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Alegó incapacidad psíquica y física de la propietaria

La Xunta de Pérez Touriño arrebató un inmueble a una anciana sobre el que construyó un edificio de viviendas

Diciembre 7, 2009

Fue ingresada sin contactar con sus parientes cercanos

Al juicio asistió, en calidad de testigo, un magistrado de la Audiencia Provincial de La Coruña sin autorización del TSJ

El coste de las nuevas escrituras fue cargado directamente a la cuenta de ahorro de la afectada


Fue y es una auténtica pesadilla. Ningún ciudadano español desearía padecer el sufrimiento que atraviesa esta gallega gracias a la prepotencia de la Xunta de Galicia gobernada entonces por el socialista Emilio Pérez Touriño. Mercedes Rodríguez Mouriz fue declarada como incapacitada en una sentencia judicial el veintitrés de marzo de 2003 por la Fundación Galega para la Tutela de Adultos, en la que se declaró que “ la incapacidad parcial de Doña Mercedes Rodríguez Mouriz, para realizar cualquier acto que conlleve disposición o administración de sus bienes, así como los relativos a gobernar aspectos vitales de su propia persona, no así para aquéllas otras decisiones cotidianas que por su entidad no afecten a su bienestar personal, con privación expresa al derecho de sufragio”.

Todo comenzó el 14 de Octubre de 2002. Ese día, el Juzgado de Instrucción número 1 de Villagarcía de Arosa, dictaminaba que Mercedes Rodríguez fuese trasladada para ser reconocida a la Casa del Mar, por orden del Jefe de la Comisaría, según consta en documento al que ha tenido acceso extraconfidencial.com. El médico psiquiatra y coordinador de la Unidad de Salud Mental de Salnés indicó que “en mi opinión, su situación actual deteriora de forma notable su capacidad de percibir y afrontar, con riesgo significativo para su vida”.

Internada por decreto

Un día después el fiscal de la Audiencia Provincial de Pontevedra firmaba un decreto, ni más ni menos que un decreto, por el que “a la vista del atestado de la Comisaría de Villagarcía de Arosa, se procede a la apertura de diligencias informativas civiles de incapacidad” y requería a las autoridades a la localización de  los parientes más próximos a Mercedes Rodríguez, así como detalles de sus domicilios con sus respectivos. En un oficio posterior, solicitaba que “sea reconocida por el Médico Forense que corresponda al Juzgado”.

Sin más gestiones, sin localizar a los parientes más cercanos y sin reconocimiento especial del Forense, Mercedes Rodríguez fue ingresada dos días más tarde, el 17 de octubre de ese mismo año, en el Sanatorio Nuestra Señora de la Merced de Pontevedra. Hasta aquí la primera fase del expolio sufrido por Mercedes Rodríguez Mouriz.

Actuaciones anómalas

Diligencias policiales y judiciales totalmente anómalas, han llevado a una mujer, que actualmente se encuentra acogida por su familia en perfectas condiciones físicas y psíquicas, a contemplar impotente como por el camino ha desaparecido una vivienda de su propiedad en pleno corazón de Villagarcía de Arosa sobre cuya parcela se alza ahora un edificio de cuatro plantas con los inmuebles vendidos a terceras personas. Y no sólo eso: sus cuentas corrientes expoliadas, con reintegros efectivos de desorbitadas cantidades y en fechas de dudosa necesidad, concretamente en días prevacacionales.

Fuentes de absoluta solvencia consultadas por este periódico han detectado las siguientes irregularidades en este diabólico proceso. La primera se centra en el Auto de traslado de Mercedes Rodríguez a un reconocimiento en la Casa del Mar “por orden del Jefe de la Comisaría”. “Hasta ahora, las órdenes contra la libertad personal sólo pueden ser dictadas por las autoridades judiciales y con base y fundamentos para ello”, aseguran desde círculos policiales. La segunda, el internamiento en un centro psiquiátrico sin previa revisión de los médicos forenses. La tercera, y más increíble y rocambolesca si cabe, la no localización de parientes o familiares cercanos que pudiesen hacerse cargo de ella.

Con los sobrinos “desaparecidos”

Ahora, seis años más tarde, Mercedes Rodríguez Mouriz convive con los sobrinos que nunca fueron informados de las medidas adoptadas y por supuesto de la desaparición bajo la tutela de la Xunta Gallega de las propiedades de Mercedes.

Como prueba del expolio y el maltrato sufrido en sus bienes y posesiones por Mercedes Rodríguez, extraconfidencial.com les adjunta un documento inédito manuscrito por ella misma de cuatro folios, dónde se relata con exactitud las propiedades personales expoliadas y ahora en paradero desconocido.


Aún así, el Juzgado número 4 de Santiago de Compostela, ha dictado una primera sentencia dónde exime a la Xunta de Galicia de responsabilidades y de la devolución de sus bienes. La jueza indica en su auto que “fue Doña Mercedes Mouriz quién vendió la propiedad y debe reclamar al constructor”

Sentencia controvertida

La sentencia que ha sido recurrida, no tiene desperdicio, entre otras perlas no reconoce en absoluto la documentación aportada por la propia afectada y ni tan siquiera que por parte de la Xunta se realizaron nuevas escrituras, al no verificar que ya existían y le fueron cargados los gastos, 4.000 euros, en la cartilla de ahorros de Mercedes.

El capitulo más chocante de ésta historia es el que determina que en el banquillo judicial tan solo estaba sentada la señora Mouriz y los responsables de la Xunta y Funga lo hicieron como testigos. ¡Anda que iban a declarar contra ellos mismos!

Testigos insólitos

Y lo peor: como testigo estrella y citado en la propia Xunta de Galicia el juez Vázquez Tain, más conocido como el Garzón gallego por los alijos de droga incautados mientras estaba con destino en Villagarcía de Arosa. Su declaración: “La vi tan mal que tuve que invitarle a un café calentito”.

En los años que llevamos atendiendo información judicial, es la primera vez que a un juicio de reclamación civil acude un magistrado de una Audiencia provincial en calidad de testigo y no habiendo sido citado en el Tribunal Superior de Justicia. Todo ello nos hace pensar que la señora Mercedes Mouriz no podrá recuperar sus propiedades hasta tanto no se pronuncie el Tribunal Supremo. En Galicia todo parece atado y bien atado.

Cristóbal Toro