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De los 119 atentados yihadistas perpetrados el pasado mes y que acabaron con la vida de 970 personas, se contabilizan un total de 24 atentados suicidas cometidos por 25 hombres y 19 mujeres.

Las mujeres bomba protagonizan ya el 38,7% de los atentados suicidas del Estado Islámico en un mes de junio en el que han sido utilizadas, en gran medida, por Boko Haram y el IS resistente en Mosul

Agosto 2, 2017
mujeres IS

Abu Musab al Zarqaui, militante musulmán salafista que se proclamó líder de Al-Qaeda en Irak, reconvirtió el papel de la mujer en el terrorismo islámico antes de su muerte a manos del Ejército americano en 2006. Él consiguió que fueran también utilizadas como suicidas, un servicio que el líder del autodenominado Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi -que Rusia asegura muerto en un ataque aéreo-, extendió al crear los batallones de mujeres Al Jamsa: brigadas femeninas creadas con el objetivo de perseguir a otras mujeres musulmanas que no cumplan con las normas del grupo y para movilizar su participación en la yihad. Ahora, el Daesh en Mosul, la segunda ciudad de Irak, echa manos de las mujeres y niñas que pueblan los escasos kilómetros cuadrados que ocupan su reducto, minimizado por la presión del Ejército iraquí. Los militantes del Daesh acorralados en Mosul están a punto de hincar la rodilla, pero antes de eso, utilizarán todos los recursos de batalla que estén en su mano como esta nueva oleada de mujeres suicidas.

De hecho, este pasado mes de junio, según datos del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo, al menos 18 mujeres -entre las que se encuentran niñas y adolescentes-, han cometido acciones suicidas bajo las directrices de Boko Haram. El grupo nigeriano sigue siendo la organización yihadista donde el género femenino tiene una participación muy activa a la hora de perpetrar atentados. De los 119 atentados yihadistas perpetrados, que acabaron con la vida de 970 personas, se contabilizan un total de 24 atentados suicidas en los que los terroristas (como lobos solitarios o en grupo), se inmolaron. En total, 25 hombres y 19 mujeres se quitaron la vida para sembrar el terror en nombre de la vertiente más sanguinaria del Islam. Para muestra, destaca como el pasado 18 de junio, cinco mujeres suicida mataban a 17 personas y herían a 11 después de inmolarse en el Estado norteño de Borno, en Nigeria. O como otras 11 personas perdían la vida el 2 de junio tras inmolarse dos niñas suicidas en un campamento para desplazados por la violencia extrema de Boko Haram en Camerún. En resumen, los asesinatos perpetrados con mujeres suicidas alcanzaron el 38,7% del total en este mes de junio, mientras que durante el resto del año tan solo supusieron el 18,9% de los actos terroristas cometidos por kamikazes.

Meses dramáticos con víctimas incontables

La práctica de la utilización de mujeres, niñas y adolescentes como kamikazes, ha repuntado sobremanera en este mes de junio, probablemente, ante la situación desesperada del Daesh en Mosul. Una guerrilla que además ha sido abandonada por Al Bagdadi quien se habría refugiado en la frontera entre Irak y Siria, donde el Daesh también teme la pérdida del principal bastión del califato, Raqqa, ante el avance de las Fuerzas Democráticas Sirias, apoyadas por Estados Unidos. En el mes de mayo y volviendo a los datos del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo, de los 135 atentados yihadistas llevados a cabo en el mundo y que causaron 1.310 muertes, 27 fueron realizados por mujeres y hombres bomba: 8 y 46 para ser exactos.

En el mes de abril, de los 97 casos de terrorismo relacionados con el yihadismo y que acabaron con la vida de 2.425 civiles, el número de atentados suicidas descendió hasta los 17, contando para su realización con la participación de 19 hombres suicidas por tan solo 5 mujeres. Entre los atentados llevados a cabo por mujeres bomba destaca el del pasado 24 de abril cuando tres mujeres suicidas atacaban el pueblo de Shuwari en el estado de Borno (Nigeria).

En marzo se registraron un total de 93 atentados yihadistas en el mundo con el resultado de un millar de víctimas mortales, siendo la mitad de ellas halladas en una fosa común descubierta por las fuerzas progubernamentales en Mosul. Un total de 16 actos terroristas fueron perpetrados mediante inmolaciones que contaron con el protagonismo de 6 mujeres y 20 hombres.

El mes de febrero, por su parte, fue testigo de 108 atentados terroristas que provocaron 889 muertes. Doce de ellos fueron llevados a cabo por criminales suicidas en los que intervinieron 17 hombres y tan solo tres mujeres, además, estas tres personas del género femenino habrían formado parte del comando de nueve suicidas que atacó Maiduguri (Nigeria) el pasado 17 de febrero causando la muerte a 11 civiles.

En junio, la gran eclosión de esta nueva práctica de terrorismo yihadista femenino

El mes de enero se cerraba con 118 atentados que segaban las vidas de 970 personas, 21 de ellos mediante terroristas suicidas que contaron con la colaboración de 26 hombres y 8 mujeres. Hay que destacar en estos atentados cometidos en el mes de enero dos sucesos particulares que ponen de manifiesto el incipiente empleo (por aquel entonces) de las mujeres como kamikazes. Por un lado, una niña de 10 años moría el 2 de enero al hacer estallar la carga explosiva que llevaba adosada al cuerpo en la ciudad de Maiduguri (Nigeria). El atentado no causó víctimas mortales y fue llevado a cabo también por otra niña que fue linchada por la multitud enfurecida antes de que hiciera estallar el cinturón de explosivos. Además, en este mes de enero se comenzó a propagar una nueva práctica de terrorismo yihadista consistente en la visita de los kamikazes a residencias privadas para, una vez dentro de las casas, hacer detonar los explosivos. A principios del mes, dos mujeres bomba mataban a tres personas cuando fueron a las residencias de dos familias en el área de Kalari (Nigeria), después de disfrazarse como visitantes.

Como se puede comprobar, en el mes de junio se produce la gran eclosión de esta nueva práctica de terrorismo yihadista femenino que en los meses anteriores comenzaba a producirse escalonadamente. Es necesario subrayar el papel de Boko Haram, secta nigeriana que -según apunta el Observatorio Internacional de Estudios de Terrorismo-, “continúa promoviendo el terror en gran medida a través de sus acciones suicidas que son perpetradas por mujeres en muchos de los casos. Son varias las teorías planteadas que intentan explicar este fenómeno único al que solo se puede equiparar los comandos chechenos formados íntegramente por mujeres, y a día de hoy son varias las investigaciones que ponen el foco en intentar arrojar algo de luz sobre la intensa participación de la mujer en acciones suicidas en el seno de este grupo, sin olvidar que algunas de ellas son niñas de corta edad y adolescentes. En ocasiones, se alude al hecho de que es más sencillo para una mujer esconder explosivos bajo sus vestidos lo que les permite pasar desapercibidas frente a las autoridades y aumentar la probabilidad de ejecutar con éxito el ataque. En cuanto a las motivaciones, se puede afirmar que algunas de ellas son miembros de la organización que creen fielmente en lo que van a hacer, mientras que en otros casos son engañadas o drogadas para que cometan estos atentados, especialmente entre las jóvenes de más corta edad, las cuales en algunos casos todavía no son conscientes de la acción que van a cometer. A partir de los testimonios ofrecidos por chicas que han escapado al cautiverio al que les somete Boko Haram tras secuestrarlas se puede pensar que precisamente de estos cautiverios es de donde se nutre el grupo yihadista a la hora de buscar”.

En el mes de abril, UNICEF aseguró que al menos 117 ataques habían sido perpetrados por menores en la región de la cuenca del Lago Chad desde 2014.  Además en esta región en el primer trimestre de 2017 se produjeron el mismo número de atentados suicidas empleando a niños (27), que durante todo el 2016. Además, un elevadísimo porcentaje de los atentados son cometidos por niñas que son drogadas antes de estas misiones.

Doinel Castro