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La Fundación Tajamar expropia para su propio beneficio una donación

Las “otras” obras del Opus

Marzo 30, 2011
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El pasado viernes se estrenaba en España la película “Encontraras Dragones”, una historia sobre las andanzas del fundador del Opus Dei, José María Escrivá de Balaguer, en la guerra civil española y que, teóricamente, al ser dirigida por el agnóstico Roland Joffe, cuenta una historia desde un punto de vista imparcial. Pero la realidad parece distinta, desde la financiación, en la que han participado muchos numerarios de “la obra”, hasta las propias declaraciones de miembros destacados.

Así, Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, y sucesor de Escrivá de Balaguer, señaló: “Doy gracias a Dios por esta película. Me ha gustado verla como un homenaje a tantos miles de sacerdotes de hace muchos años, pero también los actuales, que gastan su vida con alegría en servicio de las almas, en servicio de la sociedad“.

Obras son amores y lo demás…

Pero este servicio a la sociedad parece olvidársele a la Fundación Tajamar, perteneciente al Opus Dei, que no duda en expropiar el negocio a una familia, en la que se incluyen cuatro hijos uno de ellos con Síndrome de Down, para ubicar una librería de “la obra”.

El origen radica en la buena intención de la dueña de un edificio en la céntrica calle de Narváez en Madrid, Concepción Julia Prada Tortuero, que a su muerte donó todos sus bienes al Opus Dei. Entre ellos, un bloque de apartamentos y sus respectivos locales; y uno alquilado desde 1998 a un matrimonio con carácter indefinido. Es desde esa donación cuando comenzó el calvario de los joyeros María García y José Manuel González, ya que la Fundación Tajamar, cuatro años después de la defunción de la anciana, enviaron un buro fax a la familia instando a que abandonaran el local el 1 de enero de 2010.

No todas las Fundaciones son lo que predican

La Fundación quería que ellos, así como todos los inquilinos locales de los bajos y los del primer piso, para vender el edificio a la cadena de librerías Troa, también vinculada al Opus Dei, que estaría a la espera hasta que el Bar Silma alcanzara un acuerdo con Tajamar y se resolviera el litigio emprendido por Narváez Joyeros tras la demanda de desahucio. Una reclamación judicial que perdieron en primera instancia el pasado 6 de octubre al referirse el Juez a la Ley de Arrendamientos de 1994.

Mientras María y José Manuel, continúan su lucha, reponiendo por tercera vez su cartel reivindicativo tras ser retirado dos veces. Y todo ello sin abandonar su lucha personal, como lo demuestra los colgantes de la Fundación Prodis, entidad sin ánimo de lucro que cuida a los discapacitados y que venden en su establecimiento. Y es que ni todas las Fundaciones son iguales ni las “obras” que estás realizan.