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El Banco de España toma esta medida en pleno desplome del ahorro

Limitar el interés de los depósitos: el cliente pierde, ¿la Banca gana?

Enero 14, 2013
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El Banco de España “sugiere” y las entidades financieras acatan. La semana pasada saltó la noticia de la decisión del organismo presidido por Luis María Linde de limitar la remuneración que los Bancos ofrecen por depósitos y cuentas remuneradas (que se extenderá a otros productos como los pagarés).  Estos nuevos límites establecen un interés máximo del 1,75% para los depósitos a un año (incluyendo las cuentas remuneradas), del 2,25% para los de dos años y del 2,75% para los de tres años.

De hecho, Santander, Sabadell, Activobank, Bancopopular-e, Oficinadirecta.com, Deutsche Bank, iBanesto.com, Banesto, CatalunyaCaixa, Cajasiete y Novagalicia Banco ya han acatado la decisión del supervisor bancario y rebajado el interés de sus productos de ahorro.  Esta decisión está en teoría encaminada a que se acabe con la “guerra del pasivo” y, por tanto, que mejoren los balances de los Bancos al pagar menos por este dinero que captan de los ahorradores. Una medida que tiene enormes implicaciones para los ciudadanos y que, incluso, los en teoría grandes beneficiados -las entidades financieras-, pueden encontrarse con problemas adicionales.

Pérdida de poder adquisitivo y caída del ahorro

En primer lugar, los topes fijados no tienen en cuenta las condiciones actuales del mercado. Aunque el precio del dinero esté en mínimos históricos (el Euribor a un año sigue en el 0,55%), el efecto de tipos bajos no se traslada a la economía cuando no se accede al crédito, que ni se incentiva y tampoco se limita, con tipos que pueden considerarse abusivos (Diferenciales del 3% en hipotecas, más del 10% en créditos personales) si tenemos en cuenta los mismos tipos de referencia.

Frente a esto nos encontramos con una presión impositiva más elevada que hace poco más de un año (21% de retención por productos de ahorro), y una inflación que ha cerrado el año al 2,9% y que, lejos de relajarse, se ve presionada por subida de servicios (electricidad un 3%), y productos (combustible un 2% en lo que llevamos de mes); es decir, aunque ahorremos en una cuenta remunerada, nuestro dinero irá perdiendo valor con estos topes alejados de la economía real.

Además, esta medida coincide con el desplome del ahorro en España. La semana pasada conocimos los datos de cierre del tercer trimestre de 2012 (cuando no se habían aplicado aún todo el paquete de recortes y la subida del IVA llevaba sólo un mes), con una caída respecto al mismo trimestre del 2011 del 2,6% y llegando al mínimo histórico del 7,6%. Si las familias necesitan de su ahorro para sobrevivir -la renta disponible también continúa su senda descendente-, y además se baja el interés de los productos, lo que conseguimos es desincentivar este ahorro, acelerando su caída  y suponiendo un problema más para nuestra economía y para los Bancos.

Problemas también para los Bancos

El problema de los Bancos se llama captar recursos: ofrecían justamente un alto tipo de interés para conseguir ahorro de la competencia pero también para incentivar al ciudadano a que depositarán su dinero en cualquier entidad financiera y no en otros usos. Rebajando los tipos reduce los costes, pero si bajan la captación de dinero el problema es mayor que la solución. ¿Qué pueden hacer? Buscar dinero de otras formas como emisiones de deuda, pero muchas entidades tienen el mercado cerrado -por su mala calificación crediticia-, y, en el mejor de los casos, pagarían más que antes lo hacían por un depósito (por una emisión de bonos un Banco con mala calificación, que es la situación de la mayoría de los Bancos, tendrían un coste del 6%-7% en el mejor caso). Esto les tentaría a ofrecer un porcentaje menor que éste pero más alto que los topes impuestos para los depósitos en productos mucho más arriesgados para el consumidor.

Cuando la sangría de las participaciones preferentes no se ha solucionado y puede costar miles de millones de euros para los ahorradores, lo más probable es que nos encontremos que los Bancos comercialicen con más fuerza productos de un riesgo mucho mayor para el ahorrador que pierde la seguridad de los depósitos y su respaldo del Fondo de Garantía de Depósitos con 100.000 euros por titular y entidad financiera. Lejos de esto podemos ver muy pronto depósitos estructurados que invierten una parte en renta variable y pueden acabar en pérdidas o emisiones de Deuda con un gran riesgo en su pago si la entidad se encontrara con problemas y, por supuesto, con costes en su reembolso anticipado.

Se crea un enorme círculo vicioso que lejos de solucionar problemas puede abrir otros nuevos, y en el que el que pierde es el ciudadano y su poder adquisitivo.