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Las marcas vuelven su mirada hacia la Fórmula 1: Tras Renault la siguiente puede ser Alfa Romeo

Febrero 16, 2016
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La mítica escudería Ferrari bien podría tener pronto una hermanita. No un equipo B y complementario como ha sido Sauber durante años, o ahora los norteamericanos HaasF1, sino una prolongación industrial basada en la no menos legendaria firma de deportivos Alfa Romeo. La marca del trébol padece un galopante estancamiento —cuando no bajada— de ventas a nivel mundial y es algo que enerva a Sergio Marchionne, presidente de la compañía FCA (Fiat Chrysler Automobiles) Sabedor del beneficio neto que puede obtenerse desde la F1, y que de hecho ya está obteniendo gracias a las victorias de Sebastian Vettel a bordo de los monoplazas rojos, el italiano baraja desde hace tiempo la posibilidad de que Alfa Romeo vuelva como equipo a la Formula 1 tras 28 años de ausencia. Su última participación —como motorista—, la realizó el 28 de agosto de 1988 durante el Gran Premio de Portugal a bordo de los chasis de la escudería Osella. Curiosamente prácticamente desde entonces y de forma continuada la firma ha protagonizado un declive de ventas hasta el punto de pasar desde 1990 y hasta nuestros días del 1,5% de las ventas globales al 0,40%.

En las oficinas de FCA observan con admiración el repunte comercial de Mercedes, que acaba de superar a Audi dentro del grupo de las marcas Premium y que tiene previsto duplicar sus ventas este 2016 con referencia a 2010, su primera temporada como equipo en la Fórmula 1. Mercedes cambió radicalmente su catálogo, añadió coches destinados a rejuvenecer su clientela y gracias a los éxitos en los circuitos de su equipo de carreras se metió dentro de sus cabezas. Marchionne ya tiene productos de la marca Fiat y Chrysler para ese mercado, y su idea con Alfa Romeo es asociarla justo a lo que siempre fue: coches de espíritu deportivo, rápidos, potentes y muy atractivos. Su actual mercado depende en sobremanera de las ventas europeas, de donde sale el 90% de su facturación y ante el estancamiento chino, tiene puestas las miras en Norteamérica, el llamado NAFTA (North American Free Trade Agreement, Canadá, EEUU y México) donde hay espacio para crecer. Tanto para ellos como también para el firme mercado del viejo continente tiene previsto el lanzamiento para este mismo añoo del nuevo Giulia, un deportivo de cuatro puertas y con motores de fabricación propia que van desde 150 y hasta 500 caballos, dispuestos a pelear en el terreno de los Audi A4, BMW Serie 3 y Mercedes serie C. Con el tiempo es posible que derive de él un coche de dos volúmenes. Otro de los productos llamados a dar alegrías a la firma serían dos novedosos SUV, uno grande y otro algo más pequeño con los Porsche Cayenne y Macan como referentes de mercado en un desarrollo parecido. También está previsto un nuevo Giulia más grande, para entrar en el mercado de los Audi A6, BMW Serie 5 y Mercedes Clase E en torno a 2018.

Vuelta a la rentabilidad

Desde hace años los planes de desarrollo y vuelta a la alta rentabilidad de Alfa está en la mesa de los ejecutivos, pero temporada tras temporada se han ido haciendo añicos ante un poco extenso repertorio de productos, poco apetecibles, anticuados, o sin una plataforma de promoción adecuada… y la Formula 1 parece ser la adecuada. En una charla con periodistas de la Gazzeta del Sport, Marchionne ha lanzado que estudia esta posibilidad y no es la primera ocasión en la que lo plantea. Alfa Romeo tiene historia más que suficiente para detentar el título de marca de prestigio, pero los 90 y principios de siglo sus productos iniciaron un doloroso declive en lo referente a su calidad.

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El modelo Giulia de Alfa Romeo

Muchos clientes huyeron de productos extraordinarios pero terribles desde el punto de vista de la fiabilidad. El tiempo ha pasado y los coches italianos han realizado un enorme esfuerzo en esta cuestión, ampliando sus garantías hasta el punto de ser resultar un enorme coste para la casa matriz, pero asumible en pos de dejar contentos a los clientes. Para la fuerte inversión en I+D que Marchionne quiere inyectar en la marca hasta 2020 y que ronda los 5.000 millones de euros, los 100 que puede costar una escudería de Fórmula 1 anualmente parece calderilla dentro del apartado de publicidad y marketing, y esa es justo la cifra que va a gastar Renault durante la próxima década en la recién adquirida Lotus. A cambio FCA pretende alcanzar unas cifras de ventas que ronden las 400.000 unidades a finales de 2018, aunque la consultora IHS Automotive reduce el optimismo a unos 230.000, basándose en los retrasos del nuevo Giulia y que los SUVs deberían comercializarse lo antes posible. Otro detalle curioso dentro de los planes de la compañía es la ausencia de motores híbridos. Adoptar estas tecnologías, que precisamente funcionan desde 2014 en la F1, bien podrían remozar el interés por un mercado sediento de este tipo de propulsores cada día más en boga.

A la sombra de Ferrari, su “hermana mayor”

En el plano puramente deportivo, la hipotética escudería Alfa Romeo utilizaría los motores de su ‘hermana mayorFerrari, en cuyo desarrollo y tecnología ya gastan una buena cantidad y con esto de entrada amortizarían las inversiones al tiempo que podrían tener un flujo de trabajo cerrado a miradas ajenas y siempre bajo el mismo manto industrial. En caso de esto ocurriera, tener a una escudería aumentaría el control político de la Fórmula 1, serviría para foguear a promesas del automovilismo, y si mejorasen mucho, en caso de que Ferrari luchase por el campeonato, se usarían como parapeto ante el ataque de otras formaciones, y restar posibles puntos que ahora no recaerían sobre ellas. La estructura podría bien ser muy similar a la de Red Bull con Toro Rosso, pero destinada a vender coches y no sólo bebida energética. Para ello FCA tiene ya una excelente red de concesionarios en NAFTA gracias a Jeep y Chrysler, marcas de su propiedad, y la financiación del banco de Santander. Tras un acuerdo firmado hace un par de años, el banco que preside Ana Patricia Botín es el elegido para que todo aquel que en Norteamérica quiera adquirir uno de sus vehículos y el dinero no le llegue, pueda hacerlo pagando cómodos plazos.

Esta posible escudería de Fórmula 1 serviría básicamente de plataforma de promoción para una marca muy valorada durante años pero que ha estado muy abandonada por los propietarios de un tiempo a esta parte. En la jugada, aparentemente Marchionne pretende crear algo parecido a lo realizado por Volkswagen, e ir implantándose en los diversos escalafones del mercado, y con esta firma aumentar su cuota de la zona medio-alta. Lejos quedan los dos millones de unidades que rondan las firmas alemanas de coches de este tipo, pero si alcanzasen esos soñados 400.000 vehículos vendidos, multiplicarían por cinco las cifras de ventas de principios de la década. De todo esto se sacan dos o tres conclusiones: están encantados con las últimas y multimillonarias inyecciones de dinero en la escudería Ferrari, tienen dinero, y los fabricantes de coches vuelven la mirada hacia la Fórmula 1 tras la huida masiva de finales de la década pasada. Esto se anima.

José M. Zapico

@virutasf1