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Le sutrajeron joyas y enseres domésticos de relativa importancia, pero ningún documento trascendental para el juicio sobre blanqueo de capitales que se celebra en Málaga

La verdad del robo al chalé de Isabel Pantoja

Octubre 8, 2012
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La mansión que la tonadillera Isabel Pantoja posee en la elitista urbanización madrileña de La Moraleja fue asaltada en la madrugada del miércoles 3 al jueves 4 de octubre por unos delincuentes comunes que entraron en el citado chalé por la puerta trasera de la piscina y que a su vez asaltaron otras propiedades también ubicadas en esta conocida urbanización del norte de la capital de España. Según fuentes directas de la investigación, consultadas por extraconfidencial.com, los ladrones se llevaron del chalé de Isabel Pantoja algunas joyas, enseres domésticos y algún mobiliario de relativa importancia, pero en ningún caso documento alguno trascendental para el juicio sobre blanqueo de capitales que se está celebrando en la Audiencia Provincial de Málaga y donde la cantante está imputada. Entre lo sustraído no hay ningún documento de importancia, “precisamente porque no se encuentran allí”, precisan estas mismas fuentes, y a pesar de lo que algún medio televisivo ha querido insinuar, llegando incluso a comentar, sin reparo alguno, que el atraco podría haberse realizado por encargo.
 
Documentación ya aportada al juzgado
 
Los documentos de Isabel Pantoja referidos a la justificación de sus ingresos durante el periodo que estuvo junto a Julián Muñoz y cuyos movimientos han sido investigados por la Udyco ya fueron aportados al Juzgado en un escrito de defensa muy voluminoso, y sus originales se encuentran bien resguardados en una caja fuerte, así como las principales joyas que posee la tonadillera que están guardadas en una caja fuerte de una entidad bancaria. La urbanización de La Moraleja es conocida por su alto nivel, ya que allí viven numerosos famosos y empresarios. Se caracteriza por chalés que cuentan con grandes parcelas de terreno y por tener una importante vigilancia privada. Además, generalmente las propias viviendas disponen de otros medios antirrobo, como alarmas y detectores de presencia.
 
Sin embargo, la casa de Isabel Pantoja se encontraba deshabitada desde ya hacia varios días, al trasladarse la cantante hasta su finca de “La Cantora” con el fin de estar aislada de la presión de los paparazzi y estar a su vez más cerca de la ciudad de Málaga, donde se celebra el juicio por el presunto blanqueo de capitales. La finca “La Cantora” está situada entre las localidades de Barbate y Medina Sidonia, en Cádiz, y es herencia de su malogrado esposo, el torero Francisco Rivera, Paquirri. Fuentes del caso, indican que los ladrones conocían cuál era la situación actual de la vivienda de Isabel Pantoja y que está se encontraba deshabitada, por lo que les era fácil penetrar aprovechando su ausencia y moverse por la casa sin presión alguna. 
Pero en ningún caso, vuelven a precisar las fuentes del caso, buscaban documento alguno; sí, en cambio, joyas y dinero. La preocupación de Isabel Pantoja fue manifiesta al enterarse del robo, pero no pasó a mayores, ya que ni siquiera regresó a Madrid a valorar los daños causados en el robo a su propiedad, sino que mandó hasta La Moraleja a su abogada, Graciela Otondo, y a su hermano Agustín Pantoja, su mano derecha y quién se ha hecho definitivamente con las riendas de todos los negocios familiares y artísticos, apartando incluso de éstos a la manager de su hermana durante los últimos veinte años, Maria Navarro
Retirada en “La Cantora”
Con su retirada a la finca “La Cantora”, Pantoja quiere cultivar un perfil más bajo, aislada de todo – sus nervios son manifiestos incluso en su débil estado físico- y proteger a su familia. La cantante está a punto de ser abuela en el mes de noviembre, gracias a la relación de su hijo Kiko Rivera con la sevillana Jessica Bueno. Además su retirada de Madrid hacia Cádiz se debe también a que la tonadillera ha enviado a su hija Maria Isabel, más conocida como Chabelita, a punto de cumplir 17 años, a un internado elitista en Jerez de la Frontera, en la misma provincia de Cádiz. Quiere apartarla de los caprichos e indicios malignos juveniles que la niña ya apuntaba: pasarelas de moda, creación de un conjunto musical, sus devaneos con un joven de mayor edad, etc… todo con el fin de centrarla más en los estudios y que no ocurra lo mismo que con su hijo mayor Francisco, más dedicado a la vida callejera, quizás por sus continuadas ausencias. Por eso Pantoja, dicen fuentes cercanas a ella, se ha trasladado por ahora a Cádiz no sólo por el juicio Malaya sino para estar más cerca de su hija y de su próximo nieto. 
Continúa el juicio
Sin embargo, su cita más cercana será de nuevo la vista oral del caso de blanqueo de capitales que se celebrará el próximo jueves 11 de octubre, y seguirá el lunes 15 y el martes 16. Estos días declararán Maite Zaldívar, la ex mujer de Julián Muñoz, y su hermano Jesús Zaldívar, el presunto testaferro de la trama. Será después de tomar declaración a todos los otros imputados, cuando Isabel Pantoja declare, con la ventaja añadida de saber lo que han dicho los demás y a la única espera de lo que declaren los testigos aportados por las defensas. Precisamente, la Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Málaga ha accedido a la declaración como testigo del presunto cerebro de la trama de corrupción del caso Malaya, Juan Antonio Roca. Fue el letrado de Julián Muñoz, Miguel Criado, quien solicitó, entre otras pruebas, que Roca declarará en relación con unos documentos en los que se alude a gastos de 1,9 millones de pesetas en 1998 por una cacería en Ávila, señalando que “dichas cantidades fueron pagadas por el señor Roca si bien el ingreso en banco lo realizó Julián Muñoz”. También se le interrogará a Roca en relación a “las gratificaciones” que supuestamente recibía Muñoz procedentes de la sociedad municipal marbellí Planeamiento 2000, de la que él era gerente. Como se aprecia todavía queda mucho por debatir y justificar.
 
Juan Luis Galiacho