el equipo de la Federación tendría los mismos ingresos que los que tiene hoy la selección española?
La tercera consecuencia más alarmante para Villar y su autogestionaria federación sería que tendría que empezar a pagar el IVA, ahora exento por ley. Los que soportan el Impuesto de Valor Añadido saben perfectamente lo qué ello supone.

Uso de instalaciones y servicios públicos

Supongo que la cabeza pensante de la Federación tampoco ha reparado en el uso de instalaciones públicas. La salida de la RFEF del ordenamiento jurídico español supondría también la salida de todas las federaciones territoriales, las provinciales y las escuelas de fútbol. La inmensa mayoría de estas organizaciones ocupa sedes e instalaciones municipales o autonómicas. Consecuencia, que lo que ahora es gratis y sine die pasaría a tener un valor en alquiler por el uso y disfrute. En muchos casos, los organismos miembros de la Federación Española que tienen prioridad a la hora de disponer de las instalaciones lo perderían o sólo lo conservarían previo pago. Sólo entre Primera y Segunda división, más del 80% de los clubes utilizan instalaciones públicas para sus partidos y casi todos de forma gratuita. La propia sede de la RFEF, como saben, es propiedad por sentencia del ayuntamiento de Las Rozas.
Otro asunto que supondría un quebradero de cabeza para el mundo del fútbol es el de la seguridad en los espectáculos, en los partidos. ¿Sabían que en Inglaterra o Alemania los clubes tienen que pagar por la presencia de los cuerpos de seguridad, policías, municipales y demás? En España la presencia policial, además de obligatoria, es gratuita. Se paga con los impuestos de todos los españoles, ya sea para la Policía Nacional o para los cuerpos autonómicos o municipales. A partir de la ‘independencia’, lógicamente, si se solicita ese servicio habrá que pagarlo. Y como además la ley obliga a que estén presentes las fuerzas de seguridad en cuanto se va a realizar un evento multitudinario, o se paga o no se celebra el acto.
Seguramente dejo en el tintero algunas de las consecuencias de la asamblea del fútbol. ¡Ah!, una que acabaría por ser importante: como la selección de la federación ya no sería la Selección Española, la Administración española ya no se tendrá que oponer a que las diferentes comunidades autónomas tengan sus propias selecciones y participen en los torneos que les apetezca. Ya no habría ningún obstáculo para que Cataluña, Euskadi o Andalucía se inscriban en la UEFA y la FIFA. ¿Será por eso por lo que Joan Laporta se muestra tan partidaria de la ruptura?
Como dice el Gran Wyoming, ¡madre mía la que ha liado Zapatero!