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Exclusiva: Un informe pericial psicológico demuestra que no ha interferido en el testimonio de su hija

Lidia Bosch gana la otra batalla

Julio 13, 2009

No está de acuerdo con el sobreseimiento parcial de la denuncia que interpuso contra Alberto Caballero por presunto delito de abuso sexual, sin embargo la actriz Lidia Bosch puede estar tranquila después de que el informe pericial psicológico de su hija aclare que ella no ha interferido en su testimonio.

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Está cansada de luchar, pero la sonrisa de su hija le invita a continuar con la batalla. La decisión judicial de sobreseer provisionalmente el procedimiento contra Alberto Martín por un presunto delito de abuso sexual, ha provocado una gran decepción en Lidia Bosch. Siempre fue consciente de que no sería fácil demostrar que hubo un día en el que, al parecer, el arquitecto sobrepasó todos los límites con la hija que la actriz tuvo durante su relación con Micky Molina, pero no se esperaba un final semejante. Tanto es así, que tras la resolución dictada por el Juzgado nº1 de instrucción de Pozuelo de Alarcón, Bosch remitió un comunicado de prensa desglosado en cinco interesantes puntos: 1) que en defensa de los legítimos intereses y derechos de la menor, interpondremos de inmediato un recurso de reforma ante el Juez de Instrucción y un recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Madrid contra el auto dictado. 2) Que no compartimos la decisión judicial ni el fundamento de la misma. 3) Que se trata de un sobreseimiento provisional, no de un archivo libre y definitivo. 4) Que se trata de una resolución provisional y que, por tanto, el auto no es firme. 5) Finalmente, mi cliente demanda de todos los medios de comunicación el máximo respeto y la máxima discreción sobre unas actuaciones judiciales que son extremadamente sensibles y sobre hechos muy delicados y muy dolorosos que afectan a una menor de edad. El derecho a la intimidad y propia imagen de la menor ha de prevalecer sobe el derecho a la información, y éste no amparar en ningún caso que se produzcan intromisiones en tales derechos fundamentales de una menor de edad.
A pesar de que confía en el meticuloso trabajo de su abogada Ana Fernández Jiménez, Lidia es conocedora de que las pruebas incriminatorias son escasas. Tanto, que incluso estos días es protagonista de un juicio paralelo en el que se dirime si sus movimientos judiciales guardan relación con su estrepitosa separación. Hay quien insinúa que todo ha sido una invención de la guapa mozalbeta para arramblar con el patrimonio de Martín Caballero. Craso error, pues el informe pericial psicológico al que he tenido acceso en exclusiva insiste en que ningún tercero ha interferido en la narración de los hechos denunciados por la menor. Se establece, por tanto, que no hay argumentos de peso que demuestren que su madre ha manipulado a la denunciante en su propio beneficio. Así pues, queda más que comprobado que la prueba testimonial de la joven carece de elementos externos distorsionadores. Lidia Bosch puede estar contenta, pues su único objetivo es defender la integridad moral de su pequeña. Con ella mantiene puntuales charlas en las que, de nuevo, la adolescente vuelve a sonreír. Más recuperada, planea una escapada con sus amigas para intentar olvidar. Le queda toda una vida por delante para volver a ser feliz.
Por Saúl Ortiz