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La pareja real española ha reemprendido sus periplos al extranjero -"one day trips" como los definen en la casa real-, eligiendo en primer lugar la corte holandesa, una visita fácil y especialmente grata para los nuevos reyes que mantienen una excelente sintonía con sus correligionarios los reyes d

Letizia y Máxima, duelo de reinas: Zarzuela asegura que priman las razones políticas sobre los gestos simbólicos

Octubre 19, 2014

Sorprende que su primer desplazamiento no haya sido para saludar a la decana de los soberanos de Europa, y sin duda la más representativa, que es la reina Isabel de Inglaterra
El encuentro entre las dos reinas y las notables diferencias en su atuendo han suscitado muchos comentarios sobre posibles brechas en el protocolo que evidenciaron una falta de acuerdo entre ambas cortes a la hora de la aparición pública de ambas parejas reales
Fuera de agenda, el soberano holandés ha querido sorprender a la reina de España con la concesión de la Orden de la Corona de Holanda como prueba singular de afecto y de deferencia


Transcurrido ya el verano y cumplidas ya las primeras visitas protocolarias de don Felipe y doña Letizia al Papa Francisco y a nuestros países vecinos (Marruecos, Portugal, y Francia), la pareja real española ha reemprendido sus periplos al extranjero –“one day trips” como los definen en Zarzuela-, eligiendo en primer lugar la corte holandesa. Una visita fácil y especialmente grata para los nuevos reyes que mantienen una excelente sintonía con sus correligionarios los reyes Guillermo Alejandro y Máxima tal y como prueban los numerosos gestos públicos de afecto entre ellos de los cuales hemos sido testigos en días pasados.

Sin embargo, cabe preguntarse cuál ha sido el criterio de la casa del Rey a la hora de elegir los Países Bajos como primer destino, pues si antes de verano se anunció que los nuevos reyes emprenderían todo un rosario de viajes para presentarse a las distintas monarquías europeas, sorprende que su primer desplazamiento no haya sido para saludar a la decana de los soberanos de Europa, y sin duda la más representativa, que es la reina Isabel de Inglaterra.

Las razones políticas priman sobre los gestos simbólicos

Siguiendo las tradiciones cargadas de simbolismo de otros tiempos y cada día más en desuso, las visitas a los soberanos europeos se establecían en base a la antigüedad en el trono de cada uno de los reyes, pero como nos informan desde el palacio de la Zarzuela en estos momentos priman las razones políticas sobre los gestos simbólicos y de ahí la elección de Holanda, de donde don Felipe y doña Letizia han regresado con la mayor satisfacción. Se ha entendido que Felipe VI y el rey Guillermo Alejandro comparten un aire joven y renovador en el concierto europeo, que ambos están muy concienciados sobre temas como el medio ambiente (el rey holandés es experto en los problemas del agua en el mundo), que se interesan profundamente por el futuro de la Unión Europea, que Holanda es un país de primer orden fuertemente implicado en el entramado institucional europeo y que los Países Bajos detentan en estos momentos la presidencia del Eurogrupo.

No podemos, por otra parte, obviar la buena relación existente entre doña Letizia y la reina Máxima, que comparten lengua materna y una soltura que distiende a ambas. Y tanto es así que, fuera de agenda, el soberano holandés ha querido sorprender a la reina de España con la concesión de la Orden de la Corona de Holanda como prueba singular de afecto y de deferencia.

Notables diferencias en el atuendo de las dos reinas

Sin embargo, el encuentro entre las dos reinas y las notables diferencias en su atuendo han levantado muchos comentarios sobre posibles brechas en el protocolo que evidenciaron una falta de acuerdo entre ambas cortes a la hora de la aparición pública de ambas parejas reales. Pues allí donde doña Letizia, nada amante de la ostentación, llegó sobriamente vestida la más mayestática Máxima eligió un imponente conjunto de traje, sombrero y guantes a juego que provocó que a nadie la pasase inadvertida la notable diferencia entre ambas. Una imagen que contrasta con el estilo similar de ambas reinas cuando los soberanos holandeses llegaron de visita a España tras su solemne entronización en 2013.

Para algunos esta es una muestra más de la dificultad de doña Letizia para acabar de encarnar el papel de reina – aunque según la infanta doña Pilar ya ha encontrado el punto -, mientras que otros dirigen sus críticas a Máxima arguyendo que una dama no recibe nunca en su casa (la recepción fue a las puertas del palacio de Noordeinde) con guantes y con sombrero, especialmente habida cuenta de su conocimiento del estilo nada ostentoso de doña Letizia. Opiniones para todos los gustos que no dejan de manifestar el interés que la reina de España despierta tanto dentro como fuera de nuestro país, donde ella y don Felipe ya preparan su próximo viaje al extranjero que tendrá como destino la corte belga (un viaje que quedó en suspenso meses atrás por el fallecimiento de Adolfo Suárez), con extensión a la vecina corte de Luxemburgo, quedando en al aire si posteriormente viajarán primero a Italia o a Alemania según nos informan desde el palacio de la Zarzuela.

Muerte de de la duquesa viuda de Devonshire, la última de las legendarias hermanas Mitford

Entre tanto en Inglaterra la gran noticia tras el fallecimiento de la duquesa viuda de Devonshire (la última de las legendarias hermanas Mitford), es la muerte de ese gran notable que fue John Spencer-Churchill, duque de Marlborough, ahijado de Winston Churchill y pariente de la princesa Diana. Un personaje que en otro tiempo llenó las páginas de las revistas de sociedad por sus cuatro matrimonios, su importante fortuna estimada en 185 millones de libras esterlinas, y su segunda boda con Athina Livanos, ex esposa del mismísimo Aristóteles Onassis (a quien dejó al descubrir sus amores con la diva María Callas) y posteriormente esposa de ese otro potentado que fue el armador Stavros Niarchos.

Propietario del maravilloso palacio de Blenheim, el viejo duque de Marlborough deja ahora su histórico título y sus cuantiosos bienes a su hijo el marqués de Blanford, Jaime Spencer-Churchill, cuyo difícil carácter y  drogadicción le generaron grandes problemas en los años 90 llegando a pasar varias veces por las prisiones británicas por cargos de violencia, robo, asalto, y conducción temeraria. Un difícil pasado para uno de los más grandes títulos de la nobleza británica.

Ricardo Mateos