Menú Portada
LA MAFIA DE LA IMPORTACION (Y III)
Otra partida con similares objetivos podría haber sido enviada desde Mercamadrid al empresario Elías Boada

Las estrategias para boicotear a los competidores en la importación de merluza y mantener el monopolio

Abril 28, 2008

Aquilino López envió fondos a una empresa chilena para “convencer” a los pescadores que no vendieran a su competidor Milton Salazar
 
Durante su último viaje a España, este disidente alquiló un vehículo blindado por temor a que “el rey de la merluza” pudiera hacerle algo
 
“El rey de la merluza” comentó a extraconfidencial.com que no existe monopolio por su parte
 
Alejandro Rodríguez intentó independizarse y Aquilino compró por anticipado todo el espacio de carga aérea, dejando que su merluza se pudriera

pq__Un-pescador-con-dos-merluzas.JPG

Pocos españoles conocen que toda la merluza austral que compran en sus pescaderías, ha pasado previamente por las manos del magnate de Mercamadrid, Aquilino López, más conocido como “el rey de la merluza”. Como desveló en ediciones pasadas extraconfidencial.com, tras más de dos décadas de exclusividad, nadie ha logrado romper su monopolio exportador.
La empresa Andespaña, propiedad de su ex socio chileno Alberto Torres y su hermana Marisol, quienes intentaron romper este privilegio, aún mantiene abierto en nuestro país un expediente de inspección incoado por Hacienda. Actualmente, ambos se encuentran en Chile, huidos de la Justicia española. Pero no es éste su único problema con la Ley: en la actualidad, Alberto se encuentra inmerso en su país en un sumario judicial por un presunto delito “ilícito de estafa” en la venta de un inmueble a una empleada suya. Pero éste, no ha sido -ni es- el único caso de financiación y posterior aniquilación por parte de Aquilino López. Más de una docena de empresarios han corrido la misma suerte y otros -como desvela hoy en primicia extraconfidencial.com- podrían sucumbir próximamente a sus maniobras para mantener el millonario monopolio.
 
Apogeo y asfixia del empresario chileno Alejandro Rodríguez
 
Casi nadie sabe dónde guarda Aquilino su fortuna, pero lo cierto es que existe y siempre cuenta con un remanente para preservar su monopolio de cualquier amenaza. “Durante la última década, las cuatro principales empresas chilenas exportadoras, que durante 1997-2004 controlaron entre el 30% y el 40% de las exportaciones chilenas de merluza, mantienen estrechas relaciones comerciales con Aquilino López, en términos de una casi total exclusividad …”.
 
Durante una breve comunicación telefónica, el magnate español de la merluza austral chilena, aseguró a este periódico que “no existe ningún monopolio por mi parte” y que hay siete u ocho empresarios en Mercamadrid trabajando este pescado. No obstante, se negó a ser entrevistado por este o cualquier otro medio de comunicación, asegurando no querer nada con periodistas. Sin embargo, su red importadora se expande más allá de Chile, donde cuenta con dos plantas cargueras. Además es propietario de una tercera en Argentina, según informaron a este periódico fuentes de máxima solvencia.
 
El Informe “Mercados informales y control vertical: comercialización de pesca artesanal perecible”, fechado el 15 de septiembre de 2005, sobre el que hemos informado, menciona como caso más ilustrativo de apoyo y posterior asfixia por su parte el “de la empresa cuyo dueño actual partió trabajando, en los inicios de la exportación de merluza austral a España, como comprador directo de pesca para Aquilino. Gracias a una amplia red de contactos (…) y a su significativo poder de influencia dentro del mundo de la pesca artesanal (…), rápidamente se transformó en uno de los más importantes compradores e intermediarios (…). Fruto del éxito logrado, Aquilino lo apoyó con flujos crecientes de financiamiento, incentivando la expansión de sus operaciones. Hacia fines de los 80 este agente ya estaba operando (…) bajo un acuerdo de total exclusividad en su aprovisionamiento”.
 
Se refiere, según indicaron a extraconfidencial.com fuentes del sector pescadero, al empresario chileno Alejandro Rodríguez, a quien en su momento apodaban “el 20 millones” porque se movía con fajos de billetes con los que pagaba al contado sus transacciones. Este, llegó a ser propietario de Jalmar, una de las principales procesadoras de merluza fresca en el país andino. A comienzos de la década de los 90, con las rentas generadas por el negocio de la merluza, construyó una planta de proceso de alta tecnología, sorprendente para lo que hasta ese momento se conocía en Puerto Montt, intentando desarrollar mayor autonomía en sus operaciones comerciales con Aquilino.
 
Tras requerirle mejores precios de compra para su producción, como respuesta, “éstele retiró el apoyo financiero, forzándole a iniciar esfuerzos para expandir sus operaciones con otros proveedores (…). Influido por la pérdida de este apoyo comercial y financiero en 1993 se retiró del negocio tras enfrentarse “a una fuerte crisis de liquidez”, según consta en la documentación a la que ha tenido acceso extraconfidencial.com.
 
Al parecer, Rodríguez “intentó vender por su cuenta a un grupo de empresarios vascos. Aquilino López salió al paso, comprando por adelantado todo el espacio de carga aérea en Lan Chile y dejando a sus pescados en tierra. Después, exigió a la banca cobrar el crédito que había intermediado para Jalmar, su procesadora. De este modo, logró su asfixia comercial y financiera”. Y “para no pecar de inhumano -según publicó un diario chileno- ofertó trabajo en un supermercado de Talca y, posteriormente, le consiguió créditos para abrir otra planta de merluza, Frutos de Dios”.
 
Milton Salazar, el último disidente y la estrategia para apartarle del negocio
 
La lista de socios y ex socios de Aquilino López continúa. El último disidente, según la investigación desarrollada por extraconfidencial.com, ha sido el agente exportador chileno Milton Salazar, quien antaño trabajó con el único mayorista y exportador propietario de siete puestos en Mercamadrid. Sin embargo, hace algunos meses decidió romper el monopolio de la merluza austral chilena, descartando a Aquilino de su lista de clientes. Como cabía esperar, el magnate merlucero español no permaneció quieto. El propietario de las sociedades limitadas Lomar y Elemar Pescados ya ha comenzado a desplegar sus armas y desarrollar su estrategia de acoso e intento de derribo en la zona de pesca que controla.
 
Según testimonios recabados por este periódico, “hace algo más de tres meses que la empresa pesquera chilena Manao, recibió una importante cantidad enviada por “el rey de la merluza” destinada a “convencer” a los pescadores artesanales para que no vendieran pescado a Milton Salazar”. Además, otra partida de fondos de la misma procedencia y con idénticos objetivos podría haber llegado a manos del empresario chileno y socio de “el rey de la merluza”, Elías Boada.
 
Aunque haya decidido hacerle frente y pese a su rebeldía, Milton siente auténtico temor por las maneras “poco ortodoxas” empleadas por Aquilino. Hace unos meses realizó un viaje de trabajo a España. Durante el mismo visitó Mercamadrid y según comentó a algunos pescaderos, “llegó a alquilar un coche blindado porque tenía miedo de que el magnate de la merluza austral chilena pudiera hacerle algo”. “¿Si nadie en 20 años, incluyendo políticos, se ha atrevido ha hacer algo contra él, porqué crees que es?”, se pregunta una de nuestras fuentes.
 
J. J. Miravete