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Pidió que su hermana se quedara con sus hijas

Las cartas de Carla Duval

Noviembre 1, 2010

Sin embargo, según ha podido conocer este periódico, la artista dejó, por escrito, algunas de las peticiones que deberían ser cumplidas tras el adiós definitivo. Entre otras, Carla pidió encarecidamente que su hermana Norma se quedara al cargo de sus dos hijas, menores de edad, con las que también mantuvo una emotiva charla horas antes de su fallecimiento.

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Triste final para una gran mujer. Carla Duval fallecía en la madrugada del pasado sábado a sus cuarenta y seis años de edad. Aquejada de un galopante cáncer de útero, la actriz sufrió un irremediable empeoramiento a finales de la pasada semana. Desde entonces, la familia esperaba el fatal desenlace. No por ello menos doloroso y hasta traumático. Son muchos los deseos, las peticiones y hasta los rezos nocturnos. De hecho, su amiga María Pineda le recomendó un tratamiento en Alemania que a ella, al parecer, le está ayudando a paliar los avances de su enfermedad. No la consiguieron salvar. La luz de Carla se ha apagado para siempre. Ha dejado huérfanas de madre a dos niñas menores de edad y a unjoven de 21 años. Sin embargo, según ha podido conocer este periódico, la artista dejó, por escrito, algunas de las peticiones que deberían ser cumplidas tras el adiós definitivo. Entre otras, Carla pidió encarecidamente que su hermana Norma se quedara al cargo de sus dos hijas, menores de edad, con las que también mantuvo una emotiva charla horas antes de su fallecimiento. Carla remitió una carta, escrita de su puño y letra, a su ex marido con el que no mantenía una buena relación para informarle de cuál sería el futuro de sus pequeñas. Se desconoce si finalmente Santiago aceptará el requerimiento de Carla o, si finalmente, se enzarzará en una batalla legal con la vedette. 

Tanatorio lloroso

Norma Duval, generosa y atenta con todos los que nos acercamos a consolarla hasta el Tanatorio de Tres Cantos, sólo tuvo palabras de amor y cariño hacia su hermana querida: “Ha luchado como una jabata, son estos unos difíciles momentos porque todos la queríamos mucho, era una persona buena que se ha ido demasiado rápido. A pesar de mi dolo, quiero dar las gracias, desde tu tribuna, a todos los medios de comunicación por el cariño que me habéis demostrado y, sobre todo, por la forma en la que habéis tratado la enfermedad de mi hermana. Ella seguro que también os lo agradece”, me dijo muy emocionada rodeada de amigos y familiares que no quisieron perderse tan magnánimo momento. Carla era una mujer tremendamente querida. Admirada e incluso envidiada. Su fuerza de voluntad, la vitalidad que transmitía y, sobre todo, una dadivosidad digna de admirar. Siempre recordaré la ternura que despertaba. Difícil de expresar cuánto bien hizo por sus hijos. Por ese marido que no estuvo a su altura. Por tantos y tantos amigos que ahora lloran su muerte. Todos la querían. Por eso, los que la recuerdan la definen como una persona auténticamente normal. El sepelio, que tuvo lugar a primerísima hora de la mañana del pasado lunes para evitar la manipulación de los restos mortales, transcurrió con emotividad innenarrable. Hasta allí también se acercó Marc Ostarcevich, con quien Duval mantiene una difícil relación después de su separación. Sirva este encuentro para retomar el contacto por el bien de los hijos que tienen en común y que, en los últimos tiempos, también estaban ciertamente alejados de su progenitor. Quien no estuvo en tan importante día fue José Frade. Quién sabe.

Por Saúl Ortiz
saul@extraconfidencial.com