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Lo que le faltaba a la época dorada del Barcelona: Remontada histórica (6-1) ante el PSG

Marzo 9, 2017

El equipo de Emery decepcionó en su planteamiento; el mejor del Barça, Neymar

barca-arbitro

No sería justo atribuir toda la responsabilidad del resultado al nefasto encuentro del Paris Saint Germain. Tampoco lo sería dar demasiado peso a la actuación arbitral. Ni siquiera sería justo otorgarle todo el mérito (esta vez no fue Messi) a Neymar. Cuando hablamos de una remontada de unas proporciones tan gigantescas como ésta, la justicia está en felicitar al Barcelona. Ha conseguido poner la guinda a una etapa dorada, la mejor de la historia del club, con una gesta realmente increíble.

Dicho lo cual, pasemos a relatar lo ocurrido. El primero que creyó en la remontada fue Unai Emery. Que el PSG no está hecho para encerrarse lo saben hasta en los planetas de nuevo cuño. El equipo francés no está acostumbrado a estas lides e insufló la primera (y necesaria) dosis de confianza al Barcelona a los dos minutos. Fue en una jugada aturullada, sin fluidez ni brillo. No hizo falta. El Barça, neófito en el noble arte de la remontada, aprendió del maestro (el Madrid): a falta de juego, fe. Y con esas llegó el primer golpe. Y después, la calma. Una calma tensa, propia del ataque estático al que obliga una defensa de diez hombres por detrás del balón y a pocos metros del área defendida. En eso se empeñó en ser el PSG.

No había muchas noticias de Messi, ni de Rakitic, ni de Iniesta. El único que pareció entonarse de los cuatro del centro del campo fue Sergio Busquets, presuroso por reencontrar su nivel ahora que llega la parte importante de la temporada. Tiene su lógica que la medular fuera lo que menos destacara. Para que se hagan una idea, toda jugada comenzaba con Piqué o Umtiti como iniciadores en la media luna. Después, ante la muralla francesa, siete jugadores blaugranas dispuestos a lo ancho del terreno de juego. El centro del campo, en la primera parte, simplemente dejó de existir. Pero cuando la inflamación inicial ya se había sofocado y todo apuntaba a una segunda mitad de impotencia y frustración, otro barullo, el tacón de Iniesta y la fortuna (aliada imprescindible en estas noches que se reencarnó en Kurzawa) dieron lugar al segundo gol. El escenario era el imaginado por los más optimistas: 2-0 al descanso y 45 minutos para matar al PSG.

La locura llegó en el 88

Dijo Luis Enrique antes del encuentro que estaba convencido de que, en algún momento, al menos estarían cerca de conseguir la machada. Y fue eso justo lo que parecía que iba a pasar: un loable coqueteo con la remontada, una manera noble de caer. Al menos eso es lo que ocurrió durante casi media hora. Ese fue el tiempo que transcurrió entre el gol de Cavani y el primero de Neymar. El uruguayo anotó en el 62, unos diez minutos después de que Messi se hubiese enchufado a la gran noche marcando una pena máxima extraña. Fue el primer penalti de los dos señalados al Barça y fue el más dudoso. El segundo a Luis Suárez está claro que no lo fue pero en este primero hay ciertas dudas: el defensor del PSG (Meunier) derriba a Neymar, sí, pero lo hace accidentalmente porque se escurre. Fue tan dudoso que en un primer momento el colegiado principal no lo iba a pitar pero luego, al comentarlo con el juez de fondo, cambió de opinión. Fue una noche difícil para Denyz Aytekin. Luis Suárez y Neymar pecaron de paroxismo en más de una ocasión. El árbitro, al final, sólo picó en una.

Pero, insisto, no sería justo limitar todo lo sucedido al árbitro. No. El Paris Saint Germain se estiró en la segunda parte, salió de la cueva. Y pudo hacer incluso el segundo de no ser por un pie salvador de Ter Stegen. Y al final, cuando todos se habían cansado de esperar a Messi, emergió Neymar. Cómo sería la cosa que fue el propio argentino el que le cedió el testigo de un libre directo y de otro penalti (el primero sí que lo marco Leo). Después llegó el corazón. Y esa última falta en la que sube a rematar Ter Stegen. Y los jugadores del PSG quietos, pasmados, levantando la mano en busca del fuera de juego. Y el pie de Sergi Roberto. Y el sexto gol. Y la locura.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99