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El vacío legal de la normativa española permite hacer negocio con los más débiles

La usura encubierta de los minicréditos: hasta un 6.434% de interés por préstamos a devolver, en la mayoría de los casos, en 30 días

Septiembre 8, 2014

En el caso más extremo, si “colocan” 300 euros al mes a 12 clientes de forma consecutiva, logran alcanzar un beneficio de 1.500 euros; es decir, multiplican por 5 la cantidad invertida, manteniendo sus 300 euros de capital inicial
En su comercialización utilizan una estrategias muy agresivas, desde ofrecer la primera operación sin coste hasta la publicidad enfocada en los más mayores y en el público más joven
En España los créditos entre particulares están permitidos y la normativa actual vigente, la Ley de Represión de la Usura, data de 1908, y deja a la potestad de los Tribunales si ha existido una práctica ilegal


La crisis económica ha cambiado muchos aspectos. Uno de ellos, es la caída en la concesión de financiación que ha llevado a que muchos de productos sean sustituidos por otros. Antes del 2007, si ponía la televisión, especialmente en el horario matinal, podía observar todo un bombardeo de préstamos de concesión rápida, con eslóganes en apariencia tan atractivos como “hasta 3.000 euros en 24 horas”, que escondían productos muy caros, con tipos de interés del alrededor del 25%. Después de estos años, sólo ha resistido una de las entidades que prestaba este tipo de productos, Cofidis, y el hueco que han dejado muchas entidades ha sido cubierto por un producto mucho más peligroso, el minicrédito.

De los 3.000 euros como cantidad máxima prestada, se ha pasado a unos 300 euros, 600 o incluso algo más en algunos casos para los clientes habituales y, de devolverlo en un plazo de 4 años, se ha reducido, en la mayoría de los casos, en 30 días. En definitiva, hemos pasado de comercializar productos para pagar “caprichos” como viajes, televisiones o reformas en el hogar a que otros que cubren necesidades urgentes para los que más lo necesiten, lucrándose de los problemas económicos de miles de familias.

Usura que se aprovecha de un vacío legal

La estrategia no puede ser más agresiva. Es más, algunas entidades ofrecen el primer préstamo gratis; es decir, tan sólo tienen que devolver la cantidad recibida o una pequeña comisión (es el caso de Wonga, que ahora cobra 5 euros por el primer préstamo). Muchos de los anuncios además son, como mínimo, criticables dirigidos a público muy sensible, desde gente mayor a los más jóvenes: “¿No has cobrado tu nómina y quieres ir a un concierto? Aquí tienes tu dinero fácil”. Pero ninguno de ellos especifica que supone pagar unos 30 euros de media de gastos por cada 100 euros por adelantar este dinero un mes, un coste que incluso es mucho más elevado en muchos casos.

Los minicréditos se aprovechan de un vacío legal para realizar un negocio muy rentable. En España, en primer lugar, sí está permitido el préstamo entre particulares, con lo que sus prácticas no están supervisadas por organismos como el Banco de España. En segundo lugar, los limites de interés vienen reflejados por una normativa que ha cumplido 106 años -la Ley de Represión de la Usura de 1908-, que en su primer artículo estipula que “será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales”. Esta Ley, ligeramente modificada en casi más de un siglo, deja en última instancia a los Tribunales decidir si ha existido una práctica ilegal en los préstamos, y con deudas de 300 euros, pocos acudirán a un Juzgado a que considere que han sido víctimas de usura.

Si tiene 18 años, una fuente de ingresos (nómina, actividad profesional, pensión o incluso prestación por desempleo), y no aparece o tiene una deuda importante en algún registro de morosos (generalmente menor de 1.000 euros), puedes solicitar un minicrédito con el que pagará un coste estratosférico como puedes ver en el siguiente cuadro.

Si solicita 300 euros a 30 días, en el mejor de los casos (Vivus), tenemos que devolver en este breve plazo 360 euros; en el peor de los casos (Wonga), nada más y nada menos que 405 euros. En el primer caso el tipo de interés mensual es del 20,00% en el segundo un 41,67%. Para comparar todas las vías de financiación de forma homogénea se utiliza la Tasa Anual Equivalente (TAE), que iguala el coste de estos productos en términos anuales, el resultado es que en el mejor de los casos pagaremos un 792% y en el peor un escalofriante 6.434%.


Las “escusas” de estas “entidades”

¿Cómo se defiende una entidad que recibe más de un 6.000% de interés por sus préstamos? Wonga,en su página web, intenta dar una vuelta a su concepto de la TAE a su interés: “Solo ofrecemos préstamos a corto plazo, mientras que la TAE fue diseñada para estandarizar los tipos de interés aplicados a préstamos de varios años de duración, o para las deudas acumuladas de las tarjetas de crédito”. Esta afirmación es completamente falsa. La TAE sirve para todas las vías de financiación, incluidas las operaciones realizadas por las tarjetas de crédito a corto plazo, donde la normativa actual y el Banco de España obliga a incluirla en sus publicidad, folletos e incluso contratos. Pero la diferencia desde luego es enorme: puede solicitar o financiar 300 euros con una tarjeta de crédito y devolverlos un mes después (no hace falta acumular deuda durante años), y, en los peores casos, pagar alrededor 2,00% de interés mensual o lo que es lo mismo, un 26,82% TAE, un coste en nada comparable con lo que hay que desembolsar por un minicrédito.

Dando la vuelta a la tortilla, si usted recibe 125 euros un mes por una inversión, estaría recibiendo esta descomunal TAE. Pongamos este ejemplo: si a día de hoy deposita 300 euros en un producto tan conocido como la Cuenta Naranja de Ing Direct, el interés que recibiría sería de unos 0,17 céntimos; eso sí, antes de pagar impuestos, ya que la rentabilidad neta final mensual sería de ¡14 céntimos! Al año ganarían 2,10 euros brutos, 1,65 euros después de impuestos. Mientras, estas empresas,  si “colocan” estos 300 euros a 12 clientes durante un mes, en un año habrían multiplicado por 5 la cantidad invertida, recuperando la misma: con 300 euros consiguen unos beneficios de 1.500. Todo ello no lo aclaran unas entidades que presumen de ofrecer toda la información “con la mayor claridad posible”, y en la que añaden apostillas como “tenemos confianza en que sepas valorar por ti mismo/a que te resulta rentable y cuánto te merece la pena pagar”. Si nos lo permite se lo decimos nosotros: nunca.