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Llamativa visita del Rey a Kuwait, cuando las Monarquías de Bahrain y Qatar se estremecen y en Arabia Saudí inquieta la sucesión al trono

Febrero 27, 2011
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En tiempos en los que las Monarquías del mundo árabe ponen sus barbas a remojar – Mohamed VI de Marruecos promete reformas, el Emir Qaboos de Oman garantiza una ayuda mensual a los estudiantes y en Jordania la clase política pide recortar los poderes del Rey Abdallah-, el Rey Hamad de Bahrain, cuyo principado se encuentra sujeto a fuertes convulsiones, viajó la semana pasada a la ciudad de Yeddah para encontrarse allí con el más poderoso monarca de la zona, el Rey Abdullah de Arabia Saudi.

Y es que el peligro de una revolución en Bahrain, donde en días pasados se recrudecieron las protestas, genera enorme inquietud en el Golfo Pérsico y la Monarquía saudi ya ha declarado no estar dispuesta a permitir la caída de la dinastía Al-Khalifa que desde hace 200 años dirige los destinos de ese principado, que en 2002 pasó de ser un mero Emirato a convertirse en Reino. Los chiitas locales claman por un régimen parlamentario y democrático en un país en el que la dinastía copa todo el poder y en el que el primer ministro, un tío del Rey, ocupa el cargo de Primer Ministro desde la independencia en 1971.

Prebendas para acallar las revueltas

Entre tanto, en el vecino Qatar, una página de Facebook llama a una marcha fijada para el 16 de marzo en contra del emir Sheik Hamad, que en 1995 se hizo con el poder mediante un golpe de estado contra su padre. El emir, Jefe de la dinastía Al Thani, a quien algunos acusan de ser agente de Israel, declaró heredero en 2003 a su hijo el Príncipe Tamimi. Tiene veinticuatro hijos y tres esposas, la segunda de las cuales, la jequeresa Mozah, es una de las mujeres más glamorosas del mundo árabe con sus aires occidentales, sus magníficas joyas y sus trajes de Dior y Chanel.  

En Arabia Saudí el Rey Abdullah regresó a Yeddah el pasado día 22 tras haber pasado por una compleja operación de columna vertebral en los Estados Unidos y una larga convalecencia en Marruecos. A su llegada le esperaban varios Príncipes de los Emiratos Árabes que temen por el futuro de sus pequeños estados y el anciano Rey, que llegó en silla de ruedas, declaró Fiesta Nacional el día de su regreso, a pesar de verse enfrentado a la necesidad de implementar reformas en un país que durante tres meses ha estado regido por su medio hermano y sucesor, el también octogenario y enfermo Príncipe Sultán. Este, días atrás, manifestó la voluntad del Gobierno de poner a disposición de la población la suma de 37.000 millones de dólares para la construcción de viviendas y la promoción de negocios. Mientras, un grupo de jóvenes también ha llamado a través de Facebook a la organización de un “Día de ira” para el próximo 11 de marzo en solicitud de una mayor libertad para las mujeres y de una Monarquía electiva.

Don Juan Carlos, entre la realeza árabe

Y es que el tema de la sucesión se torna particularmente delicado con el Rey y el Príncipe heredero de Arabia Saudí ya ancianos y enfermos, en una Monarquía donde las sucesiones nunca están garantizadas. Algunos apuntan a que un repuesto en la línea sucesoria podría ser el también medio hermano del Rey, Príncipe Nayef, de 75 años, que ostenta el cargo de Ministro del Interior pero que recibe acusaciones de ser fuertemente conservador temiéndose que pueda poner fin a las reformas que de momento se han puesto en marcha para contentar a la población.
Nada parece garantizado a día de hoy en las Monarquías árabes del Golfo Pérsico y en tan difícil contexto cabe leer la visita del Rey Juan Carlos a Kuwait el pasado sábado para asistir a las celebraciones del 50 aniversario de su independencia, el 20 aniversario de la liberación y el 5 aniversario de la subida al poder del Emir Sheik Sabah. La llegada del Rey de España parece ser una clara muestra de apoyo a sus correligionarios de las angustiadas dinastías locales con cuyos soberanos le une una notable amistad personal, pues allí coincidió con, al menos, el Emir de Qatar y el Rey de Bahrain, que ese día flanquearon al Emir de Kuwait en las brillantes celebraciones.

Ricardo Mateos