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Suponen hasta la mitad del gasto en electricidad

Lavadora, lavavajillas y frigorífico, tres electrodomésticos con los que conseguir un gran ahorro en la factura de la luz

Octubre 21, 2014

El frigorífico-congelador por su uso continuo en el tiempo, y la lavadora y lavavajillas, por su alto consumo cada vez que los ponemos en marcha, les convierten en puntos fundamentales para cualquier estrategia de ahorro energético en el hogar

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Arrancamos otoño con otro susto en el cuerpo, una subida del precio de la luz (alrededor del 11% según las Asociaciones de Consumidores). La “sorpresa” será peor aún por el nuevo sistema de tarificación. Antes se publicaba la subida que se producía como resultado de una subasta, ahora los precios cambian día a día, hora a hora, por lo que si no revisamos los mismos en la página web de Red Eléctrica Española (www.ree.es) sólo sabremos que se pagará cuando nuestro recibo sea cargado en la cuenta del Banco.

Por todo ello, todas las estrategias de reducción del consumo eléctrico son importantes, y como mejor punto de arranque es centrarnos en lo que supone un mayor coste. Buena parte de este gasto lo originan los electrodomésticos, con 3 de ellos, el frigorífico, lavadora y lavavajillas, que en muchos hogares suponen hasta la mitad del consumo de luz. 

Frigorífico eficiente, una inversión a largo plazo

El líder en gasto es el frigorífico, supone entre el 20%-30% de la factura, algo que sucede más por su uso continuado que a su potencia. Por ejemplo, se estima que un frigorífico medio consume 200W, frente a los 2.000W que puede llegar a consumir un secador de pelo. Por todo ello, la primera decisión es comprar o sustituir el que tengamos por el de mayor eficiencia, una inversión importante pero duradera.

A la hora de elegirlo, deben asegurarse siempre que sea “no-frost” (no produzca escarcha) y además sea de clase de eficiencia energética A. Eso sí, dentro de esta categoría hay diferencia, la Clase A+, que engloba a todos aquellos aparatos con un gasto inferior al 42% del consumo medio de un electrodoméstico equivalente y la Clase A++, que clasifica a aquellos que están por debajo del 30%.

Además de todo ello, existen muchos procedimientos sencillos para sacar un mayor rendimiento al frigorífico-congelador: ubicarlo adecuadamente evitando los lugares donde de mucho el sol, descongelarlo periódicamente para evitar que se formen capas de hielo que dificulten su funcionamiento, y mantener la temperatura del termostato en 5 grados para la refrigeración y -18 para la congelación, cuidando mantener esta temperatura no introduciendo alimentos calientes y evitando la apertura prolongada del mismo.

Lavadora, cuidado con la temperatura de los programas

La lavadora supone entre el 8%-12% del total del consumo eléctrico y es de los electrodomésticos que más agua consume (de 42 a 62 litros por lavado), por lo que su uso adecuado es clave para incrementar la sostenibilidad del hogar. 

El punto inicial como el frigorífico es tener una lavadora con el etiquetado energético A, pero además existen pautas que ayudan a conseguir un mayor ahorro. La primera es siempre esperar a llenar de prendas su electrodoméstico antes de usarlo o tener una lavadora que permita ajustar el programa a la carga real que tenga, con lo que especialmente ahorrará en agua, no tanto en electricidad. Otro punto clave, es seleccionar la temperatura del agua adecuada para cada lavado. No utilice agua caliente siempre, ya que a veces la ropa no está tan sucia como para necesitar esa temperatura.

Lavavajillas, más eficiente que lavar a mano

El lavavajillas es un electrodoméstico eficiente de por sí, al que se le puede conseguir un ahorro mucho mayor. De hecho, son varios los estudios los que señalan que se consigue, frente al lavado de platos tradicional, economía de agua y energía (además de la comodidad de su uso) que se traduce también en un ahorro monetario. No hay que olvidar que su consumo eléctrico supone entre el 6%-10% del hogar y alrededor del 24-26% del agua.

Para que el ahorro del lavavajillas sea más eficaz existen también “pequeños gestos” muy similares al de la lavadora: Esperar a que el electrodoméstico esté lleno para utilizarlo o comprarse uno de acuerdo con el uso real (si en el hogar son pocos miembros, que sea de tamaño reducido) y especialmente seleccionar muy adecuadamente la temperatura de agua. Por ejemplo, usar un programa ECO que tienen muchos lavavajillas y que calienta el agua hasta 45º supone gastar un 40% menos que si realizamos programas automáticos a 65º y mucho más que los intensivos que calientan el agua hasta los 70º. 

La eficiencia energética de este tipo de electrodomésticos ha mejorado mucho en los últimos años, especialmente en los modelos A++ que permiten reaprovechar el calor de cada lavado para el aclarado o secado y  usar unos 9 litros de agua en cada una menos en cada una de sus puestas en funcionamiento.