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Las piezas del puzle

Septiembre 17, 2012

 


Ante la tesitura de algarabía y desunión reinante en el estrado de la política gallega, el Partido Popular surge del bombo de los aspirantes como el grupo político que -en las venideras elecciones de octubre-, tendrá la mayor continuidad en sus listas electorales frente a la renovación de los grupos de la oposición, PSOE y BNG, que además presentan nuevos candidatos a tomar el cetro de San Caetano. Un cetro, que, a día de hoy, aguarda en vilo a un adalid que lo asga con firmeza durante los próximos cuatro años.

Esta contingencia es la que ha llevado al portavoz del PP gallego, Antonio Rodríguez Miranda, a elogiar la transparencia del grupo popular ante el hermetismo de otros partidos, a pesar de que los populares “respetan absolutamente a todos” los candidatos. Miranda aseveró que los gallegos “saben que Feijóo puede gobernar” y conocen “quienes serán sus consejeros porque están dentro de las candidaturas del PPdeG”.

Coalición con esquirlas de desacuerdo

Un programa diáfano y claro –el popular-, que comienza a medirse con las hojas de ruta pergeñadas por la alternancia política. Yolanda Díaz, coordinadora de Esquerda Unida, y compañera de pacto de Xosé Manuel Beiras -líder de Anova y candidato a la Xunta-, desgranaba ayer en una entrevista un “programa político sencillo” para enarbolar una realidad harto compleja. Alternativa Galega de Esquerdas, nomenclatura con la que se concibió el proyecto de coalición entre ambas fuerzas, encumbra el “derecho a una vivienda, empleo digno, pensiones y cobertura social”, como bandera de su política, dejando “otras cuestiones ideológicas para otros momentos históricos”. Unas pinceladas que retratan a la perfección el qué, relegando a un segundo plano el cómo.

La cohesión de la izquierda gallega en Alternativa, fue considerada desde un primer momento por Yolanda Díaz como una alegoría de la Coalición de la Izquierda Radical griega, comúnmente conocida como Syriza, que en 2004 aglutinó a un total de 10 formaciones políticas provenientes de movimientos izquierdistas y que en poco tiempo experimentó un salto cualitativo que la encaramó a cotas mucho más altas en los sufragios.  Puede que la metáfora le venga un poco grande -o puede que no- lo cierto es que hasta la fecha, los adheridos marraron la tentativa de ampliar su alianza con la absorción fallida de CxG en una estratagema política malograda de la que, todavía hoy, no se han esclarecido las causas.  

¿Hacia dónde caminamos?

En la jornada matutina de ayer, el Bloque Nacionalista, a través de su líder y candidato Francisco Jorquera, desenterró viejos fantasmas al vaticinar que “el 21-O se producirá una marea negra de contestación social a las políticas del PP, similar por lo masiva a la causada por el hundimiento del Prestige”. Cabe recordar que el desastre de 2002 fue utilizado por BNG y PSOE para atacar palmariamente a los Gobiernos de José María Aznar y de Manuel Fraga, los cuales perderían su posición de privilegio en los comicios de 2004 y 2005, respectivamente.

Por su parte los socialistas, representados esta vez en la figura del exministro, José Blanco, escarban en la conciencia de los populares, exigiendo que aclaren o no, si habrá pacto con el partido de Mario Conde. Unos socialistas que tampoco disipan dudas acerca de su propio Quo vadis? y que forman parte de una amalgama de partidos con intenciones inciertas que podrían acabar en el poder si deciden convertir a Galicia en un sistema pluripartita digno de los Reinos de Taifas. El pueblo elige.