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Las Fundaciones, fórmula de los ricos para burlar al fisco

Septiembre 15, 2009

¿Son o no caritativos los ricos españoles? ¿Gastan muchos o pocos euros en apoyo a causas sociales? Y si lo hacen ¿es de corazón o quizá, aprovechando esa presunta labor filantrópica, para tributar menos a Hacienda? Este uno de los grandes temas de los que apenas nadie se ha ocupado en España. Para el catedrático de Teoría de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, Felicísimo Valbuena de la Fuente, “uno de los defectos fundamentales de los ricos españoles es su tacañería. Durante años, me han llegado testimonios de que, por el mero hecho de ser ricos, se creen con derecho a que les paguen todo. Y que algunos no se cansan de acumular riquezas y contarlas, como Ebenezer Scrooge, el protagonista de Cuento de Navidad, de Dickens”.
El catedrático Valbuena, quien ha estudiado con detenimiento el tema, cree que “en otros países muchos ricos sí se dedican de verdad a fomentar la caridad. Y no sólo la beneficencia publicitada, como ocurre en España, que siempre deja un aroma de sospecha, como si fuera una filantropía muy interesada”. En su estudio afirma que “los ricos americanos tienen su mayor orgullo en ayudar a los inteligentes que no disponen de medios para estudiar más. O alientan a quienes tienen ideas y quieren investigar. Vuelcan muchos millones sobre centros de enseñanza de diferentes niveles. Y unos se conforman con hacerlo anónimamente, mientras que otros se sienten muy orgullosos con que les dediquen el nombre de un aula. Mis preguntas son muy sencillas: ¿Cuántas becas conocen ustedes que lleven los apellidos de ricos españoles?. Y los hay muy ricos. ¿Cuántos premios de investigación llevan apellidos de afortunados?. ¿Qué ocurriría si, además de hacer unos esfuerzos monumentales para pagar lo menos posible a Hacienda, dedicasen parte de lo que no pagan a fomentar la inteligencia de los capaces?”.

Un lujo al alcance de muy pocos

En España la figura estrella caritativa de los ricos son las Fundaciones. Muchos de los grandes patrimonios derivan parte de sus rentas a estas entidades sin ánimo de lucro. Pero lo más importante es que las Fundaciones creadas, en teoría, para apoyar las causas sociales permiten tributar menos a Hacienda. Gozan de exención, es decir no tributan en el Impuesto sobre Sociedades por las rentas que obtienen en concepto de donativos, de donaciones, de cuotas de asociados, de subvenciones destinadas a su actividad general, así como las que obtengan de su patrimonio mobiliario o inmobiliario, tales como dividendos, intereses, alquileres, etc. También están exentos los ingresos obtenidos de explotaciones económicas que se desarrollen en cumplimiento de su objeto social. E, incluso, aquellas rentas que no tengan la consideración de rentas exentas tributan en el Impuestos sobre Sociedades a un tipo notablemente reducido, que es del 10% frente al tipo general que oscila entre el 25 y el 30%. Todo un fructífero negocio.
Según la legislación española (Ley 49/2002), las Fundaciones deben destinar a la realización de fines de interés general “al menos el 70% del resultado de las explotaciones económicas que realicen y de los ingresos que obtengan por cualquier concepto”. El importe restante, el que no haya sido destinado a los fines de interés general, deberá destinarse a incrementar el patrimonio o las reservas de la entidad. Conviene recordar que los gastos financieros, así como los de personal y de gestión, se entienden incluidos dentro de la cifra del 70% anterior.

Más donaciones, menos pagas

El asesor fiscal y abogado Ignacio de Viana, presidente del despacho Legalia Consultores y Planificación Empresarial, afirma que, además de esta primera ventaja, “las personas que dan donativos a las Fundaciones tienen una importante desgravación fiscal: si son personas físicas 25% de lo donado, si son sociedades 35% de lo donado. En ambos casos dicha deducción puede incrementarse en 5 puntos (hasta 30 y 40%) según la actividad del beneficiario. Y así cuantas más donaciones hagas a este tipo de entidades más te deduces y menos pagarás a Hacienda, aunque las condiciones son mejores en el caso de ser una sociedad que tributa por el impuesto sobre sociedades, que para las personas físicas que tributan por IRPF, y donde se establecen algunos límites que no existen en el Impuesto sobre sociedades”.
 
El abogado y fiscalista Ignacio de Viana considera que “dejando al margen casos sinceros de filantropía, el secreto está en realizar las donaciones o colaboraciones mediante una sociedad mercantil (que tiene mejor régimen para deducir), y darle después la mayor difusión posible. Por eso existen campañas de grandes empresas que ayudan a los negritos de África, restauran catedrales, plantan árboles o hacen escuelas. La publicidad que dedican los potentados a contar sus acciones “humanitarias” es cada vez mayor. Obtienen notoriedad, imagen de marca, prestigio, se acercan al público, a los consumidores… Y además las Fundaciones son una manera de remansar patrimonio a un coste fiscal bajísimo o nulo”.
Quizá por eso, esta figura “benéfica” tiene una gran difusión entre los grandes ricos de España, que no dudan en poner su propio nombre a estas Fundaciones. De las de unos y otros, trataremos con rigor en próximas ediciones.

Juan Luis Galiacho es periodista de investigación y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos