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Elena Ochoa y Norman Foster, trece años de matrimonio

“Lady” Elena Foster, del boom televisivo al castillo en Suiza

Noviembre 9, 2009

Como ya adelantó Extraconfidencial.com la semana pasada, a lo largo de las próximas ediciones, les iremos desgranando los más sonados matrimonios que han llenado cientos de páginas de revistas del corazón, crónicas sociales e incluso periódicos económicos.

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Los casos narrados en el libro Matrimonios S.A. constituyen, en palabras del conocido filósofo y profesor Gustavo Bueno, “enlaces covalentes”, es decir, lo que en nuestros días se bautizaría como que entre ellos existe «química». Todos estos conocidos personajes mantienen su propia “personalidad» y la refuerzan gracias al enlace matrimonial, que normalmente se establece con gran publicidad mediante ceremonias nupciales resonantes, tanto por la categoría de los invitados como por la cuantía de la energía que fue preciso aportar a la “reacción” medida en millones de euros. Sin perjuicio de su ególatra apariencia social, debida a sus yates, aviones privados, mansiones espectaculares, fincas, fiestas de elegancia indiscutible, son también personas activas en sus empresas, funciones públicas, actividades culturales e, incluso, alguno es “adicto al trabajo”.

Psicóloga y editora española. Su popularidad la alcanzó trabajando para los medios de comunicación, sobre todo, para la televisión, donde fue conocida como “la doctora del sexo”. Desde 1990 y por cuatro años, trabajó en medios de comunicación destacándose en el programa Hablemos de sexo, que dirigió Narciso Ibáñez Serrador.

Todo ello lo logró con una gran trayectoria académica. Desde 1980 hasta 1999 fue profesora titular de Psicopatología en la Universidad Complutense de Madrid. Entre 1984 y 1986 realizó trabajos de investigación en esquizofrenia en la Universidad de Los Ángeles (California) y en la Universidad de Chicago. De 1992 a 1993 se centró en el estudio de alzheimer en la Universidad de Cambridge, y entre 1999 y 2000 fue profesora emérita del King´s College de Londres.

Pero el gran pelotazo lo dio en 1996 al casarse con el famoso arquitecto británico Sir Norman Foster, poseedor de una fortuna superior a los 500 millones de euros y de un título que adquirió por matrimonio ella: Lady Elena Foster.

Dicho matrimonio cambió por entero su trayectoria vital y profesional. Hasta conocer a Foster, no se permitía los lujos de viajar por el mundo en un jet privado, irse a Japón ex profeso en busca de documentos para uno de sus exclusivos libros de artistas o alquilar uno de los más importantes museos de Londres para ofrecer el baile con el que festejar su boda. Y ni siquiera ir engalanada, como cual princesa, a las carreras de Ascot donde se reúne toda la high society londinense.

Pero otro gran cambio es el producido en sus lujosas residencias, propias de un afamado arquitecto como es Norman Foster. Así, ha pasado a tener una mansión en la Costa Azul francesa, irse a esquiar a Saint Moritz, donde también tiene una casa o vivir definitivamente en Suiza en el majestuoso Castillo de Vincy, del siglo XVIII, donde se ha llevado el grueso de su colección de obras de arte, y que fue adquirido en el año 2007 por 38 millones de euros.