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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

Las lenguas cooficiales crean un nuevo conflicto en el Senado de Pío García-Escudero: 80.000 euros para la traducción de textos y transcripción de intervenciones

Febrero 2, 2017

El contrato ha sido adjudicado a la Asociación de Traductores e Intérpretes (ASTI), por 40.000 euros y el que rige la transcripción de intervenciones a Celer Pawlowsky por otro tanto. Las lenguas cooficiales llegaban a la Cámara Alta hace seis años suscitando una discusión acerca del derecho a expresarse en la lengua propia y el dispendio necesario para hacerlo

Garcia escudero senado

El 18 de enero de 2011, hace exactamente seis años, llegaban al Senado las lenguas cooficiales de España. El socialista Ramón Aleu era el primero en inaugurar los auriculares y pinganillos por los que se traducían sus palabras, vertidas a la Cámara Alta en catalán y recibidas en los oídos de los demás senadores en castellano. La nueva era multilingüe permitía pronunciar discursos e intervenciones en catalán, vasco, gallego o valenciano en los Plenos, a 12.000 euros de gasto por sesión, 350.000 euros cada año y unos 400 equipos de traducción valorados en más de 4.500 euros. La discusión del uso de las lenguas oficiales en el Estado español golpeaba fuerte a la sociedad dividiéndola en dos bandos bien diferenciados: ¿derecho o dispendio prescindible?

Por aquel entonces, en 2011, se estableció un contrato que daba trabajo a un total de 25 licenciados en traducción e interpretación (22 mujeres y tres hombres). Ahora, en 2016, la cuestión idiomática vuelve a sobrevolar la Cámara Alta, presidida por el popular Pío García-Escudero, con dos nuevos servicios contratados, el de traducción y transcripción para los textos y las intervenciones que tengan lugar en el Senado.

Un capricho muy caro

Por un lado, la Cámara Alta de las Cortes Españolas ha licitado el concurso para adjudicar el contrato que regirá el servicio de traducción. Un servicio que abarcará la traducción de todo tipo de textos relacionados, bien con el ejercicio de las funciones atribuidas al Senado, o bien con su organización y funcionamiento interno. Los textos a traducir podrán ser de cualquier naturaleza (jurídica, técnica o económica), y podrán contener, además del texto propiamente dicho, hipervínculos, enlaces o cualquier tipo de material gráfico. Los trabajos de traducción podrán ser de cualquier idioma al castellano -traducción directa-, o del castellano a cualquier idioma -traducción inversa-. El volumen de los servicios de traducción de textos demandados dependerá de las necesidades del Senado.

Cabe destacar que en 2015 el número de palabras traducidas fue de 231.361. Además, como indica el pliego de prescripciones técnicas, el 95% de las traducciones de textos que se realizan en el Senado corresponden a los idiomas alemán, francés e inglés, así como a las lenguas que, con el castellano, tienen el carácter de oficial en alguna Comunidad Autónoma (catalán, vasco y gallego).

Así, aquellos textos que contengan hasta 500 palabras deberán ser remitidos en un plazo de 6 horas laborables, los que tengan hasta 5.000 palabras en un plazo de 48 horas naturales, hasta 10.000 palabras en un plazo de 120 horas naturales y más de 10.000 palabras en un plazo de 7 días naturales por cada 20.000 palabras.

La Asociación de Traductores e Intérpretes (ASTI), ha sido la beneficiaria de un contrato cifrado en 40.000 euros (IVA no incluido), y se trata de una empresa de servicios destinada a los Congresos, puntera en medios técnicos y comunicación. El importe de adjudicación no ha rebajado en ningún caso el presupuesto máximo de licitación o negociación.

Por otro lado, el Senado ha adjudicado el contrato para el servicio de transcripción. Serán objeto de esta transcripción las intervenciones orales que tengan lugar en las comisiones, ponencias de estudio o cualquier otro órgano del Senado, cuando no sea asumida por el Departamento del Diario de Sesiones. El volumen de los servicios de transcripción demandados dependerá también de las necesidades del Senado.

Es este un contrato en el que se exigirá inmediatez. Así, los plazos de entrega de las  transcripciones totales se calcularán en función de los establecidos para las entregas parciales, que en ningún caso podrán superar los 45 minutos por cada 5 minutos de audio. En caso de recibir el audio de una sesión completa de más de dos horas de duración después de las 18 horas, la empresa podrá entregar la transcripción completa a las 10 de la mañana del día siguiente.

El contrato ha sido adjudicado a Celer Pawlowsky, con sede en Barcelona y siendo ésta la empresa matriz del grupo empresarial privado CPSL que trabaja en el sector de los servicios lingüísticos desde 1963.  El importe de adjudicación ha quedado fijado en 40.000 euros (IVA no incluido), una cantidad también idéntica al presupuesto máximo de licitación o negociación.

¿Alguien lo entiende?

Doinel Castro