Menú Portada
Amigos de la actriz intentan airear aspectos "desconocidos" del carácter del arquitecto

Lidia Bosch y Alberto Martín, enfrentados por las sociedades de la actriz

Mayo 5, 2009

A las últimas informaciones publicadas en exclusiva por este periódico, cabe añadir que el enfrentamiento que estos días protagonizan Lidia Bosch y Alberto Martín podría deberse a la participación económica que Alberto tuvo en alguna de las sociedades de la actriz.

pq_765_lidiabosch.jpg

Mucho ha llovido desde que la semana pasada fui el primero en informar sobre la denuncia que la actriz Lidia Bosch interpuso contra el arquitecto Alberto Martín por unos supuestos abusos que la hija que la intérprete tuvo durante su romance con Micky Molina sufrió cuando sólo tenía once años. De ser ciertos los hechos de los que se le acusa, estaríamos en presencia de la figura delictiva de abusos sexuales no consentidos, al ser la víctima menor de trece años, tal y como se recoje en el artículo 181 párrafo 1 del código penal.
Alberto podría cumplir una pena de prisión de 1 a 3 años, o afrontar una multa pecuniaria de 18 meses. De momento, y según fuentes consultadas, después de que Alberto fuera puesto a disposición judicial, y tras practicarse las primeras diligencias de prueba (toma de declaración al detenido, a la denunciante y a los testigos) la juez no ha acordado la adopción de la orden de alejamiento solicitada por la denunciante al no considerar que exista peligro para la vida o la integridad física de la menor.
Esto no implica que las diligencias sigan abiertas en orden a la averiguación e investigación de los hechos delictivos, así como la determinación del presunto responsable. En estos momentos se estudia cautelosamente si existe relación entre el proceso de marras y la separación no amistosa de los implicados. Habitualmente se criminalizan cuestiones acaecidas en el ámbito familiar (incluso alguna mera disputa sin categoria de hecho delictivo) que únicamente competen a ambas partes o, en caso de desacuerdo, a la jurisdicción civil.
Habría que preguntarse acerca de los verdaderos motivos que se esconden tras la denuncia, cinco años después, de unos hechos de dudosa credibilidad. ¿Por qué la menor se fue al extranjero poco después de que ocurrieran los supuestos abusos? Todavía no se ha escrito la última palabra.
Estos días se especula con la posibilidad de que Lidia solicitara una manutención de cerca de 20.000 euros más el 80% de las propiedades del arquitecto para formalizar la separación que se inició hace ya algunos meses, tal y como avancé en exclusiva en este mismo medio. Sin embargo, lo cierto es que otro de los motivos de agrio enfrentamiento entre Lidia y Alberto radica en el entramado societario que, en algún momento, compartieron cuando se juraban amor eterno.
A pesar de que Alberto Martín fue cesado de su cargo de administrador solidario de la sociedad MABOQ 2001 (de la que en la actualidad Bosch es administradora única) me cuentan que el empresario podría reclamar parte de los beneficios declarados durante el último año como consecuencia de la explotación de bienes inmuebles y la representación artística, así como los más de treinta mil euros que el matrimonio desembolsó en 2001 para constituir la sociedad. También existe roce ante otras empresas en las que en los estatutos únicamente aparece Lidia como responsable, pero en las que Alberto podría haber participado de alguna forma.En tiempos de guerra económica, cualquier agujero es trinchera. O eso deben pensar algunos de los amigos anónimos que rodean a la actriz Lidia Bosch. En las últimas horas pululan por las redacciones individuos de apariencia extraña y argumentos poco convincentes que asegurar querer airear momentos vividos junto al matrimonio.
Situaciones, tal vez dramáticas, que quieren ventilar en televisión a cambio de una jugosa cantidad económica. Insinúan, incluso, tener el consentimiento de la actriz para desvelar aspectos todavía desconocidos sobre el carácter de Alberto Martín. Sorprende, incluso ofende, que una mujer como Lidia Bosch, ejemplo de discrección, esté involucrada en un asunto que huele a podrido.

Por Saúl Ortiz