Menú Portada

Lecciones de Economía Conductual del reciente Premio Nobel de Economía Richard H. Thaler a Carles Puigdemont

Octubre 11, 2017
thaler-puigdemont

Si alguno de ustedes ha visto la magnífica película sobre la crisis financiera “La Gran Apuesta” recordarán una escena en la que la cantante Selena Gómez junto a un profesor explican de forma sencilla cómo se crearon los bonos sintéticos CDO con un mal análisis de los riesgos y un efecto multiplicativo que llevó al estallido de la mayor crisis financiera de la historia, incluso por encima del crack del 29. Ese profesor era Richard H. Thaler, recién galardonado como Premio Nobel de Economía en este 2017.

Muchos creían que el profesor Thaler, ya con 72 años de edad, no vería reconocida su labor, dado que la Academia Sueca tiende en los últimos años a conceder este galardón a personas más jóvenes. Pero la enorme vigencia de sus estudios sobre Economía Conductual le han hecho acreedor de este merecido premio.

Economía Conductual frente a la Teoría Económica Clásica

Los estudios de Richard H. Thaler han roto con muchos de los axiomas de la Teoría Económica Clásica. Esta, defiende la actitud racional de las personas (definidas como “hombres económicos” u “homus economicus”), en puntos como la búsqueda de maximizar beneficios y reducir sus costes; es decir, siempre actuaríamos de la forma en la que consigamos más ganancias.

Pero, la Economía Conductual esgrime que no todas las decisiones se toman de forma lógica. Para ello, combina a la teoría económica avances en psicología para analizar como todos los agentes que intervienen en el proceso (personas, empresas, instituciones), sufren las limitaciones y complicaciones propias de los seres humanos. De hecho, los estudios de Richard Thaler han demostrado que las decisiones no siempre obedecen a criterios racionales, sino que también entran en juego variables psicológicas que las desvían de un comportamiento económico racional.

Lecciones que debería haber tenido en cuenta Carles Puigdemont

Sus estudios, de una enorme aplicación en todos los campos de la economía y las finanzas, tienen también una lección muy práctica en lo que sucede en Cataluña y en lo que puede deparar en el futuro tras dejar en suspenso la declaración de independencia. Les mostramos algunas de las mismas.

  1. Información incorrecta o sesgada

Los economistas suelen asumir que las personas tienen buen acceso a la información, pueden procesarla sin problemas y llevan a la práctica sus decisiones buscando una ganancia personal. Este es un error de bulto en Cataluña, de hecho, será difícil encontrar ejemplo tan claro en toma de decisiones por información económica incorrecta que lo que ha ocurrido allí. No son pocos, los que han visto con sorpresa la “fuga” de empresas, de momento en su domicilio social, a otras Comunidades Autónomas. Si es así, es que tenían una información incompleta. La pérdida del paraguas de protección del Banco Central Europeo (BCE) y la Unión Europea tiene unas implicaciones que nadie les ha explicado.

De hecho, incluso no han tenido en cuenta o no se han informado a sus ciudadanos de casos prácticos que acabaron con duras caídas del PIB para la región que pretendió independizarse por la fuga de empresas. En 1980 y en 1995 se realizaron dos referéndums por la independencia de la provincia francófona canadiense de Quebec. Antes del primero, Montreal, la ciudad más importante de esta región era el referente financiero de todo Canadá, con la sede del Bank of Montreal y del Royal Bank of Canadá. Ambas entidades ante las dudas que les proporcionaba el referéndum (el NO venció con un 60% de votos el primero y un 50,5% el segundo), movieron su domicilio fiscal de esta provincia, para no volver, a pesar de que el riesgo de emancipación es ahora muy bajo.

El resultado es que hoy, 37 años después del primer referéndum, Montreal ya no es la ciudad financiera de Canadá, lo es Toronto en la vecina provincia de Ontario, que no para de crecer en importancia. No es el único ejemplo, el resurgimiento del movimiento independentista en Escocia, a pesar del No en el referéndum, también llevó a una importante huida de empresas hacía otras áreas de Gran Bretaña, especialmente su capital, Londres.

  2. Preferencias distintas en el corto y largo plazo

Pero si este error podemos de tildarlo, sin ruborizarnos, como una especie de manipulación interesada para conseguir más apoyos, el error principal de bulto con respecto a las teorías de Economía Conductual está en un mal análisis de los plazos temporales. Como ha comprobado Richard Thaler, buscamos que los resultados positivos ocurran en el presente y que los negativos ocurran en el futuro, porque su impacto se percibe como descontado; es decir, las pérdidas futuras parecen menos dolorosas que las pérdidas presentes. En el momento actual, la mayoría de la gente percibe los quebrantos como el doble de impactantes que las ganancias. Uno de los casos más claros se encuentra cuando, por un problema de liquidez puntual, muchos prefieren pedir un préstamo, aunque tenga un coste importante, que echar mano de sus ahorros.

En este contexto, operadores económicos que sí tienen información completa, como son las empresas, mueven y moverán no sólo sedes sociales, también inversiones y centros de producción, para mantener este beneficio presente. Es algo que no va a cambiar, incluso si se ofrecen incentivos futuros (algo que ni siquiera se ha mostrado más allá de algunas ambigüedades). Las empresas seguirán premiando la estabilidad presente frente a este futuro incierto y con ello lastrando la economía catalana.

Más temprano que tarde, estas decisiones también alcanzarán a muchos ciudadanos. Pero quizá entonces los problemas económicos generados serán ya tan graves que poco se podrá hacer para solucionarlos.