Menú Portada
La Organización de Miguel Carballeda recibió 64,5 millones del Gobierno Zapatero

Las “lágrimas de cocodrilo” del presidente de la ONCE

Diciembre 19, 2010
pq_922_Miguel-Carballeda.jpg

Recientemente, el presidente de la Organización de Ciegos Españoles concedía una entrevista al suplemento de Economía de El Mundo en la que se quejaba amargamente de la decisión del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de privatizar un 30% del capital de Loterías y Apuestas del Estado. Ni más ni menos, Miguel Carballeda pronosticaba que “el modelo de la ONCE corre peligro”.

No hay quién entienda nada. O quizás sí. A lo mejor, lo que pretende el presidente de la ONCE es asegurarse la renovación del Acuerdo General que en 2004, alcanzaron el Gobierno y la Organización de Ciegos “en materia de cooperación, solidaridad y competitividad para la estabilidad de futuro de la Organización durante el período 2004-2011”.

Inyección económica

Así, el pasado mes de mayo, el Consejo de Ministros ejecutaba una asignación financiera pública de 64.545.380,67 euros a la ONCE correspondiente al ejercicio 2009, respecto del resultado negativo de explotación correspondiente al ejercicio 2008. “Con ello se trata de garantizar el cumplimiento de las funciones sociales que tiene encomendadas”, apuntala la resolución.

Además, por si fuera poco, dicha norma prevé la fijación anual por el Gobierno de una asignación, durante los ejercicios 2005 a 2012, en el caso de que la ONCE no haya alcanzado en el ejercicio inmediato anterior al considerado, para el conjunto de los juegos comercializados que al efecto se autoricen, los objetivos de venta aprobados por el Gobierno. “El importe de la asignación financiera de cada año será el necesario para cubrir, por una parte, el posible resultado negativo de explotación en el ejercicio precedente que figure en las cuentas anuales de la ONCE y, por otra, el 3 por 100 de la cantidad anterior, que se destinará a la Fundación ONCE”, casi nada.

Y todo ello sin contar con que, ante la caída en picado de cupones, se autorizó a la ONCE de Carballeda a venderlos en kioscos de prensa, estancos y gasolineras y, en breve, podrán ubicar máquinas expendedoras en bares y gasolineras; y a más: libertad para la comercialización de nuevos juegos de azar como el rasca y el superonce, así como el aumento del precio del Cuponazo.

Todo sea por una loable labor social que, en ocasiones, se ha visto empañada por presuntas irregularidades, ante la ceguera de la mayoría de medios de comunicación. Pero de las andanzas, gestiones y actividades extraONCE de Miguel Carballeda, y que han conducido a la Organización que lidera a la situación actual, les informaremos en breve.