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Todavía no se ha escrito el último capítulo del romance entre la actriz y el jinete

Lara Dibildos deja abierta la puerta a la reconciliación con Alvaro Muñoz Escassi

Noviembre 4, 2007

¡Qué razón tiene el granadino Antonio Espigares cuando, sobre el escenario del Teatro Muñoz Seca, asegura que Lara Dibildos tiene ojos de mujer fatal! La comedia (1934) que escribió Enrique Jardiel Poncela y que ahora dirige Juan José Alonso Millán se representa en Madrid desde el pasado mes de octubre, con la Dibildos como principal protagonista.

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Sin prebendas municipales, subvenciones estatales ni ayudas mendicantes, el empresario Enrique Cornejo ha creado una ceremonia teatral en la que el genio de Jardiel brilla con todo su esplendor. Cincuenta trajes de los años veinte, cuatro telones del afamadísimo dibujante Mingote y un elenco de más de veinticinco personas, entre actores y tramoyistas, hacen de esta producción privada un alarde digno de los mejores tiempos del teatro. Al menos, esa es la firme intención de los que allí trabajan, sobresaliendo la experiencia inigualable de una Rosa Valenty que venció en los juzgados, por tercera vez, al casi retirado Moncho Borrajo. La Valenty es la profesionalidad hecha mujer. Y de eso parece empaparse una Lara Dibildos, a la que todavía le queda grande el papel de mujer despechada. Y eso que hace doce días se volvió a separar de Álvaro Muñoz Escassi.
Larita tiene los ojos vidriosos y el gesto triste. Es una mujer rota, dolida, apesadumbrada y locamente enamorada. Sufre un enganche –hay quien se atrevería a llamarlo obsesión- del que no logra liberarse pese a su aparente insistencia. Cunde en ella una melancolía –inexplicable tras la cornamenta que todavía incomoda- que le obliga a ir en busca de recuerdos conciliadores mientras decolora los numerosos desplantes que le hizo el ya casi célebre montador de yeguas y caballos.
La balanza siempre se inclina en favor de lo positivo. Y si en algún momento tiene dudas, éstas se disipan cuando Escassi roza sus labios en pos del amor. Lara no ha conseguido romper el vínculo sentimental que les une, quizás porque tampoco está por la labor. Junto a Muñoz Escassi su fragilidad se torna entereza, y ella lo valora incansablemente porque le gusta comprobar que es capaz de plantarle cara a los problemas sin necesidad de sentir cómo ruedan las lágrimas por su rostro.
Es la viva estampa de una mujer todavía enamorada y convencida de poder cambiar -acaso moldear- una personalidad (la de Álvaro) que ya está más que consolidada… ¡Ay el amor!

Ni contigo ni sin ti

Así las cosas, no es de extrañar que Lara no haya dado carpetazo definitivo a esta controvertida y apasionada historia de amor: “No puedo pronunciar la palabra definitivo porque realmente suena muy fuerte. Me parece que decir que algo es definitivo, sin matizar nada más, no se debería hacer. Y más en esta historia“, me contestó algo ruborizada al interesarme por sus verdaderos sentimientos. Aguantó el chaparrón, aunque mis preguntas poco o nada tenían de incisivas: “Lo que sí quiero que se sepa es que yo no he dado una entrevista a la revista Hola sobre mi vida amorosa. He tomado la decisión de no hablar demasiado para no volver a repetir los errores del pasado. No me quiero volver a equivocar“.
Auguro pronta reconciliación, sobre todo, porque entre el público de la función del pasado jueves, se hallaban tres amigos de Muñoz Escassi que recogieron las entradas en taquilla alegando que Lara las había puesto a su nombre. Esclarecedor.

Noté algo de tristeza, quizás enfado o dolor, cuando le pregunté acerca de los motivos que les han llevado a distanciarse de nuevo. Pese a que el silencio se apoderó de ella, el gesto de su cara me sirvió de respuesta. Frunció el ceño, mordisqueó sus labios y miró hacia otro lado. Muy al contrario a cuando me contó que su hijo mayor le había ido a ver al teatro: “Disfrutó de la obra y se rió muchísimo. Al pequeño no lo he traído porque sería imposible, pero Fran se lo pasó en grande. Están creciendo muy deprisa“. Ironías del destino, mientras pena su desconsuelo sentimental en brazos de sus más allegados, saborea el éxito profesional sobre las tablas: “Creo que ‘Usted tiene ojos de mujer fatal’ es muy divertida y que está muy bien hecha“. Y entre bambalinas, se le escapan las lágrimas…


Por Saúl Ortiz