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Las 100 bajas de cargos políticos del partido liderado por Albert Rivera (Ciudadanos), que buscan su espacio en el panorama político para captar el descontento de los votantes de cara a 2019

Julio 6, 2017

Solo en la Comunidad Valenciana se contabilizan 28 bajas, lo que representa la disidencia de uno de cada diez ediles elegidos por el pueblo del total de 223 concejales obtenidos en 2015.

rivera debate

El transfuguismo es una práctica existente desde el inicio de la propia política. En España, en los últimos años, y probablemente debido al gran revuelo formado en torno a las distintas formaciones que ha convertido el panorama político en un crisol policromático, ha proliferado este movimiento hacia otros partidos o hacia posiciones independientes desde las que seguir realizando el trabajo de representación ciudadana sin estar ligados al signo por el que los políticos fueron escogidos. Uno de los primeros casos en España, y de los más sonados, ocurrió hace ya hoy 31 años. El vicepresidente de la Xunta de Galicia, José Luis Barreiro, por aquel entonces, abandonaba Alianza Popular junto con otros cuatro diputados para crear Coalición Galega, formación que apoyó la moción de censura presentada por el socialista Fernando González Laxe, que acabó significando el derrocamiento de Gerardo Fernández Albor como presidente de Galicia. Pero no hace falta irse tan atrás en el tiempo para recordar casos que calaron hondo en la actualidad política nacional. En 2016, la antropóloga, escritora y política española, María Teresa Giménez Barba dejaba las filas de UPyD como eurodiputada para integrarse en la delegación de Ciudadanos en el Parlamento Europeo. Y es que la formación naranja es todo un clásico como protagonista de estos movimientos políticos aunque, casi siempre, como partido de salida en lugar de destino.

Así se explican las más de 100 bajas que han abandonado al partido Ciudadanos, liderado por Albert Rivera, y a los consistorios en los que se han producido dichos ceses en una posición muy comprometida. Bien sea por iniciativa propia de los ediles o bien por expulsión del partido, el proyecto de Albert Rivera se desangra a marchas forzadas debido al mal endémico del concejal no adscrito. Tanto es así, que el líder de la formación naranja se ha visto obligado a reactivar el Pacto Antitransfuguismo, firmado por todos los partidos políticos el 7 de julio de 1998 y renovado en 2001 y 2006 (cuando Ciudadanos todavía no existía), y que establece que los firmantes del acuerdo se comprometen a impedir que la utilización de tránsfugas cambie, mantenga o constituya la mayoría de Gobierno de las instituciones públicas.

Prohibición tras prohibición para los críticos con Rivera

Y es que este pacto parece la única tabla de salvación que le queda a Ciudadanos tras comprobar que prácticamente ninguno de sus ex integrantes cumple la carta ética que firmaron antes de integrar sus candidaturas con el compromiso de devolver las actas de cargos públicos en estos casos. El secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, expresa la indignación del Grupo de este modo: “Comprendemos que no todo el mundo esté de acuerdo con lo que decide en un momento dado la mayoría de los afiliados y que adopten por ello una postura crítica con el partido. También que esas personas opten por abandonar el partido y que otras prefieran expresar las críticas sin dejar C’s. Lo único que quizás nos guste menos es que haya gente que dice que no está de acuerdo con esas decisiones y que abandona el partido pero se queda con un acta que ganó. Estamos hablando de tránsfugas y esa situación sí creemos que es denunciable. Y lo vamos a denunciar, vamos a intentar trabajar con el resto de partidos para que los tránsfugas no se salgan con la suya”.

Pero no solo la carta ética es la directriz que Ciudadanos ha exigido a sus adláteres. La Secretaría de Organización, en su reglamento de abril de 2017, prohíbe todos aquellos canales internos de comunicación (internet, correo electrónico, mensajería instantánea…) que “busquen denigrar la acción de los órganos de partido o de sus cargos tanto orgánicos como institucionales”. Y añade que la “discrepancia grave con la ideología, principios, o fines del partido, realizada durante actos de propaganda, reuniones públicas o a través de cualquier medio que garantice la publicidad del hecho” será motivo de expulsión. Del mismo modo apunta las normas sobre el uso y funcionamiento de estos canales internos de comunicación que “en ningún caso se podrán considerar o usar como grupos de debate” y deja claro que se utilizarán para “informar y coordinar a los integrantes de los diferentes órganos, fomentando así la comunicación y coordinación de los miembros de cualquier órgano o grupo de trabajo interno del partido”. La mano controladora de Ciudadanos sobre los actos de comunicación más básicos de sus representantes parece que no ha surtido el efecto deseado y ha levantado más ampollas en el ánimo irascible de los díscolos.

Plataformas paralelas a Ciudadanos

Tanta salida de Ciudadanos debe de tener un espacio al que dirigirse. Eso es lo que ha intentado proponer plataformas como Contigo, Ahora o la Unión de Centro Demócrata Independiente (UCDI), proyectos que ya han contado con buena acogida en Andalucía, Baleares, Cataluña, Madrid y Murcia, y ultima su salto a Castilla la Mancha y Castilla y León. Muchas de estas ideas parten de la plataforma Amigos de Ciudadanos de la Comunidad Valenciana ya que es en el Levante español donde se concentran mayores bajas de los ex ediles de Ciudadanos. En el momento actual se contabilizan 28, lo que representa una baja de uno de cada diez ediles elegidos por el pueblo del total de 223 concejales obtenidos en 2015. Estos ámbitos que dan cabida a los políticos salientes de Ciudadanos son definidos por sus creadores como “formaciones políticas de carácter centrista, socio-liberal, progresista y europeísta, que poseen como valores principales la libertad, la igualdad y la justicia”. Lo que pretenden es captar el descontento de los votantes de Ciudadanos que, como los representantes de esta escisión, creen que el partido ha girado descaradamente hacia la derecha convirtiéndose en una marca blanca del PP. El objetivo es obtener estos votos de cara a las próximas Elecciones Autonómicas de 2019.

Doinel Castro