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La Policía ha denunciado sabotajes o declaraciones como "hay que dejar sin línea a medio Madrid"

Las bases del sindicato AST cuestionan la gestión de las cajas de resistencia

Junio 18, 2015

La sede de Telefónica en Madrid, Distrito Telefónica, se llenó la mañana de este pasado miércoles de pasquines en los que se increpaba a dos de los dirigentes del sindicato minoritario Alternativa Sindical de Trabajadores (AST) ante las dudas que, cada vez más, van surgiendo en torno a las llamadas cajas de resistencia

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El detonante surgió el martes, cuando un diario nacional puso por primera vez el dedo en la llaga sobre el asunto, los afiliados y simpatizantes del sindicato han hecho público ya de forma notoria su descontento con los tejemanejes económicos en torno a la gestión del dinero. Las cajas de resistencia son las cuentas en las que cientos de personas han ido metiendo aportaciones económicas, de cualquier importe, para hacer posible la subsistencia de los trabajadores que estaban secundando la huelga de técnicos que comenzó en abril en distintos puntos de España.  

Tras más de dos meses de huelga, en las últimas semanas crecen las dudas sobre la gestión de ese dinero, a medida que los huelguistas y sus familias van viendo crecer sus necesidades y debilitarse los apoyos. Y la sombra de la sospecha se cierne sobre Teresa Rodríguez Celador, liberada sindical en Telefónica, y su compañero sentimental y también dirigente de AST, Álvaro Barreiro, despedido de la misma compañía hace unos años tras una agresión a un empleado de seguridad.

¿Desvió de fondos?

Según fuentes próximas al sindicato, que recogía la prensa, ambos líderes sindicales serían titulares de una cuenta en Bankia hacia la que se desvían periódicamente fondos de las cajas de resistencia.

En los pasquines que el miércoles inundaban el Distrito Telefónica, las bases recordaban a Rodríguez Celador y a Barreiro –convirtiendo cada S del texto en el símbolo del dólar- que “sin supervivencia no hay resistencia” y que por mucho que la lucha sindical les alimente, “no vivimos del aire”.

La sombra del sabotaje

Pero esta no es la única denuncia sobre actitudes de los huelguistas. La misma Policía denunció sabotajes o declaraciones como “hay que dejar sin línea a medio Madrid”. Los intentos de sabotajes han llevado a que se agravaran los problemas en Hospitales o Clínicas e incluso que afecten a la protección contra la Violencia de Género sin que haya crítica por ello.

Todo ello sin olvidar que sólo el año pasado Telefónica posibilitó la contratación de 5.000 técnicos y que ha comprometido con cada una de esas compañías colaboradoras la friolera de 500 millones al año durante los próximos tres.