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Lo que necesita Alonso para cambiar su destino: un motor más fiable con eficacia prestacional y que los patrocinadores no abandonen

Noviembre 3, 2015
alonso mclaren

Desastre”, “ridículo”, “lamentable”. Adjetivos como estos aderezan las crónicas deportivas carrera tras carrera cuando la prensa especializada se refiere a McLaren-Honda y, por ende, a sus pilotos Jenson Button y Fernando Alonso, dos Campeones del Mundo que viven un calvario tan inmerecido como inevitable. En el caso del asturiano el Gran Premio de México supuso su octavo abandono y noveno de su coche, que fue pilotado por Kevin Magnussen mientras Alonso estuvo un mes en el dique seco en el inicio de la temporada.

Las principales asignaturas de una escudería de carreras una vez comenzada la temporada regular es buscar la fiabilidad -si es que no se ha encontrado en pretemporada-, mejorar su coche, ganar carreras e ir a por el título, pero McLaren-Honda está atascada en el primer capítulo a pesar de quedar tan solo dos pruebas para terminar el año. Para poder ganar carreras hay que acabar carreras y los coches rojinegros acumulan la friolera de catorce abandonos, algunos de ellos incluso un rato antes de comenzarlas. El último naufragio, protagonizado por Alonso, consistió una avería en su sección muy deficiente sección eléctrica. El fallo fue detectado el sábado pero, según el piloto, no les dio tiempo de sustituir el motor, lo que les reportó una deficiente aportación de potencia. El radar de la organización cazó al coche más rápido al final de la recta a algo más de 366 kilómetros por hora, récord de velocidad punta del calendario protagonizado por Pastor Maldonado. El McLaren de Fernando pasó a unos decepcionantes 318, casi 50 kms/h menos. La única vez que pasó, porque ni siquiera acabó la primera vuelta. Tampoco su compañero inglés empezaba la prueba en la mejor de las condiciones. La reglamentación actual castiga con dureza los problemas de fiabilidad y Button arrancaba desde el fondo de la parrilla tras acumular la friolera de 60 puestos de sanción debido a cambios de motor, cajas de cambios… Nada achacable al piloto pero si a su formación.

Un turbo comprensor que no da más de sí y la posible huida de patrocinadores

Precisamente, la peculiar situación geográfica de México D.F. evidenció uno de los problemas congénitos del motor: el minúsculo tamaño de una de las secciones fundamentales, el turbocompresor. Honda diseñó un turbo muy pequeño por petición de McLaren con la idea de favorecer la aerodinámica, pero el dispositivo del que depende gran parte de la fuerza bruta del propulsor es tan reducido que se ve obligado a funcionar de manera permanente a tope de su capacidad. La capital azteca está situada a unos 2.240 metros de altitud y, para compensar la escasez de oxígeno en la mezcla de combustible, basta con incrementar el régimen de giro del turbocompresor, pero el de Honda ya no da más de sí. Todas estas modificaciones son conocidas pero la encorsetada reglamentación actual impide realizarlas en plena temporada.

Tan poco éxito sobre el asfalto está llevando a la Escudería a una postura incómoda. Si el año pasado fue su más longevo patrocinador, Hugo Boss, el que les dejó, se rumorea que Diageo, propietaria de Johnnie Walker, puede igualmente salir por la puerta hacia Force India. El propietario del equipo hindú, Vijay Mallya, posee varias marcas de bebidas alcohólicas y mantiene unas excelentes relaciones con ellos lo que les invita a abrir la puerta del dinero. Esta jugada no llegaría sola sino que se habla de la posible llegada de Aston Martin como posibles co-propietarios del equipo o al menos como patrocinadores principales, lo que conllevaría una posible redenominación de la Escudería. En cuanto a McLaren, la marcha del whisky socavaría aún más sus arcas y con ello los recursos disponibles para mejorar sus coches. Se calcula que Honda aporta unos 100 millones de euros por temporada, pero puede que acaben siendo más. Los japoneses suelen ser muy generosos, pero es otra gabela que se les coloca encima de la mesa.

Por otra parte, la pérdida de confianza de patrocinadores es al mismo tiempo acompañada por la de técnicos de peso como Phil Prew, responsable de prestaciones en McLaren que abandona su puesto y se marcha a Mercedes. El ilusionante proyecto del que hablaba Alonso en pretemporada se desangra.

Las soluciones

Button y Alonso están siendo las principales víctimas de una situación que sí tiene solución pero que requiere de decisiones radicales. Uno de los ejes es el motor Honda, conceptualmente repleto de ingenio pero falto de fiabilidad, eficacia prestacional y con graves problemas de concepto. El turbo ha de ser ampliado, la sección eléctrica requiere de un cambio radical y la sección térmica, una asignatura que la firma no aprobó con nota en la última ocasión en que estuvo en la F1, parece ser la única parte que funciona decentemente. Hasta hace poco los directivos de McLaren animaban públicamente a los orientales a fichar a golpe de talonario a quién fuera necesario, gente con experiencia procedente de otros equipos, pero Honda quiere hacerlo todo a su manera. Esta barrera parece haber sido levantada y se ha sabido hace poco que una importante forma de cazatalentos dentro del mercado laboral de las carreras anda buscando valores para que les ayuden con sus motores. Va a haber cambios en esto, y presumiblemente, resultados.

Una de las pocas riquezas del MP4/30 es la tracción en baja velocidad. Las salidas suelen ser buenas y el comportamiento en chicanes y curvas enlazadas es muy correcto. Es la aerodinámica la que aporta estabilidad en alta velocidad, y ésta puede mejorar. McLaren lo sabe y en sus planes está construir un segundo túnel de viento. Esta idea se encuentra aún en un estado muy embrionario pero el ejemplo de Ferrari es sintomático. En menos de un año pusieron en marcha el suyo, y esta temporada está a pleno rendimiento. Como resultado esta temporada han ganado carreras y han tenido en las manos el subcampeonato de pilotos, mientras que en 2014 acabaron cuartos con el 30% de los puntos acumulados por los campeones. Han avanzado, y mucho.

A esperar y a trabajar

En el plano financiero y ante la marcha de patrocinadores, tendrá que ser Honda la que acabe pagando los platos rotos, pero será con mucho trabajo, eventos, roadshows, entrevistas, y apariciones públicas de sus pilotos la fórmula única para recuperar la confianza de sponsors.

A nivel interno, Ron Dennis tendrá que ir parcheando las tripas de una formación que desde el título de Hamilton en 2008 no ha hecho más que deslizarse paulatinamente y de manera constante hacia abajo en la tabla de constructores. La etapa de Martin Whitmarsh fue poco productiva y remontar esto llevará aún tiempo. Retener a hombres importantes como el citado Prew u otros que se marcharon antes como Paddy Lowe es otra de las asignaturas de Dennis.

En cuanto al año que viene es tal el déficit existente en la actualidad que se antoja complicado ver resultados contundentes en 2016. De hecho, Alonso ya ha salido a la palestra a justificar que el año próximo puede que sea mejor que este, pero se pone el parche antes de la herida y descarta que haya grandes resultados. Si parece más esperanzado con lo que pueda ocurrir en 2017, año en que la reglamentación cambia de manera radical y el equipo ya trabaja en ello. Mientras, esperar y trabajar.

José M. Zapico

@virutasf1