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La Sala Tercera es estratégica, porque dirime los litigios contra la Administración y contra el Gobierno

Las maniobras de Carlos Lesmes, presidente del Consejo General del Poder Judicial, para controlar la Sala del Supremo que más disgustos provoca al Gobierno de Rajoy

Julio 9, 2015

Remueve Roma con Santiago para eliminar al magistrado José Manuel Sieira como presidente de la Sala Tercera del Tribunal Supremo y colocar en su lugar a una persona de su máxima confianza. La razón es obvia: ésta es la Sala que dirime los litigios que se presentan contra la Administración General del Estado
Según ha sabido Extraconfidencial.com de medios judiciales de absoluta solvencia, Lesmes estaría dirigiendo una durísima maniobra para cargarse a Sieira, apoyado supuestamente por su Directora de Gabinete, la fiscal Ana Murillo
Sieira fue el magistrado que anuló la amnistía que el entonces ministro de Justicia, el inimitable Alberto Ruiz-Gallardón, y el resto del Gobierno concedieron a un kamikaze que mató a un joven en Alicante pero cuyo caso lo llevaba un despacho en el que trabajaban un hijo de Gallardón y Esteban Astarloa, hermano del ex subsecretario de Justicia y diputado del PP, Ignacio Astarloa
El dominio sobre la Sala Tercera es fundamental, sobre todo en época de elecciones


El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, está removiendo Roma con Santiago para eliminar al magistrado José Manuel Sieira como presidente de la Sala Tercera del Tribunal Supremo y colocar en su lugar a una persona de su máxima confianza. La razón es obvia: ésta es la Sala que dirime los litigios que se presentan contra la Administración General del Estado y contra el Gobierno de Mariano Rajoy. Quien domine esta Sala mantendrá en jaque al ejecutivo de Rajoy… o no, y estamos en etapa electoral.

Puede que la Justicia no sea tanto como un ´cachondeo´, como dijo el exalcalde de Jerez, Pedro Pacheco -frase que le costó un disgusto, por cierto -, pero desde luego no está exenta de maniobras y politiqueos para colocar a dedazo a determinadas figuras en los escenarios clave. La batalla se ha centrado ahora en la Sala Tercera del Tribunal Supremo; es decir, la de lo Contencioso-Administrativo. Una Sala importantísima, quizá no tanto como la Segunda, pero en ella se pueden enmendar las leyes emanadas desde el Gobierno.

Lesmes, el magistrado más “intimo” de Rajoy

Resulta que el próximo 22 de julio toca renovar la presidencia de la Sala, que hasta ahora ostenta el magistrado José Manuel Sieira, quien ha pedido por conducto oficial su renovación en el cargo. Pero a él se opone Carlos Lesmes, el hombre que el Gobierno de Rajoy colocó -bajo pacto con un desorientadísimo Alfredo Pérez Rubalcaba, que ya había perdido todos los papeles políticos-, en la Presidencia del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Y ahora Lesmes, hombre de máxima confianza del PP, quiere cargarse a Sieira y controlar esta importante Sala colocando a su frente a uno de sus supuestos peones: el magistrado Luis Díez-Picazo.

El pasado lunes 29 de junio se cerró el plazo para presentar las candidaturas a la Presidencia de la Sala Tercera, la más grande y numerosa del Tribunal Supremo y la más estratégica de todas. Su actual presidente, José Manuel Sieira, presentó la documentación ante el CGPJ para optar a la reelección en el cargo. También se presentaron tres magistrados de su Sala: Eduardo Calvo, Jorge Rodríguez-Zapata y el referido Luis Díaz-Picazo.

La Presidencia se renueva cada cinco años y tocaba ahora, pero el criterio que ha venido adoptando el CGPJ era renovar en el cargo al presidente saliente, siempre que éste fuera su primer mandato, como es el caso de Sieira. Además, en opinión de la mayor parte de sus compañeros de Sala, este magistrado ha estado a la altura de lo que se esperaba de él. 

El hándicap de Sieira

Pero Sieira tiene un handicap: se lleva muy mal con Lesmes y éste se niega a que vuelva a ostentar la Presidencia de esta Sala por otros cinco años: no es de su cuerda política, no goza de su confianza y no le puede controlar. Además, fue Sieira el que anuló la amnistía que el entonces ministro de Justicia, el inimitable Alberto Ruiz-Gallardón, y el resto del Gobierno concedieron a un kamikaze que mató a un joven en Alicante pero cuyo caso lo llevaba un despacho en el que trabajaban un hijo de Gallardón y Esteban Astarloa, hermano del ex subsecretario de Justicia y diputado del PP, Ignacio Astarloa. Y el PP no puede perdonar a Sieira ese gravísimo pecado mortal que fue el impedir que el Supremo avalara aquel inexplicable indulto.

Así las cosas, y según ha sabido Extraconfidencial.com de medios judiciales de absoluta solvencia, Lesmes estaría dirigiendo una durísima maniobra para cargarse a Sieira, apoyado supuestamente por su Directora de Gabinete, la fiscal Ana Murillo: primero animó al que parece ser “su candidato” para el puesto, Luis Díez-Picazo, a presentar su candidatura, y ahora, según las fuentes de este diario, estaría presionando de todas las formas posibles a los vocales del CGPJ para que en el Pleno del día 22 voten mayoritariamente a Díez-Picazo y librarse así de Sieira.

El asunto es muy relevante, aunque no lo parezca, y por muchas razones. Primero, por la propia figura de Sieira, un hombre con una gran preparación y al que no es fácil presionar: fue gobernador civil de Granada con UDC, lleva 22 años en el Tribunal Supremo y cinco como presidente de la Sala Tercera. Díez-Picazo, por su parte, sólo lleva seis años en el Supremo -frente a los 22 de Sieira-, pero cuenta en su ´haber político´ el haber formado parte de la comisión que el dimitido-cesado Ruiz-Gallardón creó en su día para cargarse el CGPJ como órgano real de gobierno de los jueces. De ahí que Vicepresidencia del Gobierno, el actual ministro de Justicia, Rafael Catalá, y el propio Lesmes supuestamente le consideren como un hombre de su máxima confianza para controlar la problemática Sala Tercera.

El recambio, una supuesta “cuestión de Estado”
 
Lesmes ha comenzado una campaña de presión sobre algunos de los vocales del CGPJ para convencerles de que tienen que votar a Díez-Picazo, ya que él no tiene el poder para nombrarlo de forma directa: la Ley Orgánica del Poder Judicial establece que debe hacerse por mayoría simple del Pleno del CGPJ, que está compuesto por veinte vocales y el presidente.

Así las cosas, Lesmes se ha reunido con determinados vocales de los que no tendría el voto asegurado para convencerles” de que el cambio es necesario. Pero cuando le han preguntado por las razones de esa ´necesidad´, sólo ha acertado a responder que “es un tema de Estado”. Algunos de los consultados han mostrado su extrañeza por esta presión para votar a Díez-Picazo, dado que éste no tiene ni el pedigrí judicial ni el buen hacer de Sieira. Su currículo se limita a su ingreso en el Supremo en 2008 y a ser catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Málaga y en la de Castilla-La Mancha. 

Los cuatro candidatos -el actual presidente Sieira, Rodríguez-Zapata, Díez-Picazo y Eduardo Calvo-, tienen que someter su programa personal este lunes, 13 de julio, ante la Comisión Permanente -que ha asumido las funciones de Comisión de Calificación-, la cual tiene que elaborar una terna con los que considere más oportunos para que el Pleno del próximo 22 de julio elija al que será el próximo presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo por un periodo de 5 años. Ni qué duda cabe de que a Moncloa le gustaría contar con un “buen presidente”. 

Jorge Ventura