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El yerno de Esther Koplowitz se lanza a la música

Las Koplowitz, en el ojo del huracán

Septiembre 2, 2008

Aparecer en destacado en una revista internacional no favorece a la discrección de Alicia y Esther Koplovitz. Durante las últimas semanas han tenido que aumentar el dispositivo de seguridad que vela por sus integridades físicas. Y, mientras, Juan Losada, yerno de Esther, empieza su carrera en la música.

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Las hermanas Alicia y Esther Koplowitz, además de la ex mujer de Amancio Ortega, son las únicas españolas que aparecen destacadas en el ranking que la revista Forbes ha realizado sobre las mujeres más adineradas de Europa. Con más de 3.500 millones de euros, Alicia se sitúa en la séptima posición, mientras que su hermana Esther se encuentra en el puesto once, con 2.240 millones. Sin embargo, figurar en esta lista también tiene sus consecuencias. El temor a que puedan ser víctimas de tropelías para conseguir sus fortunas ha hecho que las hermanas Koplowitz, que irradian ternura y sensibilidad, hayan endurecido notablemente el dispositivo de seguridad privada que envuelve a las empresarias desde hace años. Aparecer en las páginas destacadas de la publicación estadounidense les ha provocado más de un quebradero de cabeza y algún que otro susto inoportuno que les ha obligado a permanecer en un casi imperceptible segundo plano. Asesoradas por un magnífico equipo de  discretísimos escoltas, no sólo han recurrido a extremar la vigilancia en sus domicilios habituales, sino también en los gabinetes y despachos a los que acuden con cierta asiduidad para ejercer sus labores profesionales. Por si no fuera suficiente, para evitar incidentes desagradables que pudieran poner en riesgo sus integridades físicas, se les ha aconsejado no prodigarse por saraos en los que se amontone la prensa, ni hacer ostentación pública de sus riquezas, algo a lo que Esther y Alicia están desgraciadamente acostumbradas. Ser dos de las grandes fortunas de Europa les ha marcado, con sofocante perfección, los claros y los oscuros de un palpitante éxito que provoca iras y enemistades. Todavía hay quien desea aniquilar la felicidad ajena, coartando libertad de movimientos y provocando temor y desasosiego. Francamente inadmisible. Además, Esther y Alicia son mujeres de rompe y rasga, que ayudan a organizaciones no gubernamentales y luchan por los derechos humanos. Unas mujeres que, si bien tienen en su haber una gran fortuna, también se desviven por los más necesitados.
 
Un yerno tocando las estrellas
 
Poco o nada se imaginaba el padre de Juan Losada, un magnate del ladrillo, que su hijo acabaría evocando a lo melodramático sobre los escenarios. Dicen que el día en el que el bueno de Juan confesó a su progenitor que quería ser artista, sus ojos se tornaron de un rojo delatador que, con el tiempo, se ha convertido en un rosa aprobación. Recién casado con una de las hijas de Esther Koplowitz, Losada decidió abandonar sus bártulos de codiciado empresario para enrolarse en el mundo de la canción. Su suegra le brindó su apoyo, aplaudió su esfuerzo y enjugó sus lágrimas de emoción ante lo que significaba, sin rozar la demagogia, una valentía inconmensurable. Sé inmunizó contra las puñaladas de los que cuchicheaban a sus espaldas y de los comentarios escépticos y llenos de maledicencia de sus antiguos compañeros, y se aferró a su sueño. Tras meses de trabajo y constancia, Juan Losada, bajo la batuta de grandes compositores y arreglistas, ha lanzado al mercado su primer trabajo discográfico, Canciones, con el que consigue relanzar un romanticismo que hasta ahora estaba abocado al ostracismo. Tiene planta, ritmo y frescura. Todo un gentleman de nuestro tiempo que, pese a recordar al Julio Iglesias de los primeros tiempos, supera en carisma y entonación. La próxima semana, su primer concierto por todo lo alto. Allí estaremos.
 
Por Saúl Ortiz