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Las televisiones esperan la decisión de Fernando Alonso para batallar por los derechos de la Fórmula 1

Septiembre 1, 2017
Alonso camaras

La Fórmula 1 tiene varios campos de batalla, no solo en las pistas se pelea, y uno muy significado es las pantallas de televisión. El interés por los operadores televisivos en ofrecer este contenido no es el mismo por el que peleaban en semipública subasta cuando Fernando Alonso ganaba títulos o peleaba por ellos, pero sigue siendo un contenido que despierta el interés de las cadenas televisivas. Desde hace dos temporadas Movistar TV emite a través de su plataforma de pago, de forma exclusiva y sin alternativa en abierto las carreras del mundial, pero su contrato acaba a finales del presente año. Mucho tienen que cambiar las cosas para que repitan, y aunque el interés de Telefonica se mantiene, no desean seguir pagando la actual factura que se rumorea supera ligeramente los treinta millones por temporada a lo que hay que añadir los costes de producción, redactores, invitados, viajes, etc.

El actual presidente de la compañía, José María Alvarez-Pallete se encontró el contrato cerrado al llegar a la cabeza de la compañía y una de sus primeras decisiones fue que toda actividad en este negociado fuera rentable. La adquisición de estos derechos, como los de MotoGP y otros deportes, no era otro que una jugada estratégica para arrebatárselos a otros operadores. La clave no era tanto poder ofrecerlos a sus clientes, sino que en caso de que otros se hicieran con ellos, perderían a usuarios de todo el paquete añadido: línea telefónica fija, servicios de Internet, teléfonos móviles (en muchos casos varias líneas para la familia) televisión online y canales de pago. Lo que en un principio fue impulsado por los responsables anteriores como un posicionamiento obligado, ahora ha de ser rentable de manera ineludible. En línea con esta idea una de sus primeras jugadas fue revender los derechos a Vodafone. La compañía británica ofrece a sus abonados por cable este contenido en España, pero al carecer de medios de producción propia lo que hace es sencillamente distribuir la misma señal con contenidos, programas y presentadores de Movistar. La audiencia media de las carreras ronda los 300.000 espectadores y si en un principio era rentable, ya fuera porque todos han de pagar un suplemento a las cuotas mínimas o existiese un efecto arrastre y robasen clientes a otras compañías, ahora la rentabilidad se quiere buscar en base a reducir el pago de los derechos.

 Aunque Telefonica sigue interesada en renovar el acuerdo, quiere obtener una rebaja masiva en el pago anual. Por su parte Gol TV, una de los brazos deportivos de Mediapro y últimos tenedores de estos derechos antes de perderlos en favor de Movistar, ya han contactado con Liberty Media, los nuevos propietarios de la F1, para interesarse por la Fórmula 1.

Cadenas al acecho, a la espera de noticias

Las otras dos grandes plataformas de televisión españolas interesadas, Mediaset y Atresmedia, miran de reojo y sin mostrar sus cartas los movimientos del principal punto de interés para los aficionados: Fernando Alonso. El corredor asturiano deshoja la margarita acerca de su futuro y nadie sabe a ciencia cierta a donde irá o si seguirá en la especialidad el año que viene. Harto de no ganar, de abandonar un domingo y otro también, baraja cambiar de equipo o incluso abandonar la especialidad. Una de las soluciones, óptima para las televisiones españolas en abierto, sería que el de Oviedo fichase por Renault o en su defecto su actual escudería, McLaren, montase estos propulsores. De ser así, sobre todo en el primer caso, la filial española de la marca haría todo lo posible como ya hizo en 2003 por ofrecer las carreras en abierto.

En la primera temporada del asturiano como titular en Renault, la marca francesa hizo posible las retransmisiones por TVE gracias a una potente inyección publicitaria con la que se abonó el coste de los derechos de emisión cifrados por aquel entonces en diez millones de euros. Los canales en abierto padecen una galopante crisis publicitaria desde hace una década y no tienen recursos para pagar estos derechos.

El posible efecto Renault

Si Renault entrase en la ecuación, el panorama sería muy distinto. Los galos son la segunda marca que más dinero invirtió en publicidad el año pasado tras Volkswagen, se gastaron en anuncios cuarenta millones de euros, sin olvidar que su filial Nissan se gastó otros treinta. Los del rombo estarían encantados de dejarse gran parte de ese presupuesto en la maniobra y podría cambiar el panorama catódico. En Liberty estarían encantados de esta jugada. Una de sus principales preocupaciones es como recuperar la audiencia que la especialidad se va dejando cada año de forma continuada desde 2005. La Fórmula 1 sigue siendo uno de los deportes más populares a nivel global, pero el año pasado acumuló una audiencia de 392 millones de espectadores, justo la mitad que una década antes. Los mecanismos financieros en clave de televisiones de pago en los mercados más maduros, que son los principales a la hora de aportar cifras de audiencia, estrangulan la posibilidad de crecer en este aspecto y en Liberty acogerían de buen grado la idea de poder sumar los televidentes extra derivados de liberar la señal.

Las posibilidades de que Alonso recale en la escudería Renault no son muchas debido a que su monoplaza no alcanza el nivel de coche ganador, pero las públicas desavenencias de McLaren con Honda sí que podrían impulsar que acabase llevando sus motores. Otra opción que se baraja en el mercado de pilotos es que el prometedor Carlos Sainz acabase sentado en uno de los coches amarillos. En ese caso, en un plan a medio plazo y siguiendo el patrón que protagonizó Alonso a principios de siglo, no sería de extrañar que la jugada fuera la misma en el plano televisivo: acompañar su previsible ascenso en la tabla clasificatoria durante unas cuantas temporadas.

José M. Zapico

@VirutasF1