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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

Lance Stroll llega a la Fórmula 1 con el estigma de ser piloto de pago porque su padre tiene dinero para comprarse todos los equipos de una tacada

Noviembre 7, 2016
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Es tan real como ineludible: llegar a la Fórmula 1 con dinero no te hace más rápido, pero abre puertas que suelen estar cerradas a cal y canto. Este es el estigma con el que tendrá que luchar el canadiense Lance Stroll, recién presentado como piloto de la escudería Williams. Lance es hijo de Lawrence Stroll, un reseñado empresario canadiense residente en Suiza, accionista de referencia de entre otras la marca Tommy Hillfiger o Michael Kors y clasificado el número 722 de la lista Forbes de ricos del planeta. A Lance le tocó en suertes que su padre fuera un loco de los coches y no sólo es propietario del circuito quebequés de Mont-Tremblant sino que es poseedor de una de las colecciones privadas de Ferraris clásicos más importantes del mundo. Entre otras joyas, tiene uno de los pocos 275 GTB/4 S NART Spider del 67 que existen, y por el que pagó en 2013 durante una subasta casi 22 millones de euros.

A nadie escapa que a los niños ricos los Reyes Magos los quieren más, y al hijo del empresario su padre no le regaló un utilitario en su 18 cumpleaños, sino un asiento en el Williams FW39 con el que será piloto titular en la temporada 2017. En su nuevo equipo han tenido que esperar a que sea mayor de edad para realizar el anuncio y así evitar en un conflicto legal puesto que la marca de bebidas alcohólicas Martini es uno de sus principales patrocinadores. El día 3 de noviembre, justo cinco días después de su cumplir los dieciocho, Stroll junior fue presentando como heredero del asiento que deje libre al final de esta temporada Felipe Massa. Según medios alemanes esta jugada ha sido convenientemente engrasada por una cifra que ronda los entre setenta y ochenta millones de euros en base a aportaciones patrocinadoras a la escudería de Grove. Nunca antes ningún piloto había aterrizado con una cantidad tan masiva a equipo alguno, y es una cifra con la que podría adquirir un equipo entero.

“Hijo de papá”

Muchos apuntan con el dedo acusador al chico de ser un ‘hijo de papá’ y de llegar a la más alta categoría más por su aporte financiero que por méritos propios. Pilotos como Ayrton Senna, Fernando Alonso, Lewis Hamilton o Max Verstappen aparecen dos, o puede que con suerte tres en toda una década y pocos piensan que éste sea uno de ellos. Hombres destinados no a correr o rellenar parrillas, sino directamente asociados con las victorias desde sus primeros pasos, y que suelen dejar pruebas de su calidad antes de llegar a la más alta categoría. Raikkonen o Verstappen se ahorraron tiempo y dinero al saltar de los escalones intermedios de las categorías inferiores sin la experiencia necesaria, pero demostraron que no la necesitaban; algo muy poco frecuente. Los aprendices que llegan sin las lecciones aprendidas tienden a ser devorados por la manada, y esto es algo hacia lo que apuntan que pueda ocurrir al joven Stroll al no visitar GP3, Fórmula V8 o GP2, lo que hubiera retrasado su debut en F1 pero hubiera ayudado a su desarrollo y aprendizaje. El año que viene cambia de arriba a abajo la normativa de la Fórmula 1 y nadie espera que sea capaz de superar, ni siquiera puntualmente a su compañero de equipo el finés Valtteri Bottas, a pesar del cartel de ganador del canadiense. Ciertamente su carrera está trufada de victorias, pero hay truco: han sido logradas en categorías donde el aporte económico puede marcar diferencias, y si ciertamente el chico es genuinamente rápido, tampoco es mentira que por ejemplo este año en la FIA F3 su equipo estuviera sobrefinanciado hasta el punto de reventar el mercado. Una escudería de las que atienden a esta categoría suele quedar contenta con unos 750.000 euros de presupuesto. En los mentideros del paddock se haba de que Stroll padre aportó alrededor del millón para que a su hijo no le faltase de nada. Sólo en desarrollar un tercer amortiguador que le diese una ventaja extra Prema, su formación, gastó más de 60.000 euros. Debido a la especial relación del padre del corredor con la marca del cavallino rampante, su vástago estuvo incluido dentro de la prestigiosa Ferrari Driver Academy durante cinco años. Se sabe que a pesar de usar un impersonal casco negro, era el misterioso piloto de los Williams de 2014 que rodaron a principios del otoño en Monza, una rareza absolutamente impropia de ningún piloto no en vano se estima que unos tests de este tipo pueden salir por más de 400.000 euros a cambio de un par de jornadas.

¿Dónde está el talento?

Criticar al que ni siquiera se ha subido aún a un coche es aventurado. Agradables sorpresas como la de Max Verstappen prueban que a veces el talento se encuentra cubierto por múltiples capas y sólo se dejan ver cuando se les aportan las circunstancias favorables para que funcionen. Williams lleva trabajando en el monoplaza de 2017 desde finales de 2015, y fueron unos de los primeros equipos en comenzar a desarrollarlo. Esta inyección dineraria de los Stroll, más la aparición de los primeros beneficios netos para la formación de Grove en años, puede indicar que su coche sea el acertado o para liderar el grupo de los-no-grandes o retornar a ese exclusivo club a pesar de disponer de aproximadamente un 60% del presupuesto de los de más arriba. En todo caso no estarán en la zona de que se les exijan resultados contundentes y puede ser un entorno deportivo en el que Stroll pueda crecer durante sus dos primeros años en la Fórmula 1. En cualquier caso y haga lo que haga siempre estará marcado por el estigma de piloto-de-pago. La mejor forma que tiene de arrancarse esa etiqueta es la de hablar sobre el asfalto, así que su primer obstáculo es su propio compañero de equipo, Valtteri Bottas, que mira hacia arriba y no hacia abajo. En la pista y subido a un coche, Stroll no podrá contar con el dinero de su padre, y estará sólo. Como todos.

José M. Zapico

@VirutasF1