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Los rumores apuntan a que los Mercedes corren mucho aunque su consumo es una incógnita antes de la primera carrera

Llega el contrasentido a la F1: no ganarán los que más corran, sino los que menos gasten

Marzo 9, 2014

Si Enzo Ferrari, creador de la mítica marca del “cavallino rampante” levantara la cabeza, recogería sus bártulos y se los llevaría a otra parte. Defensor a ultranza de hacer girar el deporte en torno a la fuerza muscular de sus motores, se horrorizaría al ver un reglamento que pone coto al consumo desaforado de combustible, y por ende a la potencia desarrollada. La normativa, en lo tocante a los propulsores es, aparte de un estímulo a la industria, un lavado de cara que la Federación Internacional de Automovilismo ha querido ofrecer a los ecologistas más furibundos. Éstos quieren que los bólidos gasten como un utilitario, algo a todas luces inviable para un coche de carreras. Pero si echan cuentas, sabrán que un Fórmula 1 actual consume poco más que el camión de reparto que llevó las Cocacolas a la grada que llenaban un grupo de aficionados cuyos coches gastan infinitamente más en conjunto que si multiplicásemos por diez la parrilla de la carrera que están viendo.

El drama es que en el culmen del deporte más tecnológico del mundo, en el que la velocidad y el rendimiento son el eje sobre el que pivota todo, los pilotos tendrán que levantar el pie en las rectas para ahorrar como un adolescente a fin de mes en su scooter. Los pilotos no podrán atacar a sus contrincantes a golpe de acelerador, sino que se tendrán que defender de ellos decelerando so pena de no acabar la carrera.
 
Los motores Ferrari los más glotones
 
Los rumores apuntan a que los Mercedes corren mucho aunque su consumo es una incógnita antes de la primera carrera. Se dice que los motores Ferrari son los más glotones y pueden hacer sudar a los pilotos que los equipen. El tercero en discordia, el Renault, es el más económico pero al tiempo el menos dotado. Puede darse la paradoja de que acabe mejor un motor menos potente.
 
De acuerdo con este nuevo panorama, las carreras estarán partidas en dos: cabalgadas a toda mecha para colocarse en lo más alto de la clasificación, y tras tener controlados al resto de contendientes, aguantar los embates de los demás participantes con un ojo puesto en el retrovisor, y otro el la aguja del depósito. Pasada esa situación inicial, los coches no correrán, sino que navegarán por inercia a la defensiva. Eso no serán carreras, sino una gymkhana. Tarea de los ingenieros será sacar de ese agujero técnico a sus chicos, con un beneficiado colateral: el mercado de vehículos de calle, sobre el que recaerá de manera directa toda esta experiencia. Tendremos coches mejores, pero sin duda veremos una competición peor.
 
José M. Zapico
@VirutasF1