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Provocó el aplazamiento del juicio confiado de obtener un escaño en las Europarlamento

Las europeas arruinan la estrategia de defensa del juez Elpidio Silva

Mayo 29, 2014

En breve se volverá a sentar en el banquillo de los acusados

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A eso de las 11 de la noche del pasado domingo, el resultado de las urnas daba un vuelco al panorama político español. El bipartidismo de PP y PSOE sufría un serio correctivo. En la punta de lanza de la herida abierta, Podemos, un partido con apenas cuatro meses de vida, al que los análisis más obtusos atribuyen su éxito al protagonismo televisivo de su cabeza de lista, Pablo Iglesias. El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense había gozado en los últimos meses de muchos minutos en tertulias políticas de Cuatro y La Sexta, aunque es justo reconocer que fue Intereconomía la primera televisión que lo reclamó para enfrentarse solo ante el peligro del resto de contertulios de sus programas. Pero si Iglesias había estado expuesto en televisión–lo que llevó a Izquierda Unida a formular una pregunta a la Junta Electoral-, no se quedaba atrás Elpidio José Silva, el juez en excedencia que se atrevió a encarcelar en dos ocasiones a Miguel Blesa, decisiones por las que es juzgado en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Podemos, la formación de Iglesias, ha logrado un histórico resultado de 1,2 millones de votos, y el Movimiento RED de Silva se ha quedado en 104.055, una suma estimable para un partido primerizo, pero que le sitúa muy lejos de conseguir el tan ansiado sillón en el Europarlamento para el magistrado. En estas elecciones, Silva era el único candidato pendiente de las urnas para dirimir su futuro judicial. Toda la estrategia de abortar el juicio contra él no tenía otro objeto que posponerlo hasta después de las elecciones. Elpidio Silva estaba seguro de que obtendría un escaño –“tengo un millón de votos”, repetía en privado-, lo que le convertiría en aforado y enviaría su caso al Tribunal Supremo. En un intento de hacer campaña con su antiguo cometido, Silva presentó tres supuestas nuevas pruebas para reabrir el Caso Blesa a 72 horas de que se celebraran las elecciones. En realidad, ninguno de esos tres indicios era nuevo, y el eco mediático que tuvo el acto fue bastante reducido.

El juez, en breve, de nuevo en el banquillo

Tras el resultado de las europeas, toda la estrategia de Silva se desmorona. En breve volverá a sentarse en el banquillo de los acusados del TSJM, ya con nuevo abogado, tras la inesperada renuncia en la primera jornada de la vista de Cándido Conde-Pumpido hijo. El enfrentamiento con el Tribunal, la recusación de dos de sus tres miembros, las situaciones esperpénticas durante las tres jornadas celebradas… Nada habrá servido para su objetivo después de haber fracasado en las urnas. De momento, Silva ha anunciado que seguirá adelante con su partido Movimiento RED, con la lucha contra la corrupción como ‘leit motiv’. Pero a nadie se le escapa que sin elecciones a la vista, sin representación parlamentaria, y con otras nuevas fuerzas que han irrumpido de forma tan asombrosa en el espectro político, el margen de Silva es reducido.

Queda por ver si los directivos de las televisiones detectan en él todavía un filón de audiencias que seguir explotando. El día de las elecciones, Silva ya expresó su descontento a varios medios de los que han venido prestándole minutos por no haber acudido a cubrir el momento en que votaba. Por si fuera poco, a la mañana siguiente de la jornada electoral, Silva supo que la recusación del presidente del Tribunal que lo juzga, Carlos Beltrán, había sido rechazada.

Pedro Águeda