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Amante de las dos ruedas desde pequeña, recorre los cinco continentes y colabora con proyectos solidarios

La vuelta al mundo en moto de Alicia Sornosa

Septiembre 10, 2013

Alicia Sornosa es una madrileña de 39 años cuya profesión, periodista especializada en motor, la ha llevado a dar la vuelta al mundo en moto y convertirse así en la primera mujer española, hispanohablante y europea en hacerlo. Con 76.000 km a sus espaldas y preparada para empezar de nuevo otra vuelta al mundo, Alicia es pura sonrisa y todo corazón.

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P.- ¿Cuándo te subes por primera vez a una moto?

R.- Desde pequeña, siempre he tenido vespino, después una scooter, y en 2006 me saqué el carnet de moto para poder coger una de 250 CC que tenía mi padre pero que no usaba. En 2009 me compré la moto con la que he dado la vuelta al mundo, una BMW F 650 GS, de trail.

P.- ¿Por qué y cómo decides embarcarte en esta locura?

R.- Me ofrecieron trabajar llevando la comunicación, filmando, editando y haciendo las fotos para una persona que iba a hacer una ruta para escribir un libro y como tenía poco trabajo, -al ser freelance, somos los primeros a los que nos echan de los trabajos-, no tenía pareja, vivía de alquiler con una amiga y no sabía que iba a hacer para ganarme la vida, se aliaron los astros y decidí largarme. Necesitaba 36.000€ y salí con sólo 18.000€. Le engañé, le dije que tenía el dinero pero no era así y pensé: Dios proveerá por el camino y, efectivamente, encontré más trabajos que me ayudaron a conseguir el dinero.

P.- ¿Se puede decir que has pasado de vivir del periodismo a vivir de tu moto?

R.- Podríamos decir que ahora vivo de las dos cosas. Tengo un proyecto muy bonito para televisión que se llama “Share the Road”, una serie documental de un viaje alrededor del mundo bajo los ojos y la mirada de una mujer. Vamos a ir de la mano de una ONG para llegar a determinados sitios y transmitir a la gente lo que pasa realmente en el resto del mundo. Estamos envenenados por las guerras, EEUU, Siria, etc, y el mundo es mucho más grande y hay muchas más cosas. Creo que hay mucha gente buena y quiero que el resto del mundo lo vea. En cada sitio compartiré la vida diaria y real con una mujer, ya que las mujeres son los pilares de la mayoría de las sociedades; ellas cuidan a los hombres, a los niños, se encargan del hogar y son la base de las familias. Esto, unido a la aventura encima de la moto y a la superación, es la combinación perfecta. El título lo dice todo: “comparte la carretera” y vamos a compartir todo lo que nos pase en el camino.

P.- ¿Has tenido problemas durante tu vuelta al mundo por ser mujer?

R.- Para mí ha sido más una ventaja que un inconveniente. Me ha parecido desagradable que en lugares como Egipto no haya mujeres por la calle, las pocas que hay van tapadas hasta las cejas y el trato que he recibido de los hombres allí ha sido poco cortés, no me han tratado bien. Sin embargo, en otros países musulmanes como Sudán, las mujeres tienen más libertad. Nos dicen que no podemos hacer este tipo de cosas, como viajar solas, por ser mujer. Te meten miedo pero en realidad se nos abren más puertas que a los hombres; no es lo mismo atender a una chica cansada y llena de polvo, que a un hombre barbudo y sucio que da más miedo que otra cosa. Nosotras damos ternura y ellos dan desconfianza y miedo. Siempre hay alguien que nos tiende una mano y nos quiere ayudar.

P.- ¿Has tenido accidentes durante el viaje?

R.- Soy muy prudente y voy despacio pero alguno ha habido. Me caí en la subida de un puerto en India, pero no fue grave. El más importante fue en San Pedro de Atacama (Chile), en el desierto. Me despisté y cometí todos los errores que no hay que cometer: confiarte, perder la atención e ir cansada. Se me cayó la moto encima, en la arena, se me aplastó el pie izquierdo con la moto y me rompí cuatro huesos. Estuve veinte días sin poder ponerme las botas y salir. Me vino bien para parar y reflexionar sobre el viaje, lo que había hecho hasta el momento y hasta donde pretendía llegar. No hay mal que por bien no venga.

P.- ¿Cómo conseguiste el dinero para realizar el viaje?

R.- He tenido mucha suerte y buenos amigos que confiaron en mí. Primero conseguí algo de dinero a través de las empresas de estos amigos. Por el camino mucha gente me abrió las puertas de sus casas para darme de comer y alojarme, lo que me permitió ahorrarme el dinero de hostales o campings. A partir de USA comencé a trabajar para twenergy.com, una web de medio ambiente y ecología con reportajes de temas como huertos urbanos en el Polo Norte, el agua en Sudán, casas auto sostenibles en Argentina o la energía en Chile. Y por último, he dado charlas en algunas BMW de diferentes países, sobre mi ruta, la mujer y las motos, seguridad vial, superación… Infinidad de temas en los que se puede enfocar el viaje.

P.- Supongo que es necesaria una buena preparación física para aguantar tanto tiempo subida en una moto.

R.- Empecé a ponerme en forma tres meses antes. Soy deportista pero no constante. No me levanto todos los días para correr. Ahora me estoy preparando otra vez con los amigos de Fonkyfeed, con un entrenador personal, para empezar la siguiente vuelta al mundo para TV.

P.- ¿Cuánto dura cada una de tus etapas?

R.- Depende de las carreteras. En EEUU puedes estar cinco horas, con sus correspondientes paradas, –¡que no hay que hacer locuras!-, y haces 800km. Te aburres muchísimo. Pero en otros países como India, en ocho horas te haces sólo 300km. Depende del tráfico y la carretera. Me gusta levantarme pronto, trabajar un poco y a las 8h estar ya encima de la moto. Me gusta llegar de día a los sitios porque mi madre siempre me dice “Alicia, los malos están de noche. Recógete pronto y madruga que la mala gente duerme hasta bien entrada la mañana”. A las 17h o 18h normalmente ya estoy buscando dónde dormir. Casi siempre en mi tienda de campaña y alguna vez en hostales.

P.- ¿Qué es lo más importante que te ha aportado el viaje?

R.- Me di cuenta de que podía hacer también cosas humanitarias. A través de una asociación motorista subastamos un casco donado por BMW España y sacamos dinero para llevar regalos a unos niños peruanos de un orfanato. En Guadalajara (Méjico) me pidieron que visitara un hospital de niños con cáncer y al menos, durante unas horas, conseguí que se olvidaran de su enfermedad, no sólo ellos, también sus padres. Visité albergues de niños que trabajan en la calle, casas de acogida, colegios de zonas muy deprimidas, etc. He recibido muchísimo de la gente durante todo el viaje. Me han abierto las puertas de sus casas, tanto pobres como ricos. He estado tanto en un loft de lujo en Melbourne como en un choza de adobe en Etiopía. Por eso creo que también era muy importante dar algo a cambio.

P.- ¿El mejor y el peor sitio que has visitado?

R.- El peor sitio para mí ha sido Egipto; he visto mucha basura, es muy radical, es un sitio donde no ves niños ni mujeres por las calles y eso no me gusta, tiene algo raro. Elegir el mejor sitio es muy complicado. Ves una puesta de sol que te parece la más bonita pero al cabo de una semana ves otra que supera la anterior. Cada sitio tiene su gracia. Sudán es un país desértico, pero estar en medio del desierto viendo pasar camellos salvajes te deja con la boca abierta o simplemente acercarte a una parada de carretera donde hay tinajas para dar agua a la gente. Todo tiene su encanto. La Patagonia me pareció impresionante, también los glaciares de Canadá, la vegetación y los animales allí son impresionantes. Lo que más aburrido me pareció fue EEUU. Es muy artificial porque te dicen cómo hacer todo, es todo demasiado enlatado y le quita esencia a la aventura. Aún así tiene sitios increíbles.

P.- Por último, Alicia, si tuvieras que elegir un sitio que no fuera España para vivir, ¿cuál sería?

R.- Sudamérica sin duda. Es como África pero en español, la gente es una pasada y hay lugares espectaculares. En Puerto Rico, por ejemplo, agradecen a los españoles que les hayamos conquistado y no los ingleses porque si no serían igual de sosos que sus hermanos americanos y no “tendríamos la riqueza gastronómica y la alegría de vivir que tenemos gracias a que nos conquistaron los españoles”, me decían.

Australia también me encantó. Es un país muy moderno y ordenado pero con un toque deportivo y apego a la naturaleza que me encanta.

 
Rosana Güiza Alcaide