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La versión rosa del escándalo de los Cursos de Formación: Paz Padilla intenta superar sus escándalos personales y los de su marido, Antonio Juan Vidal Agarrado, salpicado por supuestas irregularidades administrativas

Enero 26, 2017
paz padilla

Se supone que la agenda política de en Andalucía 2017 estará marcada en parte por el Juicio de los ERE´s, que podría tener lugar este próximo otoño, tras haber arrancado el proceso hace seis años, cuando la Magistrada Mercedes Alaya decidió abrir diligencias penales. Otro caso de corrupción en Andalucía, el de los Cursos de Formación en Cádiz, salpicó directamente a Paz Padilla. Y es que su entonces novio, y desde octubre marido, Antonio Juan Vidal Agarrado, fue imputado por malversación de fondos por su etapa como jefe de servicio de Formación en la capital gaditana.

Paz intenta olvidar este tema judicial unos días antes de tomarse unas vacaciones tras protagonizar peleas en directo contra compañeros de Sálvame. En las últimas semanas las críticas se han agravado contra ella por su demostrada falta de cultura, por su fama de problemática en los pasillos y por haber declarado supuestamente a Jesús Mariñas que se encontraba “harta”. No sabemos si Paz aprovechará los días de descanso para compartirlos con Antonio Juan Vidal Agarrado, acusado de cometer irregularidades, prevaricación y malversación de fondos hasta el pasado mes de junio. Y es que hace seis meses la Jueza María Núñez Bolañoz archivaba el caso de los Cursos de Formación financiados por la Junta de Andalucía.

Eso sí, la imagen no se le limpió al novio de Paz Padilla tras el archivo de esta pieza judicial. Porque Núñez Bolañoz señaló que se cometieron irregularidades de tipo administrativo bajo su dirección. Recuerden que la gaditana se había enfadado en público por las informaciones surgidas en este caso: “Juan no es un ladrón, es solo un funcionario. Me está sentando fatal cómo se están dando las informaciones. Toda la información que estoy leyendo me parece una pasada, estoy indignada”.

Kiko Rivera, enemigo público del programa, señalaba con mala baba cuando estalló el caso: “Y pregunto, ¿por qué ahora no habláis de esto?”. Eso sí, Paz, con su particular humor, no se cortaba a la hora de hacer bromas sobre líos con Hacienda y demás . Sobre lo que no habla es sobre su novio, ya que tal y como publicó Jesús Mariñas en la crónica de su boda, Paz guardó silencio sobre la misma por la mala reputación de su pareja tras el citado escándalo.

Paz saca pecho sobre su familia

A la vez que guarda voto de silencio sobre su pareja, Paz habla y mucho sobre sus familiares más directos. Y es que en 2014 Paz Padilla reconocía que tenía gran afecto por Kiko Hernández ya que éste le había conseguido trabajo a su hermana en un Bingo del que el colaborador de Sálvame hace publicidad subliminal de manera recurrente: “Hoy lo voy a decir, acudí a Kiko para que ayudase a mi hermana y le consiguió trabajo”. Fue entonces cuando la humorista gaditana mostró en las Redes Sociales una fotografía suya con su hermana Soledad, maquilladora de Mediaset. Como ven, algunos no tienen problemas a la hora de encontrar trabajo pese al problema del paro en este país.

Y hablando de paro, Paz habla de su familia, pero calla sobre su marido, el ex imputado Juan Vidal, que tuvo que declarar en marzo del año pasado ante el Parlamento andaluz por estar imputado en el fraude de los Cursos de Formación para arados, señalando en la Cámara andaluza que la auditoría interna no les daba “mucha tranquilidad” pero que “siguieron el procedimiento legal y establecido”.

Y le gustan las cámaras

No parece incómoda la humorista en su nuevo papel de personaje del corazón. Y es que Paz tiene una gran presencia en las Redes Sociales, en las que, por ejemplo, colgó hace unos meses una fotografía donde se la veía en topless, pero de espaldas a la cámara. Y tampoco parece estar molesta por haber protagonizado varias portadas del papel couché, la mayoría disfrutando de sus días libres en la playa con bikini al lado de su polémica pareja: Antonio Juan Vidal Agarrado.

Jorge Higueras