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La empresaria rompe su silencio

Las palabras de Isabel Sartorius valen 80.000 euros

Junio 30, 2010

Isabel Sartorius ha roto su silencio en una entrevista en exclusiva en la revista ´Hola´. La empresaria podría haber recibido ochenta mil euros por sus palabras.

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España arde. Isabel Sartorius huye de la polémica pero contribuye a agrandarla con declaraciones intermitentes y exclusivas en la revista que preside Eduardo Sánchez Junco. Esta semana, sin ir más lejos, la publicación lleva a portada las declaraciones de la empresaria que habla, a calzón quitado, sobre su actual situación personal, sobre su amistad con el Príncipe Felipe y sus dimes y diretes con la prensa del corazón. A pesar de su apariencia endeble, amable y hasta dolorida, Sartorius no siempre despierta la misma simpatía entre los que nos dedicamos al colorín. Hay quien no entiende que Isabel haya decidido pasar por caja para desvelar cómo de intrigante es su relación amistosa con la Princesa de Asturias. Detestan su afán mercantilista, sobre todo cuando en repetidas ocasiones ha dado plantón a los medios de comunicación que le han preguntado incansablemente acerca de las reuniones, cuasi clandestinas, que mantiene con Letizia Ortiz.
 
Una cantidad nada execrable
 
Me cuentan que Isabel, que siempre ha tratado con excepcional exquisitez a los periodistas, podría haber percibido cerca de ochenta mil euros por sus primeras declaraciones en la revista del saludo. Una cifra nada desdeñable, ahora que la crisis azota a todos sin excepción. Sartorius, como siempre hace en ocasiones similares, donará parte del caché recibido a alguna organización no gubernamental. Colabora con los más desfavorecidos en el más discreto de los silencios. A pesar de su envolvente solidaridad, rechina, quizás, que en el programa en el que colabora con cierta habitualidad, haya puesto por contrato no hablar de su vida privada. De hecho, el día en el que ‘Hola’ sacó a la luz la instantánea del encuentro, nunca fortuito, de Isabel y Letizia en una cafetería poco o nada concurrida de El Pardo, la presentadora del espacio, Susana Griso, le invitó a pronunciarse sobre una polémica que, esa mañana, empezaba a desperezarse. Ella, con gesto incómodo, pidió que no se le preguntara absolutamente nada del tema. Es, a buen seguro, ese cambio de tónica el que produce cierta desconfianza en la prensa. Nada más lejos de la realidad, pues yo recuerdo la entrevista que me concedió en exclusiva para el suplemento ‘La otra crónica’ de El Mundo en la que me habló sin tapujos ni tabúes. No pidió nada, salvo que no cometiera errores de transcripción. Ni siquiera dejó caer la posibilidad de trincar por hacer frente a los incesantes rumores de ruina que le perseguían. La entrevista fue comentada y repetida hasta la saciedad, e Isabel mantuvo el tipo, miró hacia delante y no se arrepintió de nada de lo que me comentó, a pesar de que se omitieran detalles, quizás nunca publicables o reproducibles.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)