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Pese a que el juez Miguel Ángel Torres las retirara del sumario por "intrascendentes", personas muy afines al alcalde pudieron escucharlas

Las conversaciones grabadas entre Gallardón y Corulla, un secreto a voces

Junio 19, 2008

El alcalde de Madrid no podrá impedir que, durante el Congreso del PP, algunos compañeros reproduzcan algunas frases textuales

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No tiene precio, no tiene precio…” Así se refería un destacado dirigente del Partido Popular a la hora de cuantificar el valor de las conversaciones que, por orden judicial, se intervinieron a la abogada Monserrat Corulla, imputada en la Operación Malaya, con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Fue decisión del juez Miguel Ángel Torres, primer instructor del caso, quien decidió, para sorpresa de la UDYCO, retirarlas del sumario, entonces bajo secreto, por considerar Su Señoría que “no aportaban nada al caso” o eran intrascendentes. Lo cierto es que esas cintas acrecientan su valor a medida que pasan los días y al tiempo que la figura de Ruiz Gallardón emerge en el Partido Popular.
Ya antes que la crisis en el partido que lidera Mariano Rajoy surgiera eran muchos de sus correligionarios y correligionarias los que aseguraban desembolsos millonarios por esas conversaciones. De momento, están en el mercado. La relación con Monserrat Corulla le puede pasar factura al edil madrileño mucho antes de los que algunos piensan. Tanto es así que algunos empresarios de comunicación que entonces ejercían de interlocutores de los enemigos/as de Ruiz Gallardón hoy, para sorpresa de unos y de otros, se han aliado con el que se postula sucesor de Mariano Rajoy. Las susodichas cintas han adquirido doble valor tras la reciente sentencia que condena a Federico Jiménez Losantos, director y presentador del programa “La Mañana” en la COPE a indemnizar al alcalde Gallardón con 65.000 euros.
Mucho dicen que el pasado, antes o después, se vuelve actualidad. Nada más cierto. Desde estas páginas ya anticipamos que algunas de las personas más próximas a Ruiz-Gallardón disfrutaron del privilegio de poder escuchar aquellas conversaciones pese a estar, esta vez sí, bajo secreto sumarial y poder justificar que la actitud del alcalde fue intachable en todo lo que se refería a la Operación Malaya. Sorprendente que las más afines al alcalde tengan acceso a la audición y no el resto de los ciudadanos. No es una interpretación, es la versión de los miembros de la Policía Judicial que intervinieron en la instrucción de la Operación Malaya y que sí interpretan que las llamadas entre Corulla y Gallardón pudieran “arrojar alguna luz al caso”. Pues nada. Su gozo en un pozo. Mientras, el Gabinete de Comunicación de la Alcaldía “pasando” información, por ejemplo, a la Cadena SER, en contra de Esperanza Aguirre. Como lo oyen, bueno como lo leen.
Quizás la respuesta a este enigma del privilegio de las escuchas la tenga José Bono, en la actualidad presidente del Congreso de los Diputados. Él también se vio damnificado por el juez Torres: varias fotografías suyas en compañía del supuesto cerebro de la Operación Malaya, Juan Antonio Roca, en plena cacería y ambos muy sonrientes, también se retiraron como prueba. ¿Por qué? Pero siempre queda un rastro. En este caso, filmado. Y si no, al tiempo.