Menú Portada
Mientras cenaba en Palacio Real, los guardaespaldas saciaban el hambre con bocadillos depositados en cajas de zapatos

Las migajas del Príncipe Felipe

Mayo 20, 2010
pq_923_cena_cumbre_principe.jpg

El pasado lunes día 17 los Príncipes Don Felipe y Doña Letizia ofrecieron una cena en el Palacio Real de Madrid a los Jefes de Estado y de Gobierno asistentes a la VI Cumbre UE-América Latina y Caribe, que ha reunido esta semana en Madrid a delegaciones de 60 países de estas áreas geográficas. El Príncipe de Asturias, en su intervención, agradeció las muestras de apoyo y cariño dirigidas a Su Majestad el Rey tras su reciente intervención quirúrgica y les transmitió el saludo, el afecto y los mejores deseos de éxito de Sus Majestades los Reyes para la Cumbre. Su Alteza Real expresó su satisfacción y esperanza por el camino recorrido en menos de una década, en la que se han ido sentando las bases de una relación amplia y diversificada entre dos grandes regiones, “ligadas por lazos históricos, culturales y humanos que, no sólo suman mil millones de habitantes y una cuarta parte de los países de la Tierra, sino que están unidas por valores y principios compartidos, como recordó S. M. el Rey hace -exactamente- ocho años en la segunda edición de esta Cumbre”.

Don Felipe y Doña Letizia, tras llegar al Palacio Real, se dirigieron al Salón de Alabarderos, donde recibieron el saludo de los invitados. Tras el aperitivo, servido en el Salón de Columnas, Sus Altezas Reales y el resto de asistentes accedieron al Comedor de Gala, lugar de celebración de la cena, muy real por cierto. Todo muy bonito. Pero tras el telón, se escribe otra historia. Mientras José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa, Don Felipe y Doña Letizia y el resto de mandatarios hispanoamericanos cenaban a cuerpo de Rey en el mencionado Salón, tal y como se puede apreciar en la foto, los guardaespaldas, miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado lampaban. Como lo leen. Habían sido muchas horas de trabajo con el stress que conlleva. Y todos somos humanos.

El caso es que a los funcionarios policiales destinados a salvaguardar la vida de todo ellos –trabajo impagable y ahora reducido por la maldita recesión-, se les desvió con sus vehículos al patio de Palacio. Puertas adentro no había ningún problema. Había sido una jornada intensiva y el hambre acechaba. Para mitigarla, los responsables de esta intendencia les entregaron bocatas de chorizo, jamón y salchichón, acompañados de un refresco –por supuesto caliente-, en cajas de zapatos. Y allí, en un patio Real, todos esos funcionarios públicos que arriesgan su vida día a día saciaron su hambre. Todos, menos los guardaespaldas de Sus Altezas los Príncipes de España.

Declaraba el Príncipe Felipe que no suplanta a su padre, el Rey Don Juan Carlos. El Rey morirá Rey, pero ya podría su hijo –dicen los responsables de seguridad encargados de preservar su vida y la de los suyos-, que podría tomar nota de la realeza de Su Majestad en este tipo de eventos. Porque, como aseguran, el hambre mata y un maldito bocata no silencia.