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El diestro confiesa que está buscando a un traidor

Las llamadas de Cayetano Rivera a Eva González

Marzo 19, 2009

Parece que la relación entre Cayetano Rivera y Eva González va viento en popa y a toda vela. Tanto, que él ya no esconde a sus más cercanos que bebe los vientos por ella.

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Intentaron ocultarlo por miedo a que las afiladas lenguas de avezados comentaristas del corazón contaminaran su idilio. Sin embargo, el torero Cayetano Rivera y la modelo Eva González parecen haber entendido que lo suyo despierta el interés mediático y el de todos aquellos que nos dedicamos al célebre arte del hurgamiento ajeno. Por eso, quizás, han optado por dejarse llevar por la pasión y no por la razón, incluso a pesar de que el matador es poco amigo de los reporteros asfálticos, aquellos a los que luego convoca cuando se convierte en celebérrimo maniquí por un día. Durante su estancia en una Valencia que hoy vive su día grande con la Cremà de las Fallas, Cayetano Rivera se mostró inquieto. Horas antes de su corrida taurina en la Plaza de Toros de la ciudad no dudó en contar a quienes tenía muy cerca que González se ha convertido en una mujer más que importante en su vida. La llamó por teléfono hasta en cuatro ocasiones y pronunciaba su nombre como si se le fuera a olvidar. Por eso algunos de los que se encontraban en la sala vip del aeropuerto de Manises se sorprendieron cuando, entre bocadillo y pincho de tortilla, el torero marcaba apresurado el teléfono de la modelo y sus ojos se envolvían de una brillantez realmente envidiable. Quién sabe cuánto llegará a pagar este próximo mes el hijo de la siempre recordada Carmina Ordóñez… Hagan juego, señores, hagan juego.
Aunque Eva González consigue dulcificar todos los quebraderos de cabeza de Cayetano, lo cierto es que no todos los problemas se han esfumado. El diestro sigue empecinado en descubrir quién fue la persona que desveló datos íntimos a la prensa para que les pillaran durante una noche aparentemente tranquila en compañía de otros amigos. Está buscando un traidor. A ese, que según él, le clavó una puñalada trapera a cambio de un suculento saco de monedas. Otros, sin embargo, creen que tamaño enfado no sería más que una pose para intentar demostrar que él Eva eran desconocedores de la presencia de los reporteros gráficos…