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Lewis Hamilton comienza la remontada en una lucha fratricida con Nico Rosberg que puede costar cara a Mercedes

Junio 15, 2016
rosberg hamilton

La Fórmula 1 logra recuperar el interés ante el “almodovariano” cariz que están tomando las cosas en un verdadero laberinto de pasiones. Si en las dos últimas temporadas los aficionados se quejaban del ya conocido final antes de empezar cada carrera, con el avance de los equipos perseguidores de los rapidísimos Mercedes, la cosa se les empieza a complicar, y reflejo de ello fue lo ocurrido en Montreal con tres coches distintos en el cajón.

La salida de la carrera fue endeble para los dos monoplazas grises por diversos motivos, y el rojo Ferrari de Sebastian Vettel los dejó atrás en la primera curva. El germano estuvo fallón, quejoso por su radio, y con múltiples errores de pilotaje más por excesos al querer ir por encima de su mecánica que por problemas en su coche. El SF-16H parece avanzar en el tercio de temporada que llevamos, no en vano se va acercando poco a poco a los de delante al menos en manos de Vettel, algo muy celebrado públicamente por Mauricio Arrivabene, jefe de filas italiano. De las ocho décimas de segundo que los separaba de los Mercedes en la prueba inaugural de Melbourne a las apenas dos a las que el tetracampeón logró distanciar su bólido del de Lewis Hamilton el sábado canadiense. Otra cosa es la gestión que se haga de esa adquirida ventaja y en Canadá la estrategia a dos paradas no le ayudó a la vista del resultado. El Ferrari ha avanzado mucho, de hecho con esas dos paradas quedó a cinco segundos del ganador, pero sigue mostrando ciertas carencias y una de ellas no es mecánica sino humana. El rendimiento de Kimi Raikkonen tiende a ser flojo, que a menos que haya incidentes acaba de manera sistemática por detrás de su compañero, y en Montreal lo hizo a un minuto de Vettel con su misma estrategia.

La ventaja técnica de Mercedes que puede perderse por culpa de guerras internas

Mercedes tiene una ventaja técnica difícilmente recuperable por el resto pero no puede despistarse, especialmente con guerras intestinas. El accidente protagonizado por sus dos pilotos en Montmeló dio alas al primer triunfo de Red Bull esta temporada y el incidente de carrera en la primera vuelta canadiense entre Rosberg y Hamilton a punto estuvo de acabar de la misma manera. Afortunadamente los dos pilotos pudieron seguir en carrera, pero Nico Rosberg —el líder de la tabla— pasó de salir segundo en parrilla a noveno en ese primer giro tras colisionar lateralmente con su compañero de equipo. Los comisarios deportivos dejaron sin sanción la jugada al igual que hicieron en Barcelona, pero que no haya culpables no quiere decir que no haya responsables y las función de “cerrar la puerta” al compañero se reparte a medias entre ambos protagonistas. Toto Wolff, director de la formación no quiere volver a ver más acciones como esta, porque es consciente de que la demoledora ventaja mostrada por sus monoplazas no es la que era.

Cada vez que la reglamentación cambia de manera radical, siempre hay un equipo que suele acertar en su interpretación y es evidente que este papel le ha tocado a Mercedes, pero el resto poco a poco empieza a encontrar soluciones con las que plantar cara. En 2014, año de debut del motor y su novedosa arquitectura, era habitual encontrar diferencias de hasta dos segundos con coches del centro del pelotón. El farolillo rojo solía recaer sobre los débiles Marussia-Manor que rozaban con frecuencia los seis-siete segundos de diferencia con los mejor dotados.

El Mundial se aprieta en lo mecánico

Las diferencias en esta tercera temporada con el seis cilindros híbrido comienzan a remitir y en los entrenamientos libres de Montreal se dio una circunstancia poco frecuente, que no se veía hace mucho y que ha pasado muy desapercibida: once coches dentro del mismo segundo, y los citados Manor a menos de tres, la mitad que hace tres años.

El Mundial se aprieta en lo mecánico y será fácil ver a pilotos de mitad del pelotón subidos en el pódium ante el menor descuido de los líderes, y esto es lo que quieren evitar en Mercedes a menos que los otros dos pilotos sean suyos. Este fin de semana fue lo ocurrido a Valtteri Bottas y su Williams, un coche que navega en la medianía de la tabla y que con gran acierto acabó tocando pelo cuando lo lógico es que esa parte del guión la hubiera interpretado el segundo Mercedes, el segundo Ferrari o alguno de los Red Bull. Williams ha ido de más a menos desde que Wolff dejó de ser copropietario y andan más ocupados en encontrar la senda de la rentabilidad y olvidarse de las profundas y lacerantes pérdidas financieras de las últimas temporadas más que en los resultados, pero tampoco pueden despistarse en este sentido.

La difícil tarea de Niki Lauda

En Mercedes han de poner orden en sus filas. Nico Rosberg ganó cuatro carreras seguidas en el inicio del año y la historia escrita dice que el que eso hace, acaba campeón, pero las estadísticas se pueden romper y en ellas está Lewis con sus dos últimas victorias consecutivas y a tiro de piedra en cuestión de puntos de su compañero de box. Esto no es lo grave, sino que en los dos incidentes, Rosberg ha sido el que más ha perdido de manera acumulada, y esto hace mella sin duda en la mente del que partía como no favorito.

A la Fórmula 1, a Mercedes, y al deporte en general le sentaría muy bien un cambio en la titularidad de la corona; añadiría credibilidad, variabilidad e incertidumbre, y un elemento de sorpresa del que ha carecido en los últimos años, pero la rocosidad y ritmo de Hamilton hace que las apuestas se inclinen a su lado y no al del germano-monegasco. En todo caso, no será tarea fácil para Niki Lauda, consejero deportivo de la escudería, imponer su criterio ante dos gallos peleando en el mismo corral, especialmente cuando el resto de participantes están más cerca que nunca. Visto desde el lado de la afición, que haya jaleo dentro del equipo líder es una noticia excelente; para el resto de pilotos… también.

José M. Zapico

@VirutasF1