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Una moción parlamentaria pone especial énfasis en averiguar en qué se gasta el dinero que la corona percibe por las riquísimas propiedades de que dispone en todo el país

Las cuentas de Isabel de Inglaterra serán auditadas

Febrero 18, 2013
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Cuando las reinas de España y de Bélgica, la gran duquesa de Luxemburgo, y la princesa de Mónaco preparan sus mantillas blancas como soberanas católicas para la ceremonia de coronación del nuevo Papa, la edad y la crisis no dejan de golpear a las monarquías europeas. Mientras en Holanda pronto veremos a la reina Beatriz ceder el tradicional manto de armiño a su hijo como nuevo rey, en España continuamos en tiempos convulsos, y en Dinamarca la reina Margarita, afectada de una fuerte osteoartritis dorsal, solicita a su hijo el príncipe heredero Federico que sea él quien viaje a Brasil en su lugar. Hasta la tradicionalmente tranquila casa real noruega ha decidido remitir una sonora queja a una de las revistas de mayor tirada del país, Se og Hor, haciendo constar que los miembros de la familia real ya han llegado al límite de su tolerancia por lo que consideran “una intromisión excesiva e indebida” en sus vidas privadas. Como ha afirmado la portavoz del palacio: “La familia real comparte la mayor parte de su vida con el pueblo noruego, y por tanto existe una especial necesidad de que el resto de sus vidas se mantenga privado”.

Y todo ello después de que el mes pasado el citado medio de prensa informase sobre los 100.000 dólares gastados por el príncipe heredero Haakon y su esposa durante una lujosa vacación en el Caribe. Esta no es, sin embargo, la primera querella de la casa real de Noruega con la prensa, pues ya en agosto pasado Haakon y Mette-Marit enviaron una carta abierta al periódico de mayor tirada en el país, criticando fuertemente la afirmación de ese medio sobre los riegos que supone para la seguridad de la pareja real el uso que su hijo Marius hace de las redes sociales.

Unas cuentas muy complejas

Pero si hasta el momento Isabel de Inglaterra se mantenía incólume, ahora ya sabemos que una moción parlamentaria ha solicitado auditar las complejas cuentas de la familia real británica, poniendo un énfasis especial en averiguar en qué se gasta el dinero que la corona percibe por las riquísimas propiedades de que dispone en todo el país. Y es que más allá de la mas que notable fortuna personal de la reina, la corona británica es propietaria desde tiempo inmemorial de la famosa calle Regent Street de Londres, del recinto de las elegantes carreras de Ascot, del gran parque real de Windsor, de 265.000 acres de tierras de labor, y hasta del lecho marino de todo el litoral de Gran Bretaña que se extiende hasta 12 millas náuticas mar adentro.

Un enorme monto de bienes que tienen orígenes muy remotos y por los que la corona percibirá el próximo abril la suma de 36,1 millones de libras esterlinas en rentas, un 16% más que el año pasado. Todo ello al margen de las rentas procedentes del ducado de Cornualles, que van a parar directamente a las arcas del príncipe de Gales, y de las jugosas rentas que la propia reina Isabel percibe de sus tierras del ducado de Lancaster. Así, en tanto solo unas semanas se conocerá la extensión de una investigación promovida por el Public Accounts Committe, que pretende averiguar si el contribuyente recibe de la corona un valor de acuerdo a lo que paga. Si se pondrá especial atención en los costos del tren real y de los aviones al servicio de la familia real, así como en los gastos en ceremonias oficiales y palatinas, en el mantenimiento de los muchos palacios de la corona, y en las sumas que la reina Isabel concede a los numerosos miembros de la familia real. Por otra parte, son de sobras conocidos los pasados abusos del príncipe Andrés, que se vio forzado a abandonar su estatus de representante internacional del comercio británico, cargo en el que recientemente ha conseguido “colocar” finalmente a sus hijas las princesas Beatriz y Eugenia de York. Y son muchos los que protestan por el escaso provecho que la corona saca de las visitas al palacio de Buckingham (abierto al público tan solo en los meses de verano), y por la clausura al público en la que se mantienen los palacios de Sandrigham y Balmoral.

Y mientras las familias reales en ejercicio se enfrentan a estos gruesos problemas, desde Belgrado se anuncia que el próximo 26 de mayo se celebrará un gran funeral de estado en la iglesia de San Jorge de la localidad de Oplenac, para proceder al entierro de los restos del rey Pedro II, que ya reposan allí, y de los de su esposa la reina Alejandra, y su madre la reina María, que serán repatriados a Serbia en los próximos meses.

Ricardo Mateos