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Las paradojas de Cataluña: Ada Colau deja a la Guardia Urbana sin chalecos antibalas pero Artur Mas destina 700.00 euros para la vestimenta de paisano de los Mossos d’Esquadra

Octubre 15, 2015

Cuatro meses después de iniciar el proceso, se declaraba desierta la licitación “la adquisición de chalecos interiores antibalas para la Guardia Urbana de Barcelona durante el año 2015”. El mismo día el BOE publicaba un anuncio de la Generalitat para el suministro de vestuario de paisano para los Mossos d’Esquadra mediante vales o un sistema equivalente a través de unidades de canje. El 16 de noviembre de 2013 el Ministerio del Interior publicaba una orden por la que “se regula la indemnización por vestuario a los miembros del Cuerpo Nacional de Policía”

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Parece que no tiene otro sistema que dar la nota para llamar la atención. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, arremetió contra el Estado y tachó de genocidio el Día de la Hispanidad. En un tuit publicado en su cuenta oficial, la alcaldesa ha utilizado los hashtag #ResACelebrar (Nada que celebrar) y #ResistenciaIndigena para cargar contra el Desfile y contra las celebraciones que se están realizando por toda España. La alcaldesa ha criticado también los 800.000 euros que cuesta la Fiesta del 12 de Octubre: “Vergüenza de Estado aquel que celebra un genocidio, y encima con un desfile militar que cuesta 800.000 euros”, ha tuiteado la alcaldesa en un mensaje al que ha añadido dos hashtagd: #ResACelebrar y #ResistenciaIndigena”. Pero lean atentamente porque lo de esta mujer es de película.

Un chaleco antibalas es una prenda de protección que absorbe el impacto de balas disparadas al torso y esquirlas provenientes de explosiones. Su uso parece capital en los ámbitos de defensa y protección, como lo son los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. A finales del mes de noviembre del pasado año, la policía gallega Vanessa Lage Carreira, de 36 años, fallecía a las puertas de una sucursal bancaria viguesa al intentar detener a un atracador que también resultó abatido. Su compañero, el subinspector Vicente Allo Barona, también fue herido de bala pero pudo salvar su vida. ¿La diferencia? Vicente llevaba chaleco antibalas, pero Vanessa no.

No son pocas las quejas que se han escuchado desde entonces. La Comisaría de Vigo llegó a alertar de que hay “muchos menos chalecos que Policías” y de media toca uno por cada 20 o 30 agentes. A la vista del rebumbio creado en torno a este tema, semanas después del funesto incidente en Vigo, la Policía Nacional de la ciudad olívica recibía un envío de 40 chalecos antibala, ya que según los propios agentes, sólo contaban con alrededor de 35 unidades. Su importancia es primordial y ya han podido salvar alguna que otra vida. En junio del presente año, un agente fue atacado por un detenido quien le hincó unas tijeras en la espalda. El incidente no fue a más  gracias al chaleco antibalas que llevaba puesto.

Ada Colau, donde dije digo, digo Diego

Pero una vez pasado el ruido del fatídico incidente ocurrido en Vigo, parece que todo vuelve a su cauce. Un cauce estancado en el que la prevención no es una grata compañera de baile, porque significa inversión y gasto. El pasado 13 de junio el Boletín Oficial del Estado publicaba el anuncio del Ayuntamiento de Barcelona, de Ada Colau, “por el que se convoca la licitación del contrato que tiene por objeto la adquisición de chalecos interiores antibalas para la Guardia Urbana de Barcelona durante el año 2015”. El presupuesto del que disponía la Dirección de Servicios de Gestión Económica y Control de Recursos de la Gerencia de Prevención, Seguridad y Movilidad, alcanzaba casi los 760.000 euros (758.186 euros, impuestos incluidos), para este menester.

Ante este anuncio, todo parecía indicar que alguna empresa se presentaría al concurso para ganar el suculento botín con el que Ada Colau premiaría la entrega de los chalecos antibalas, pero nada más lejos de la realidad. El pasado 5 de octubre el BOE publicaba el anuncio por el que se declaraba desierta la licitación para la contratación que tenía por objeto la adquisición de los chalecos. El motivo, al parecer, estriba en que los dos únicos licitadores que habían presentado oferta, formularon su desistimiento. Es necesario recordar que la licitación de este contrato se realizó el 29 de mayo, 4 días después de las Elecciones Municipales, por lo que todo parece indicar que se trató de una declaración de intenciones que se frustró posteriormente, al no encontrar consenso con las empresas presentadas. ¿Tendrán que pagar los Policías los chalecos antibalas y demás elementos de protección de su propio bolsillo para salvar sus vidas?

Cataluña, la vestimenta por encima de la seguridad

El 16 de noviembre de 2013 el Ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz publicaba una orden por la que “se regula la indemnización por vestuario a los miembros del Cuerpo Nacional de Policía”. De este modo, quedaban establecidas las condiciones de la indemnización por razón de vestuario de los miembros del Cuerpo Nacional de Policía que prestan servicio de protección dinámica a personalidades. Esto es, todos aquellos agentes que debieran utilizar vestimenta de paisano, “generalmente traje y/o americana y corbata, distinta de la que con habitualidad utilizan los miembros del Cuerpo Nacional de Policía que no visten uniformidad”, serían recompensados por ellos para que no supusiera ningún gasto extra o trastorno.

Sin embargo, no todas las instituciones piensan igual y la Generalitat de Cataluña ha decidido coartar a sus Policías -los Mossos d´Esquadra-, la posibilidad de ser indemnizados directamente por ese gasto, y ha preferido optar por un sistema que perjudica al Agente (menor libertad de elección), y favorece a la iniciativa privada, al meter entre las dos partes de la ecuación una o varias empresas que se beneficiarán de un contrato.

Así, el pasado 5 de octubre el BOE publicaba el anuncio del Departament d’Interior por el que se hace pública la formalización de un contrato de suministro de vestuario de paisano para la Policía de la Generalitat (Mossos d’Esquadra), mediante vales o un sistema equivalente a través de unidades de canje que se librarían en en puntos de venta, de acuerdo con el pliego de prescripciones técnicas.

Además, la empresa adjudicataria pasará de ingresar 654.380 euros, según el contrato de 2013, a ganar unos 23.000 euros más en dos años, ya que la convocatoria de 2015 recoge un importe o canon de adjudicación de 676.908 euros.

En ambas convocatorias, la empresa beneficiaria fue la sevillana Iturri S.A., una empresa centrada en el ámbito de la seguridad que “hace una apuesta clara por la fabricación y distribución de vestuario técnico, calzado militar y vehículos contra incendio con un alto componente técnico e innovador”.

Su rol internacional, presente en una decena de países, hace que Artur Mas le confíe competencias que debería acometer de motu propio. Quizás para conseguir el protagonismo mundial que tanto anhela la Comunidad Autónoma catalana en su enfervorizada lucha por la independencia, que posiblemente acabará en un paredón más que en un paseo marcial.

Doinel Castro