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RADIOGRAFÍA DEL SECTOR DEL CARBÓN EN ESPAÑA (I)
A través del Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras

Las zonas mineras asturianas han recibido más de 2.063 millones de euros en ayudas en los últimos 13 años

Junio 13, 2012

Mañana tensa en el Congreso de los Diputados. Si a primera hora, era el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien tenía que informar sobre la ayuda financiera que la Unión Europea aportará para la recapitalización de los Bancos con problemas, a continuación le toco el turno al ministro de Industria y el problema del carbón. José Manuel Soria, en medio de una comparecencia interrumpida por parte del público asistente, recordó que en 2011 un gobierno del PSOE envió a Bruselas un plan de cierre de las minas, mientras que, a pesar de los recortes en los presupuestos por el déficit público heredado, el carbón hoy aún es el sector energético con más volumen de ayudas.

Y tanto, y es que desde que en los años 90 se planteó por la Unión Europea el cierre de las explotaciones deficitarias, los distintos gobiernos socialistas y populares no sólo han destinado millones de euros de forma directa a las explotaciones para mantener su viabilidad, sino también partidas también millonarias para la reconversión de las comarcas, privilegiándolas respecto a otras zonas de España.

La política estratégica del carbón

Hasta ahora, la política estratégica relacionada con la minería del carbón, se ha apoyado en el mantenimiento de una determinada producción, tanto por la incidencia que su explotación tiene en la economía de determinadas zonas como por razones relacionadas con la seguridad del abastecimiento energético. Gracias a ello, se han entregado millones de euros a explotaciones deficitarias y de un carbón de menor calidad y más contaminante que el importado, sin “querer” tener en cuenta que las diferencias de precio de un 30% más caro, al final, acaba repercutiéndose al recibo de la luz que pagamos todos los ciudadanos.

Pero además, desde el año 1997 se han aprobado distintos planes para el desarrollo de las zonas mineras. El Plan 1998-2005 de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras, y tras finalizar este, el Plan Nacional de Reserva Estratégica de Carbón y Nuevo Modelo de Desarrollo Integral y Sostenible de las Comarcas Mineras 2006-2012.

A través de estos planes, el Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras aportaba en diferentes convenios, millones de euros destinados tanto a infraestructuras, proyectos empresariales, formación o desarrollos locales.

En concreto, el desglose de las Ayudas para la Reactivación de las Comarcas Mineras en el Principado de Asturias correspondientes al Plan 1998-2005 destinó 1.603 millones de euros. El fin de esta cantidad millonaria se dividió en 1.273 millones en infraestructuras, 214 millones en proyectos empresariales generadores de empleo y 116 millones en formación. De la partida más importante, infraestructuras, un 63% se destinó al desarrollo de comunicaciones, el 13% a proyectos municipales y el 11% a Educación y un 10% a polígonos industriales.

El coste económico de las subvenciones

Y es que durante la vigencia del Plan 1998-2005, se suscribieron un total de 226 convenios entre el Principado de Asturias y el Ministerio de Industria y Energía. Pero finalizado este, se continúo el desembolso, estando ya en el Gobierno, Rodríguez Zapatero. Así, desde la entrada en vigor del Plan 2006-2012 hasta noviembre de 2011, se formalizaron otros 230 convenios (incluyendo actuaciones municipales), con una inversión total de 481 millones de euros, de los cuales Industria ha aportado 390 millones, el 80% de la inversión total.

Y es que mientras tanto, las comarcas navales, han visto no sólo como entran en crisis por el menor volumen de los astilleros, sino también, porque mientras se compra carbón nacional obligatoriamente por Real Decreto, los estibadores pierden su trabajo por no poder importar combustible más económico. Otro ejemplo, como en muchas ocasiones, de como las políticas de subvenciones crean desigualdades y a un alto precio.