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Sus relaciones, tanto con su padre como sus hermanos -los actuales reyes-, se encuentran en un punto de enorme tensión

Las duras críticas del príncipe Laurent de Bélgica: “Mi familia es como la Stasi”

Abril 23, 2015

Fascinado por la lengua árabe, se le acusa de mal uso de fondos institucionales -su padre tuvo que reembolsar 185.000 euros a la marina belga en su nombre-, sus opiniones poco ortodoxas y sus salidas de tono, quejas por la reducción de su lista civil, hundimiento financiero de dos empresas a las que está asociado y que se encuentran en proceso de autoliquidación

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“Enfant terrible” de la familia real belga, que pasa por momentos de enorme crisis interna, el príncipe Laurent no parece tener problema para airear la situación de marginalidad a la que desde hace años, según declaraciones propias, se siente arrojado por sus parientes más cercanos. Tanto es así que en fechas recientes ha declarado públicamente que su familia “ha saboteado y bloqueado” su carrera profesional y personal durante años. Un ataque a la familia real y a su entorno inmediato que le han llevado, incluso, a decir que el tratamiento al que viene siendo sometido es similar al de la Stasi, la temida antigua policía comunista de la Alemania oriental de los años de la Guerra Fría, añadiendo: “Mi familia nunca me ha apoyado. Todo comenzó con mi tío Balduino. Después continuó con mi padre el rey Alberto II, y actualmente tengo la impresión de que continúa siendo así con mi hermano el rey Felipe. Su error fue y ha sido rodearse de un entorno que quiere mi mal y quería impedir que yo trabajase. Toda mi vida ha estado sujeta al bloqueo… y es realmente complicado trabajar en una situación así”.

Y es que el príncipe no se arredra, pues hace tan solo unas semanas se permitió hacer una cierta mofa de la reina Matilde cuando, al coincidir con una joven también llamada Matilde en un encuentro con estudiantes, le espetó: “Matilde es un nombre que conozco bien. Me lo bebo, lo digiero y duermo con él todos los días”. No hay duda de que la relaciones del príncipe tanto con su padre como sus hermanos los actuales reyes se encuentran en un punto de enorme tensión, pero también es cierto que la familia real belga sostiene en la actualidad un altísimo nivel de malestar interno pues, nos cuentan, ya en los días del fallecimiento de la reina Fabiola la crispación se podía cortar en el ambiente de los almuerzos en palacio con el rey Felipe sin apenas dirigir la palabra a su padre, el rey Alberto,y a su hermana, la princesa Astrid, que contrariamente a Laurent es la portadora de la mayor ortodoxia regia en el seno de la familia.

Un príncipe simple, difícil de controlar y poco respetuoso

Pero los problemas de Laurent, que se declara fascinado por la lengua árabe, no son nuevos ya que cuentan con un muy largo recorrido que ha generado muchas situaciones tensas en el pasado para los reyes de turno: mal uso de fondos institucionales (su padre tuvo que reembolsar 185.000 euros a la marina belga en su nombre), sus opiniones poco ortodoxas y sus salidas de tono, quejas por la reducción de su lista civil, hundimiento financiero de dos empresas a las que esta asociado y que están en proceso de autoliquidación, o una visita al Congo saltándose los consejos del gobierno belga que le valió una apartamiento de toda actividad oficial en 2011.

Considerado una persona difícil de controlar y un príncipe simple y poco respetuoso con el protocolo, Laurent es el producto de las dificultades en el matrimonio de sus padres y de un clima afectivo frío que le ha llevado a sentirse la víctima del entorno de palacio que según él sería el causante de sus frustraciones y de sus limitaciones. Cuestión aparte son sus quejas reiteradas sobre la escasez de su dotación por parte del Estado, que han motivado que se considere que algunos de sus viajes a países como Congo y Libia tengan un trasfondo empresarial temido por la familia real belga, por lo que algunos círculos ya califican de “bulimia de dinero” del polémico príncipe de quien se dice que es capaz de adquirir un billete de avión en clase económica para proceder a instalarse en primera clase. 

Andrés de Inglaterra, otro príncipe controvertido

Por el contrario, en estos mismos días, asistimos a lo que parece ser la rehabilitación pública de ese otro príncipe muy controvertido que es Andrés de Inglaterra, tras las graves acusaciones vertidas sobre él de mantener relaciones sexuales con una menor de edad en la finca caribeña de su amigo Jeffrey Epstein, actualmente caído en desgracia, en la magnífica finca caribeña de éste. La joven en cuestión, Virginia Roberts, había lanzado esas acusaciones contra el príncipe solicitando que se incorporasen a la causa abierta contra Epstein, solicitud que en días pasados ha sido finalmente rechazada por el Tribunal Federal del Estado de Florida que instruye la causa. Ello ha producido una gran sensación de alivio en el palacio de Buckingham y de liberación en el hijo de la reina Isabel, que días atrás visitaba la planta de la empresa Azkonobel en su primer acto oficial desde que las acusaciones se hicieron públicas, haciendo gala de grandes expresiones de alegría cuando algunos temían que la asociación de su nombre a la empresa pudiera dañar la imagen pública de ésta.

Una compañía asociada a la organización caritativa Outward Bound Trust con la que el príncipe colabora estrechamente y que ya ha conseguido un millón de libras esterlinas para fines asistenciales. Entre tanto, la realeza europea, que acaba de regresar de las brillantes festividades por el 75 aniversario de la reina Margarita de Dinamarca, ya se prepara para la gran boda real del año que será la del príncipe Carlos Felipe de Suecia, ahijado de la reina danesa, con la ex modelo Sofía Hellqvist, que se celebrará en Estocolmo el próximo 13 de junio.

Ricardo Mateos
ricardomateos@extraconfidencial.com